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20N: Salgamos a la calle contra la extrema derecha y las políticas neoliberales del Gobierno “progresista”

Este 20 de noviembre se cumplen 45 años de la muerte de Francisco Franco y de nuevo, como otros años, en distintas ciudades se organizan movilizaciones antifascistas. En un contexto de pandemia, de crisis social, de auge de la extrema derecha y de la izquierda “progresista” en el gobierno.

Jaime Castán

@JaimeCastanCRT

Jueves 19 de noviembre | 09:20

La muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975, hace 45 años, supuso un punto central en el proceso de crisis y transformación política Régimen franquista. Sin embargo, con la Transición y la Constitución de 1978, punto de origen de la Monarquía parlamentaria actual, muchos fueron los elementos de continuidad entre la dictadura y la nueva “democracia”. Empezando por Adolfo Suárez, último dirigente franquista y primer presidente “democrático”, y el propio Rey Juan Carlos I, nombrado unos años antes sucesor del dictador por el propio Franco. Continuidades que se dieron en todo el aparato del Estado, desde el sistema judicial, hasta los cuerpos policiales y represivos.

Estas continuidades son las que llevan décadas denunciando los movimientos antifascistas, así como la necesidad de seguir organizadas y en las calles para enfrentar a una extrema derecha que viene creciendo y radicalizándose en los últimos años.

En Zaragoza, la Coordinadora Antifascista ha convocado la manifestación el viernes a las 19.00 horas en Plaza San Miguel, bajo el lema: “Frente al egoísmo capitalista ¡Solidaridad Antifascista!”.

El comunicado denuncia la situación actual a la que hemos llegado y cómo “ahora se une una pandemia que se ceba por supuesto con quienes no pueden protegerse adecuadamente del virus, tienen que ir en transporte público a trabajar o trabajar en condiciones inadecuadas, o mucho peor, perder el trabajo y abocarse a la más absoluta incertidumbre”. Continúa señalando que: “frente a esta situación, la clase obrera se organiza y para desahucios […], protege a sus vecinas y comparte con ellas en las Redes de Apoyo vecinal, sale a protestar e intentar frenar los despidos en los grandes centros de trabajo de la ciudad, exige más sanidad pública… en definitiva, adquirimos conciencia, peleamos, crecemos”.

Pero la Coordinadora alerta también de que “al mismo tiempo y por esos mismos motivos, el fascismo resurge: el discurso de odio hacia el semejante, buscando un culpable entre las nuestras, tratando de atomizar las luchas, asustar, acallar, agredir. Aún no lo hemos vencido y sigue presente en la sociedad, de hecho, retoma fuerza en los discursos públicos y en las instituciones”.

El antifascismo no puede ser abstracto

Este 20N es fundamental acudir y apoyar las movilizaciones antifascistas. Frente al auge de la extrema derecha, no podemos entregarles las calles ni permitir que capitalicen el descontento social de esta crisis histórica del capitalismo. Como señalábamos respecto a las protestas de hace unas semanas contra el toque de queda: ¡No regalemos las calles a la extrema derecha!.

Sin embargo, no compartimos la lógica que tiene buena parte de la izquierda que habla de antifascismo al mismo tiempo que apoya y lava la cara a los gobiernos “progresistas” de turno, como el del PSOE y Unidas Podemos. Porque la realidad es que son gobiernos capitalistas e imperialistas, con una orientación neoliberal y políticas como cualquier otro gobierno europeo: rescates a las grandes empresas y más control policial y represión social.

Lo estamos viendo estos días muy claramente con respecto a las políticas migratorias y a los derechos de autodeterminación: con las devoluciones en caliente, la crisis humanitaria del Mediterráneo o la situación que está viviendo el pueblo saharaui. Como lo hemos visto claramente con el movimiento democrático en Catalunya, plegándose a la ofensiva represiva del españolismo.

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Quienes somos parte de la izquierda que se reivindica antifascista y anticapitalista debemos expresar claramente nuestro rechazo a sus políticas. No podemos dejar que la extrema derecha sea la oposición al gobierno porque buena parte de la “izquierda” esté en el propio gobierno y subordinada políticamente al PSOE.

Esto se ve claramente en el comunicado de la Coordinadora Antifascista de Zaragoza, que habla en abstracto del “Estado” y del “sistema capitalista”, sin una sola denuncia concreta a los gobiernos. Pero las devoluciones en caliente, los desahucios o la precariedad que vive la sanidad, son políticas que se aplican de forma sistemática y tienen una responsabilidad política muy clara que no se puede obviar.

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Como también es responsabilidad de las burocracias sindicales, especialmente de los grandes sindicatos, como CCOO y UGT, que no se haga frente a la precariedad y el desempleo ni a las reformas laborales que van a mantenerse gracias a la complicidad de los “progresistas” en el gobierno y a la de estas direcciones sindicales.

La extrema derecha y el fascismo se combate no sólo denunciando a Vox y sus secuaces, sino luchando contra la política racista, imperialista y españolista de un gobierno “progresista” que mantiene la ley de extranjería, oprime a los marroquís y saharauis en su país y tiene presos políticos en sus cárceles por defender los derechos democráticos. Un gobierno que además no aplica ninguna medida estructural para que la crisis la paguen las grandes empresas, mientras el desempleo y la miseria se extienden echando más leña al fuego de la extrema derecha. Las clases medias empobrecidas giran hacia Vox, mientras el Gobierno del PSOE, Podemos e IU-PCE garantiza los negocios y beneficios milmillonarios del IBEX 35.

El crecimiento de la extrema derecha es en buena parte responsabilidad de esta “izquierda” adaptada al Régimen del 78. Mientras da credibilidad al PSOE, el corrupto partido que más ha gobernado en este país desde 1978, garante de la Monarquía y la Constitución que fue negociada entre bastidores con los franquistas del “atado y bien atado”. Esa Constitución que ahora orgullosamente defiende y reivindica Pablo Iglesias y Alberto Garzón.

La izquierda revolucionaria y anticapitalista tenemos que salir este 20N y estar unida en las calles, enfrentando cada avance y ataque de la extrema derecha contra cualquier organización y colectivo social, político o sindical. Pero al mismo tiempo hay que combatir las criminales medidas gubernamentales, denunciar sus políticas y ofrecer una alternativa audaz frente al auge extrema derecha y contra este podrido Régimen del 78.






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