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¡Abajo la agresión del imperialismo yanqui contra Irán!

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¡Abajo la agresión del imperialismo yanqui contra Irán!

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A continuación reproducimos en castellano la declaración de Left Voice que forma parte de la Red Internacional La Izquierda Diario que impulsa la FT-CI.

El reciente asesinato del general más poderoso de Irán en territorio iraquí por parte de Estados Unidos pone a la región al borde de otra brutal guerra. Se trata de una acción escandalosa que demuestra el carácter profundamente imperialista y criminal del “America First” de Donald Trump.

El 3 de enero, un ataque con aviones teledirigidos estadounidenses sobre Irak asesinó al general iraní Qasem Soleimani. La administración de Donald Trump sobrevoló ilegalmente en territorio iraquí para ejecutar extrajudicialmente a un alto mando de otro Estado. El presidente de Estados Unidos reivindicó públicamente el asesinato en su cuenta de Twitter con la imagen de la bandera estadounidense. Un gesto que demuestra el despotismo y la impunidad imperial.

Aunque Trump ha ido más lejos que nadie con este asesinato, el método de ejecuciones selectivas y extrajudiciales con aviones no tripulados fue inaugurado por Barack Obama de la mano de Joe Biden. No en vano el ex presidente Obama se ganó el apodo de "El señor de los drones".

El asesinato de Soleimani fue por supuesto aplaudido por el ultraderechista Benjamin Netanyahu, que está en medio de la campaña electoral y pretende utilizar la creciente escalada guerrerista contra Irán a su favor. Tanto Estados Unidos como Israel cuentan con el apoyo incondicional de la monarquía saudí, que entre muchos otros crímenes está involucrada en el brutal asesinato del ex periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi.

La muerte de Soleimani aumenta las tensiones entre Irán y Estados Unidos. El 3 de enero, aproximadamente 3.000 nuevos soldados estadounidenses fueron enviados a Medio Oriente. En los últimos meses, el presidente Trump ya había preparado el terreno para una mayor agresión imperialista en la región al enviar 14.000 soldados y artillería pesada a los países fronterizos con Irán. Solo un día después del ataque con aviones no tripulados que mató a Soleimani, otro ataque aéreo estadounidense contra las Fuerzas de Movilización Popular dejó seis personas muertas en Irak, algunos de ellos médicos. Sin ningún signo a la vista de frenar esta escalada, la descarada ofensiva del gobierno de Trump contra Irán ha avivado los temores de que otra guerra devastadora sea inminente.

Hasta ahora, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha respondido prometiendo una "venganza enérgica" contra Estados Unidos en medio de tres días de luto nacional. Mientras tanto, Jamenei también nombró a Esmail Qaani, de línea dura, como el reemplazo de Qassem Soleimani en el momento de su asesinato el viernes.

No es de extrañar que las acciones de empresas de defensa como Lockheed Martin y Northrop Grumman ya hayan aumentado. La industria petrolera también se beneficia de la jugada táctica de Trump, dando a los capitalistas mayores márgenes de ganancia en una región que ha sido cada vez más difícil de manejar e influenciar para las compañías estadounidenses.

¿Qué hay detrás de la agresión imperialista contra Irán?

El ataque aéreo estadounidense llega en un momento en que las relaciones entre Irán y Estados Unidos se han vuelto cada vez más tensas. Más recientemente, las milicias supuestamente apoyadas por Irán irrumpieron en la embajada estadounidense en Bagdad en la víspera de Año Nuevo en respuesta a una serie previa de ataques con aviones teledirigidos contra instalaciones iraníes en Irak y Siria el 26 de diciembre.

Detrás de la agresión imperialista contra Irán está la pérdida de la hegemonía estadounidense en el Medio Oriente. Estados Unidos ha invertido militarmente más de 5 billones de dólares desde 2001 en la región y, sin embargo, otras potencias mundiales empiezan a tener una influencia cada vez mayor. Esto se ve en el acuerdo bilateral entre Rusia y Turquía para patrullar la frontera norte de Siria y en el acuerdo de libre comercio entre China e Irán que se vio obstaculizado por las sanciones económicas de Estados Unidos.

Como resultado de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, las medidas de austeridad promovidas por el gobierno iraní y el carácter autoritario del régimen, Irán ha sido escenario de intensas movilizaciones contra el gobierno en los últimos meses. Es evidente que la administración Trump aprovechó este contexto convulsivo para escalar el conflicto. Con Soleimani fuera, los intentos de Irán de extender su influencia política, ideológica y militar en todo el Medio Oriente podrían verse socavados. La política regional iraní ya ha sido cuestionada con las recientes protestas en Irak y el Líbano - dos países que se enfrentan a una creciente intervención iraní.

