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OBAMA GO HOME

¿A qué viene Barack Obama al Estado español?

El presidente norteamericano ya tiene itinerario y agenda de contactos para su visita al Estado español. Pero, ¿cuáles son sus verdaderos objetivos políticos?

Diego Lotito

@diegolotito

Martes 5 de julio de 2016 | 19:32

Foto: Reuters / Kevin Lamarque

La visita de un mandatario norteamericano ya es, de por sí, un hecho trascendente para cualquier país del mundo. No por nada es el jefe de la principal potencia imperialista del planeta. Sin embargo, la visita de Obama reviste una importancia política especial.

La última visita al país de un presidente norteamericano fue la protagonizada por George W. Bush en junio del 2001, es decir, hace 15 años, y con José María Aznar en la presidencia del Gobierno. Que Obama abandonara su despacho en el salón oval de la Casa Blanca sin haber visitado el Estado español hubiese constituido una suerte de “anomalía histórica”. Desde el guerrerista Richard Nixon, hasta el igualmente guerrerista George W. Bush, todos los presidentes norteamericanos visitaron la península.

Aunque la visita tenga lugar en la recta final del mandato de Obama, para el gobierno del PP supone la "culminación de un proceso de normalización" de las relaciones diplomáticas entre ambos países, como sostuvo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo. Recordemos que las estrechísimas relaciones entre Estados Unidos y el Estado español, vigentes desde el tardofranquismo y reforzadas al máximo durante la Transición, se enfriaron tras la decisión de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar a las tropas españolas de la guerra de Irak, adoptadas sólo un día después de tomar posesión de su cargo en abril de 2004.

Fuentes diplomáticas españolas aseguraron que “la relación con EE UU había sufrido un deterioro nunca visto antes debido a las decisiones del anterior Gobierno español [de Zapatero], especialmente la de retirarse de la guerra de Irak. El Gobierno [de Rajoy] ha hecho un gran esfuerzo para restablecer esta relación”. No nos cabe la menor duda.

Como dijo al diario El País el director del Real Instituto Elcano, Charles Powell, “el gobierno de Rajoy ha hecho todo lo posible por responder favorablemente a las peticiones norteamericanas relativas a las bases de Morón y Rota, dando lugar a una cierta remilitarización de la relación bilateral, lo cual merecía algún tipo de reconocimiento por parte de Estados Unidos”.

La agenda “oficial”

Los detalles del programa de Obama, siempre provisional considerando las extraordinarias “medidas de seguridad” que suele tomar la inteligencia norteamericana cuando su jefe sale de paseo, Obama tiene previsto llegar en la tarde del sábado al aeropuerto de San Pablo en Sevilla, procedente de Varsovia, donde habrá participado en la Cumbre de la OTAN. Lo recibirá nada menos que el Felipe VI, acompañado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

El domingo Obama almorzará con los Reyes en el Real Alcázar de Sevilla, después recorrerá la ciudad y luego se se trasladará a la base militar norteamericana de Rota (Cádiz), donde residen unos 4500 estadounidenses (entre militares y sus familias). Desde Rota Obama volará a Madrid, para alojarse en la residencia del embajador, James Costos. El lunes será el día de los contactos, que comenzarán con una entrevista con Rajoy en La Moncloa –con quien dará una rueda de prensa conjunta-, y seguirá con un almuerzo en el Palacio Real en el que Obama pretende reunirse con los líderes de las principales formaciones políticas, Pedro Sánchez del PSOE, Albert Rivera de Ciudadanos, e incluso con Pablo Iglesias de Podemos.

Hasta aquí la agenda “oficial” de la visita, que la embajada norteamericana en Madrid presentó como “un reconocimiento a la cooperación cada vez más estrecha entre ambos países en una amplia gama de temas”. Pero más allá de la perorata diplomática, ¿cuáles son los verdaderos objetivos políticos de la visita?

La verdadera agenda de Obama

El viaje de Obama al Estado español tiene objetivos políticos precisos, como corresponde al ejercicio del poder en la mayor potencia imperialista del mundo. Aunque todas las acciones políticas y diplomáticas del presidente norteamericano tienen una dimensión geoestratégica, guiada por la necesidad de reforzar su posición hegemónica, podemos sintetizar los objetivos de la visita de Obama en tres niveles: uno de índole militar, otro económico y, por último, un aspecto político.

