ENTREVISTA MADRES CONTRA LA REPRESIÓN (PARTE 1)

“A tus hijos no los detienen por lo que supuestamente han hecho sino por lo que defienden”

El pasado 22 de diciembre la Xarxa anti-repressió de familiars de detingudes cumplía un año. Un colectivo de madres y padres de Catalunya que brindan todo tipo de ayuda a los jóvenes que durante estos años vienen siendo perseguidos, detenidos y condenados por defender sus derechos. Entrevistamos a tres de estas madres luchadoras.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Miércoles 30 de diciembre de 2015 | 23:18

El aumento de la cruzada represiva del Gobierno del PP y de los diferentes gobiernos autonómicos contra cientos de jóvenes y activistas que luchan por sus derechos desde el inicio de la crisis, tiene entre sus fines conseguir la estigmatización de los represaliados por parte de la sociedad. En muchos casos las familias y el entorno de los jóvenes perseguidos acaban sufriendo también las consecuencias.

En la bodega ‘La Riera’ del barrio de Vallcarca hablamos con Núria González, Delvina Serret y Rosa Seguí, madres e integrantes de este colectivo. En esta primera parte de la entrevista profundizamos sobre la necesidad de construir colectivos que defiendan a los jóvenes represaliados, de la lucha por defender nuestros derechos y repasamos los objetivos de la ‘Xarxa’ a medio y largo plazo, entre otros muchos temas.

La ‘Xarxa de familiars’ cumple hoy exactamente un año. ¿Por qué decidisteis formar este colectivo?

Núria: Este colectivo nace de una necesidad de cada una de nosotras que, como madres de jóvenes encausados, teníamos en mente. Ante la situación de conflicto que se viene produciendo y el trato que dan por parte de los medios de comunicación hizo que nos levantáramos de la silla y gritar basta. Nuestros hijos no son criminales ni delincuentes, son disidentes. Entonces a partir de aquí, trabajamos de otra manera, entendimos las cosas de otra manera y lo que quieres es encontrar familias que sientan lo mismo, porque vivir una situación de este tipo sola es muy complicado.

Rosa: Hoy justamente hace un año de ese primer encuentro de madres con una decisión tomada. De poner en común esta necesidad. Aunque en realidad antes ya nos habíamos ido encontrando ante la comisaria o en la ciudad de la justicia cuando fueron detenidos nuestros hijos.

La Xarxa está formada por familiares de chicos y chicas encausadas en el ámbito de la disidencia. El detonante que hizo que surgiera la Xarxa fue el fenómeno de Can Vies. Todo esto hizo que nos reuniéramos y nos preguntáramos que hacer ante esta situación insostenible.

N: Pensamos también que esta lucha no podía quedarse solo en el apoyo a los jóvenes de Can Vies. Por eso también hay familiares de otras luchas como los detenidos de las huelgas generales, el caso Montoro de Vilanova o el 12 de octubre con incidentes con neonazis. Y un día como hoy, más o menos a esta hora, cuatro madres nos reunimos y decidimos crear la Xarxa. Era lo que yo estaba pensado, otras familias estaban pensando justo lo mismo, solo era cuestión de unirnos y de hablar. Ahora somos 23 familias.

¿De qué luchas forman parte vuestros hijos?

N: En mi caso yo era conocedora de que mi hijo estaba involucrado en temas de autogestión y colaboraba también en Can Batlló. Él era muy crítico con el sistema y siempre estaba leyendo sobre aspectos de temas sociales, de historia,… Cuando sucedió lo de Can Vies no me sorprendió, me sorprendieron los hechos, eso sí, pero no le puedes decir a una persona que piensa de esta manera que deje de pensar por el simple hecho de que puedan suceder cosas así. Lo único que se puede hacer es darle el apoyo necesario y estar a su lado.

Delvina: A mi hijo lo cogieron también por el tema de Can Vies. Él nunca había estado allí, pero siempre ha sido una persona muy involucrada y concienciada con su entorno. Esto fue lo que le condujo a apoyar la lucha de Can Vies y otras causas.

