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TENSIÓN EN MEDIO ORIENTE

A desescalar: Trump respondió a Irán retrocediendo en su guerrerismo

Trump habló el mediodía de este miércoles, tras la respuesta de Irán a los ataques previos de Estados Unidos. Optó por nuevas sanciones en lugar de escalar el escenario bélico. Se apunta una victoria inmediata ante una modesta respuesta de Irán que no estuvo al nivel del brutal ataque estadounidense.

Miércoles 8 de enero | 13:30

Más sanciones y menos bombas, así se puede resumir la conferencia de prensa de un Trump, menos histriónico que de costumbre, y con el objetivo de proclamarse ganador de esta contienda.

Trump habló finalmente al mediodía de este miércoles para referirse a los misiles arrojados por Irán en la noche del martes, sobre al menos tres bases en las que había soldados estadounidenses, en respuesta al brutal asesinato del general iraní Soleimani por parte de EE. UU.

Rodeado del vicepresidente, el secretario de Defensa, el secretario de Estado y altos mandos militares, Trump abrió la conferencia de prensa volviendo decir lo que había escrito hace unos días en su cuenta de Twitter, que "Irán nunca tendrá permitido usar armas nucleares", para luego ir al objetivo de la conferencia de prensa que fue la de desescalar el conflicto iniciado con el asesinato de Soleimani.

En la frese más contundente Trump señaló que "Nosotros no hemos sufrido ninguna baja, y solo sufrimos daños mínimos en las bases. Irán parece estar retrocediendo y eso es algo bueno para todo el mundo". Es decir aclarar que la respuesta de Irán de ninguna manera estuvo al nivel del brutal golpe asestado con el asesinato del general iraní, y que ahora sí se pueden sentar a negociar.

El presidente trató de reforzar ese argumento diciendo que "desde 1979 hemos soportado el terror de Irán en el mundo y eso se ha acabado. La semana pasada hemos tomado acciones decisivas para salvar vidas estadounidenses con el asesinato del general Soleimani".

De esta forma Trump quiere aparecer saliendo de la crisis que generó el viernes pasado como ganador inmediato al mismo tiempo que anunció nuevas sanciones contra Irán, como continuidad de la política errática de garrote y zanahoria, y como forma de avanzar en un diálogo con la nación persa, donde esta ingrese en inferioridad de condiciones.

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El intercambio previo que anunciaba una tregua

Tras la respuesta de Irán en la madrugada de este miércoles a los ataques previos de Estados Unidos hubo una serie de mensajes cruzados que iban en el sentido de desescalar el conflicto que había expuesto Trump con el asesinato de Soleimani.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán señaló en un tuit que, "no buscamos la escalada o la guerra, sino que nos defenderemos de cualquier agresión". Y también circuló un comunicado en el que se deslizaba que los ataques habían terminado y que la situación podía quedar así en caso de que Estados Unidos no responda con nuevos ataques.

Esto dejaba abierta la puerta a un posible “impasse” para facilitar algún tipo de contacto entre ambos países. Durante la noche y la madrugada hubo una "batalla" informativa sobre si había o no muertos. Irán afirmó que al menos 80 personas habían muerto en los ataques a las bases con soldados estadounideneses, mientras que EE. UU. no había confirmado ninguna baja al igual que la OTAN, quién confirmó que no había bajas de parte de las fuerzas de la coalición.

Trump se había despedido en la noche del martes con un tuit que decía "¡Todo está bien! Misiles fueron lanzados desde Irán a dos bases militares ubicadas en Irak. Evaluación de víctimas y daños que tienen lugar ahora. ¡Hasta aquí todo bien! ¡Tenemos el ejército más poderoso y bien equipado del mundo! Haré una declaración mañana por la mañana".

Para Trump era importante que más allá de las amenazas de Teheran, la respuesta iraní no estuviera al nivel del brutal asesinato de Soleimani (lo que hubiera equivalido a que asesinen a uno de los más altos funcionarios estadounidenses). Sin ese escenario, y a pesar de los problemas que le generó a EE. UU. la aventura de Trump (como la votación en el Parlamento iraquí de expulsar a las tropas estadounidenses), el presidente puede presumir de salir victorioso, al menos para las cámaras, y de desescalar el conflicto que él mismo abrió.

Más allá del posible impasse que tenga lugar en la coyuntura, la acción de Trump mostró que las acciones del imperialismo pueden poner al mundo al borde de una guerra siguiendo sus propios intereses, con las consecuencias catastróficas que eso implica.

Es necesario repudiar la agresión imperialista y exigir el retiro inmediato de sus tropas de Medio Oriente y de las bases asentadas en todo el mundo. Para esto es un primer paso la movilización que comenzó a surgir en el seno de los propios Estados Unidos, con marchas en más de 80 ciudades oponiéndose a una posible guerra y pidiendo la salida de EE.UU. de la región.

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