En el aspecto militar, la visita de un presidente de Estados Unidos no podía dejar de centrarse en la inspección del impresionante contingente militar norteamericano desplegado en suelo español. En el Estado español hay 3.650 militares estadounidenses: 2.800 efectivos en la base de Rota (Cádiz) y 850 en la de Morón de la Frontera (Sevilla).

Para el imperialismo norteamericano, el Estado español es desde hace décadas un importante “aliado estratégico”, con una posición geoestratégica clave para sus operaciones militares en el norte de África y Medio Oriente. Un papel que se ha reforzado aún más en los últimos años. De hecho, desde 2015, la base de Morón se transformó en un destino “permanente” para las tropas desplegadas allí. Este cambio de status de la base implicó una nueva modificación del Convenio de Cooperación para la Defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos. Este convenio, que desde 1986 establece las pautas para la cooperación militar entre ambos países, ya fue enmendado en tres ocasiones. Actualmente, permite que el Ejército de EE UU despliegue hasta 7.250 militares entre los dos acuartelamientos andaluces.

Por otro lado, desde 2014, el Estado español permite el despliegue en Rota de cuatro destructores norteamericanos de la clase Arleigh Burke (el “USS Porter”, el “Carney”, el “Ross, y el “Donald Cook”), que son parte del escudo antimisiles de la OTAN. Toda una declaración de principios del gobierno del PP de apoyar la ofensiva guerrerista norteamericana de la última década sobre los pueblos de África y Oriente Medio.

En la esfera económica, la visita de Obama tiene entre otros el objetivo de hacer lobby –en el sentido más yanqui del término- para que el Estado español suscriba, si es posible por la “vía rápida” –sin debate parlamentario ni ningún tipo de consulta a la ciudadanía-, el TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y Estado Unidos.

El TTIP busca establecer un verdadero tratado de “libre explotación” que responda a las aspiraciones del capital imperialista, unificando el mercado de Estados Unidos y Europa. Un mercado que representa nada menos que el 60% del PIB mundial. Por ello algunos analistas y académicos lo llaman “la OTAN del comercio” o “el Leviatán atlántico”. Un acuerdo entre dos bloques que representan un tercio de los intercambios comerciales del mundo y que, con su visita, Obama se propone apuntalar antes de dejar la Casa Blanca.

Por último, la dimensión política de la visita del mandatario norteamericano, estará centrada en evaluar la situación política después de las elecciones del 26J e intervenir del modo que sea necesario para defender los intereses norteamericanos.

La ronda de contactos que Obama mantendrá con los líderes de los principales partidos políticos, entre los que estará incuso el líder de Podemos, Pablo Iglesias, persigue el objetivo de conocer de primera mano las intenciones de los distintos actores y, por supuesto, asegurarse de que sea cual sea el gobierno que resulte de las negociaciones parlamentarias, este siga siendo un gobierno “amigo de los Estados Unidos”, o en palabras más llanas, otro lacayo del imperialismo yanqui.

La influencia norteamericana en el Estado español sigue siendo hoy tan importante como lo fue durante la década de los ‘70, cuando el tándem entre la inteligencia y la diplomacia estadounidenses jugaron un papel clave en el diseño de la Transición, “empoderando” al PSOE de Felipe González y Javier Solana para comandarla.

En sus recientes visitas a Cuba y Argentina, Obama pretendió mostrarse amigable con la región, para volver a una ofensiva sobre su “patio trasero”, tratando de desplazar la creciente injerencia de China en el continente. Con su visita al Estado español, buscará favorecer el avance de los intereses norteamericanos en Europa y, sobre todo, reforzar la alianza estratégica con el estado imperialista Español, un factor clave para mantener su ofensiva guerrerista en Irak, Siria, Afganistán, Libia o Yemen.

Por todos estos motivos, las manifestaciones convocadas en Madrid y Sevilla por las Marchas de la Dignidad y decenas de organizaciones –entre ellas quienes hacemos Izquierda Diario, Clase contra Clase-, serán citas de honor para repudiar la visita del “señor de los drones” y gritar bien fuerte: Obama Go Home!






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