R: Algunos familiares quizá ya tenían conocimiento del compromiso social y político de sus hijos, pero en otros casos no teníamos una conciencia muy clara de esto, este sería mi caso. La detención de mi hijo no me fue algo novedoso porque cuando lo detuvieron en el contexto de Can Vies yo sabía que él era usuario del centro y sabía que tenía relación con colectivos sociales del barrio de Sants, pero su vinculación profunda con estos colectivos y el hecho de que fuera una persona respetada por su forma de pensar en su entorno fue para mí muy novedoso. Lo pongo como ejemplo porque es lo que paso con muchos de los familiares que no conocían el grado de relación con colectivos independentistas o de autogestión de espacios. Son gente que en realidad tienen muy meditado el tema de la necesidad de que haya un cambio social, un cambio que realmente conlleve un modo más digno de vida para todos. Igual que nos pasó a los jóvenes de nuestra generación que vivimos el franquismo.

¿Cómo veis la actual situación de la juventud?

N: Esa es una de las bases por lo que ocurrieron los hechos de Can Vies o las huelgas generales de 2012 por ejemplo. Realmente, tenemos que ir más allá, saber el motivo por el que la gente joven sale a la calle, hay que llegar hasta el núcleo de la cuestión. La juventud sale actualmente a la calle porque hay una crisis y una precariedad juvenil brutal y les deja en un futuro totalmente incierto. Siempre decimos que es un tema de crisis política y social de recortes muy grave, tal vez una de las peores que ha podido haber y nuestros jóvenes son conscientes de ello.

R: La crisis carga en especial sobre los colectivos más vulnerables. La gente joven intenta abrirse camino y se encuentra con una situación muy grave y alarmante, con unos contratos basura o sin encontrar trabajo y sin un horizonte claro, por mucho que desde el gobierno haya un discurso de que la crisis va remitiendo, pero la realidad es la que vive nuestro entorno. Hay otros colectivos también que sufren la crisis de forma muy dura, por ejemplo las personas con discapacidad tienen las cosas mucho más difícil que antes por cuestiones de recortes.

Para la Xarxa la situación actual es una vergüenza, porque en esta supuesta democracia, los derechos humanos se van mermando, se reprime desde el poder la libertad de expresión y todo ello carga especialmente sobre nuestros hijos e hijas.

Antes de que vuestros hijos fueran detenidos y procesados, ¿cómo valorabais su propia lucha? ¿Y ahora?

D: Yo creo que nosotros llevábamos una especie de venda en los ojos, en cambio los jóvenes tienen la valentía de salir a la calle e intentar conseguir un mundo mejor. Esto, que antes de la detención de mi hijo suponía una fuente de conflictos entre nosotros, ha cambiado, le doy la razón, pienso que la que estaba equivocada era yo. Creo que uno de los problemas es que los que somos mayores nos acomodamos y la juventud tiene la frescura de defender lo que realmente cree, yo ahora los admiro.

¿Por qué creéis que se ha incrementado la cruzada represiva que criminaliza a tantos jóvenes luchadores?

D: Por eso mismo, porque ellos salen a la calle. Desde la Xarxa creemos que esta cruzada es una política pensada, estudiada y realizada para segar a lo mejor de la sociedad, la juventud. Nosotras nos quedamos maravilladas de la solidaridad de muchos de estos chavales.

R: Ellos están concienciados, pero esta situación constante de represión va mermando, y mucho, a los colectivos. Es más importante herir que matar en este caso. Si tú tienes a las personas encausadas, en prisión preventiva o con penas durísimas y además atemorizadas, consigues una situación traumática y de agotamiento que hiere profundamente a estas personas, sus familias y su entorno. El poder sabe exactamente lo que hace actuando así, alimentando el miedo entre la juventud. Desde el 15M en 2011 toda esta cruzada se viene intensificando, además tenemos datos anuales de la coordinadora contra la tortura y los malos tratos en el Estado español y se ha incrementado muchísimo.

D: Hay una cosa muy curiosa, hay manifestaciones multitudinarias en las que no pasa nada y otras manifestaciones en las que pasan cosas. Esto no da mucho que pensar. El 11 de septiembre actualmente no pasa nada. En cambio en Can Vies, las 84 personas detenidas, todas fueron inculpadas. Nos parece que hay bastante manipulación.

R: El caso de Can Vies es un ejemplo de cómo se desbordó la gestión del conflicto porque la mayoría de las detenciones fueron arbitrarias, algunas durante la semana del conflicto y otras incluso meses después. Fueron a buscar a los muchachos y muchachas a la salida de su trabajo, de su casa y esta práctica conlleva un conflicto de temor y de inseguridad.

Como colectivo contra la represión, ¿De qué forma intentáis combatir toda esta cruzada? ¿Cuál es vuestro objetivo?