Sin embargo, en lugar de debilitar o desestabilizar el gobierno iraní, es posible que estos ataques puedan jugar a favor del régimen, creando un amplio sentido de unidad nacional. Mientras que el gobierno podría tratar de desviar el descontento popular, el creciente sentimiento anti-norteamericano podría ser aprovechado por el pueblo trabajador para enfrentar al imperialismo de la misma manera que las masas se han levantado para desafiar las deterioradas condiciones económicas a través de protestas masivas alrededor del mundo.

Los intereses domésticos de Trump

La actual agresión imperialista también tiene contornos electorales. En 2016, Trump hizo campaña con la afirmación de que la participación de los EE.UU. en el Medio Oriente, específicamente durante los años de Obama, fue un fracaso total, que le costó a los EE.UU. billones de dólares y debilitó su fuerza en la región. Desde que asumió la presidencia, Trump ha tratado de diferenciarse de la administración Obama, reduciendo significativamente la presencia militar estadounidense en el Medio Oriente y al mismo tiempo haciendo una prioridad el acabar con el Estado Islámico a través de ataques con drones y maniobras militares concentradas.

Otra prioridad de la administración Trump ha sido frenar la creciente influencia regional de Irán y detener su programa nuclear, principalmente mediante el endurecimiento de las sanciones económicas. Uno de los actos más significativos de Trump desde que asumió la presidencia fue sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, un pilar de la política exterior de Obama.

Pero los recientes ataques a Irán marcan un cambio cualitativo en la política de Trump en Oriente Medio, que puede llevar a Estados Unidos al borde de la guerra y que está indudablemente influenciado por el período previo a las elecciones de 2020.

Por un lado, Trump está actuando de forma coherente con su política de presentarse como "hombre fuerte" protegiendo los intereses de los Estados Unidos. La serie de ataques que condujo al asesinato del general Soleimani se puso en marcha con el ataque con cohetes de la milicia Kataib Hezbollah y luego con el asedio de la embajada de EE.UU. en Bagdad supuestamente organizado por Soleimani. Trump sostiene que estos nuevos actos de Estados Unidos son una reacción a la propia agresión de Irán. Al asesinar a Soleimani, dice Trump, Estados Unidos actuó "para detener la guerra" y que "no tomamos ninguna medida para iniciar la guerra".

Sin embargo, más allá de la defensa de la presencia estadounidense en la región, la escalada del conflicto también puede ser vista como un intento de negociar mejores condiciones tanto para esa presencia militar como para la influencia de Estados Unidos en la región en términos económicos. Según los medios imperialistas como el Wall Street Journal, "Al matar al comandante iraní, el gobierno de Trump está apostando a que puede debilitar la influencia regional de Irán, posiblemente obligando a Teherán a negociar". Tal resultado podría impulsar aún más al Sr. Trump, que se enfrenta a un juicio político y se prepara para la reelección". En términos electorales, el conflicto en Irán tiene el beneficio de poner en práctica la retórica de "América primero" de Trump y de distraer del escándalo de la impugnación con el que está actualmente enredado.

Pero estos actos de agresión van más allá de presionar a Irán o de adoptar una postura dura. Como admitió el representante Andy Kim, ex director de Irak en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Obama, aunque la administración Obama consideró matar al general Soleimani, nunca lo hizo por preocupación por la reacción violenta de Irán. Este acto de agresión podría impulsar a Estados Unidos a una guerra que podría complicar la reelección de Trump.

Imperialismo bipartidista

Aunque los grandes medios de comunicación advierten contra una guerra con Irán, todos están de acuerdo en legitimar el asesinato de Soleimani. El asesinato de Soleimani fue una agresión imperialista, y nada bueno puede venir para las masas iraníes de la intervención estadounidense. El Partido Republicano, por supuesto, en el contexto del año electoral, salió a apoyar a Trump, y el Partido Demócrata está derramando lágrimas de cocodrilo porque Trump actuó por encima del Congreso.