R: Uno de los objetivos de la Xarxa es el acompañamiento a los familiares. Hay gente muy traumatizada. Cuando hay un caso de represión, esto lo viven nuestros hijos, pero también llega a los familiares. El hecho de compartir esto es una forma de fortalecerte y no dejarte llevar solo por los hechos y ver la voz que podemos tener como colectivo e ir haciendo camino.

N: Nuestro objetivo es dar a conocer la situación que se está viviendo, el despropósito que hay con las penas y mostrar en qué situación se encuentran los jóvenes disidentes. Contactar con entidades y colaborar con ellas, asociaciones de abogados, colectivos, otros jóvenes y sobretodo sumar más familias de otras causas. Una situación como esta, vivirla solo es muy complicado y difícil.

Los jóvenes quieren cambiar este sistema que no está funcionando. Participar no solo es votar cada cuatro años, no. La política y todo el sistema social se hace día a día. Para nosotros, la Xarxa sirve para dar a conocer todo lo que está sucediendo, apoyarnos entre nosotros y apoyar a nuestros hijos, no dejarlos solos, porque salir a primera línea con las repercusiones que eso conlleva es muy duro.

R: Es muy frustrante que algunas personas de tu entorno no hagan el “click” y siguen pensando que esto ha sido siempre así. Bueno, pues esto para nosotras no es ninguna explicación, no nos vale que las cosas hayan sido siempre de una forma. Si yo creo que algo es injusto, he de intentar, si está en mi mano, poder hacer algo para que cambie. Es muy interesante encontrarte gente que lo entiende, gente que a lo mejor no hubieras pensado nunca que pudieran tener este punto en común, pero existe esta gente.

Nos encontramos desde el principio con casos de gente que no se atreve a entrar en la Xarxa porque está psicológicamente muy afectada, pero te agradecen que estemos haciendo esta labor como colectivo, esto para nosotras ya es un pequeño éxito, porque le da sentido a nuestra lucha. Y algunas de estas personas que nos apoyan, quizá con el tiempo superarán sus temores y entrarán en la Xarxa, pero respetamos muchísimo esta situación porque es algo muy complicado. Yo creo que todo esto nos está haciendo un poquito mejor de lo que éramos.

D: Yo creo que lo importante no es tanto que entren todas las madres y familiares, sino que sepan que hay un grupo de padres y madres que apoyamos a nuestros hijos, eso para ellos les ha hecho cambiar. Algunos de estos jóvenes, nos han comentado que sus padres al principio estaban en contra de lo que estaban haciendo, ahora al saber que hay padres que estamos apoyándoles, los padres empiezan a cambiar su forma de ver la situación respecto a sus hijos. Hay padres que quieren que sus hijos sean lo que ellos no han llegado a ser y se olvidan que un hijo tiene que ser lo que él crea, entonces esta conciencia creemos que está cambiando.

Nosotras cuando al principio íbamos a la ciudad de la justicia veíamos que había pocos padres con respecto a los hijos que habían detenido, después los chicos organizaron colectivos de apoyo, pero allí entendimos que teníamos que estar siempre con ellos, porque un hijo también es lo que tu educas, tus principios, entonces tenemos que estar allí para lo que sea y apoyarlos.

N: Nosotras hacemos este punto de reflexión de toda esta situación, pero somos padres, madres, hermanos como muchos otros, gente normal, más activistas o menos activistas, pero precisamente esta naturalidad con la que nos presentamos y llegando desde la pedagogía sin demonizar ni criminalizar, sino viendo que está pasando y cómo podemos avanzar, creo que es lo que sirve a muchos de los padres.

R: Durante este año hemos aprendido muchísimo, ha sido intenso, con los procesos y los juicios, pero de cada cosa hemos visto cómo se repetían los mismos mecanismos.

D: Nosotras, con la posición que nos brinda la Xarxa, podemos llegar a muchos sitios, uno de los objetivos que teníamos era que el Ayuntamiento de Barcelona se retirara de todos los casos como acusación particular. Ahora estamos intentando que la Generalitat se retire. A largo plazo luchamos por la amnistía social.

Y denunciar el trato que reciben los jóvenes en la comisaría, el trato no es de un estado democrático. No les dan agua, los tienen en colchonetas mojadas y sin mantas. Les deniegan los medicamentos que puedan requerir en cada caso, les dan vasos de café con escupitajos. A las chicas no les dan compresas. Todo esto provoca cuadros de ansiedad para nuestros jóvenes.

R: Hay un descontrol por parte de las fuerzas de seguridad porque los mandos políticos miran hacia otra parte. Esto no se tiene que permitir.

Segunda parte






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