Joe Biden, uno de los favoritos en las primarias demócratas, denunció el ataque pero fue uno de los principales defensores de la guerra contra Irak. Elizabeth Warren, la segunda favorita en las primarias demócratas, advirtió del peligro de la guerra pero votó a favor de las sanciones contra Irán y votó dos veces por el presupuesto de guerra de la administración Trump. El bipartidismo imperialista acuerda en la esencia de la política imperialista en el Medio Oriente, desde la alianza con el estado genocida de Israel y la ultra reaccionaria y represiva monarquía Saudí, hasta la ofensiva contra Irán, aunque haya diferencias en los métodos y el ritmo que toma el conflicto.

Los miembros de la llamada “insurgencia demócrata” dirigida por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez denunciaron la intervención en Irán, se opusieron a una posible guerra y Sanders está impulsando un proyecto de ley en el Congreso para evitar la guerra. Sin embargo, Sanders estuvo lejos de denunciar la agresión de Trump como imperialista y puso todo el énfasis en afirmar que en este momento la guerra con Irán no es una prioridad con un claro objetivo electoral. El senador de Vermont declaró el viernes que "en un momento en que tenemos 500.000 estadounidenses sin hogar hoy, incluyendo 30.000 veteranos, en un momento en que unos 87 millones de personas no están aseguradas o tienen seguro insuficiente y 30.000 mueren cada año porque no van al médico cuando deberían, y en un momento en que nos enfrentamos a la urgente necesidad de reconstruir nuestra desmoronada infraestructura, de construir las viviendas que necesitamos desesperadamente y de abordar la crisis existencial del cambio climático, nosotros, como nación, debemos establecer correctamente nuestras prioridades". Como de costumbre, el "socialismo" de Sanders termina en las fronteras de la nación norteamericana y no tiene nada que ver con la defensa de los oprimidos por el imperialismo en todo el mundo.

¡Fuera imperialistas de Medio Oriente!

Los trabajadores, los socialistas, los jóvenes y todos los explotados y oprimidos alrededor del mundo, pero especialmente en los Estados Unidos, deben unirse para condenar inequívocamente la agresión imperialista de los Estados Unidos contra Irán y exigir la retirada total de todas las fuerzas estadounidenses de la región. La condena al imperialismo, sin embargo, no implica ningún apoyo político al reaccionario régimen iraní, que no ha dudado en atacar y reprimir a los explotados y oprimidos en Irán y los países vecinos, incluyendo la reciente represión de los manifestantes en Irak.

Como demostró el ejemplo de la invasión estadounidense a Irak en 2003, las clases trabajadoras y populares no tienen nada que ganar del imperialismo. Por el contrario, la muerte y el desastre desatado en Irak, sin mencionar la pérdida de vidas y recursos desde el comienzo de la guerra de Afganistán, no ha hecho más que exacerbar el sufrimiento de los trabajadores y las masas en el Medio Oriente.

Mientras que las consecuencias de la guerra son particularmente prominentes para la clase obrera de una nación oprimida, la clase obrera de los países imperialistas también es afectada por la guerra imperialista. Es un error equiparar los intereses imperialistas con los de la clase obrera estadounidense, y los medios de comunicación liberales perpetúan esta idea mientras tocan los tambores de la guerra. Como dijo el revolucionario Friedrich Engels "una nación no puede ser libre y al mismo tiempo seguir oprimiendo a otras naciones".

En realidad, es la burguesía compuesta por la industria armamentista, los inversionistas de las compañías petroleras, y otros conspiradores del complejo industrial militar quienes se benefician cuando se aprueban presupuestos militares de miles de millones de dólares mientras que la clase trabajadora es privada de acceso a la educación, el cuidado de la salud, la vivienda y la comida a favor de un gasto militar brutal.

Está en el interés de la clase obrera y la izquierda internacional detener la agresión imperialista contra Irán. A nivel mundial, en los meses recientes, las masas han realizado grandes demostraciones de fuerza, pasando por el Líbano, Irak, Irán, Francia y Chile. Esta fuerza debe volverse contra el enemigo común que es el imperialismo.

La izquierda socialista de Estados Unidos tiene que estar en primera línea contra la guerra imperialista y construir un movimiento en las calles y lugares de trabajo para detenerla, independiente del Partido Demócrata, que es tan imperialista como el Partido Republicano.

Los socialistas estadounidenses estamos del lado de las masas oprimidas de Irán y el Medio Oriente y luchamos por el retiro de las tropas estadounidenses de la región, queremos que Estados Unidos sea expulsado del Medio Oriente. Luchamos para que la clase obrera y los oprimidos tomen las riendas de esta lucha. Defenderemos a los trabajadores y la derrota del militarismo estadounidense no solo en Irak e Irán, sino en todas partes.

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