DEBATE INVESTIDURA

Abascal miente: la mayoría de los femicidios no son cometidos por inmigrantes

Para VOX no sólo no existe la violencia machista, sino que su discurso misógino se tiñe de racismo y xenofobia cuando sostiene que la mayoría de los agresores sexuales "son extranjeros". ¿Por qué todavía las mujeres tenemos que soportar discursos tan vetustos?

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Martes 7 de enero | 15:19

Los feminicidios y la violencia machista han sido ejes muy recorridos en todo el debate de investidura. El discurso de la extrema derecha de VOX se remonta al discurso sepia o blanco y negro, negando rotundamente la violencia machista, y sosteniendo que "no hay víctimas de primera y de segunda”, por lo que una ley contra la violencia de género debería desaparecer.

“Sin géneros ni clases”, le agrega Casado del PP. Y Abascal le da un toque de racismo rancio, dando como resultado un combo oscuro de misoginia xenófoba e islamófoba, mintiendo descaradamente para acusar que "en 20 horas de debates no ha habido ni un solo segundo para denunciar la plaga de violaciones en manada cometidas por extranjeros”.

Ahora bien, si de algo sirve desenmascarar estas mentiras, no es realmente sacar a la luz el origen de los violadores, agresores y los ejecutores de asesinatos machistas. Para las mujeres que luchamos en las calles contra la violencia machista eso no tiene importancia. Una violencia que durante el 2019 se cobró 100 víctimas de feminicidios más, si nos limitamos a que con la Ley Orgánica contra la Violencia de Género, sólo se registra como feminicidios aquellos ocasionados en el marco de una relación de pareja.

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VOX miente ¿Por qué las mujeres tenemos que soportar los discursos de VOX?

La clave aquí es correr las cortinas del racismo obtuso de la extrema derecha, porque es mentira, como denuncia VOX y otros grupos de extrema derecha como Democracia Nacional en sus redes y medios, que el 86 % de todos los detenidos por estos motivos son extranjeros, sin basarse en ningún dato oficial, ni mucho menos en las plataformas del movimiento de mujeres.

Todo lo contrario: más del 70% de los asesinatos por violencia de género de los últimos cinco años fueron cometidos por hombres nacidos en el Estado español. Y estos datos no sólo dan cuenta plataformas independientes, sino también el propio Ministerio de la Presidencia.

Mireia Vehí de la CUP ha respondido en el debate de investidura que lo único que tienen en común los agresores no es su condición de origen sino su condición de género, “son hombres”, dijo. Una idea básica que en teoría las mujeres ya no deberíamos tener que explicar a nadie: existe la violencia machista.

Pero sí, tenemos que oír los gritos de ideas vetustas como que el feminismo es “un cáncer” cuya “ideología de género” que “busca una guerra de sexos”, “solo sirve para criminalizar a los hombres”. Este discurso contra las mujeres ya tenía un largo recorrido en la política española, pero encuentra un amplio altavoz en la minuciosa cobertura mediática del partido de Abascal. ¿Por qué?

Porque es una expresión más de que bajo este sistema capitalista patriarcal, los avances en nuestros derechos están permanentemente cuestionados y atacados para su retroceso. Ya lo intentó el PP con su contrarreforma de ley contra el derecho al aborto. El movimiento de mujeres salió a las calles en respuesta, el ministro de Justicia Gallardón tuvo que retroceder y dimitir. Y aún así, las menores de 16 años no pueden abortar sin permiso y las mujeres migrantes “sin papeles” tampoco porque no tienen derecho a las seguridad social.

Porque el movimiento de mujeres del Estado español, a tono con la oleada a nivel mundial, no se frenó y se puso en alerta respondiendo para ir a por más. Dos huelgas generales feministas, que exigían con las mujeres migrantes a la cabeza, luchar contra el racismo y la xenofobia, contra los CIEs creadas por el PSOE y las deportaciones que tuvieron siempre el beneplácito de todos los partidos de Régimen. Contra todas las Reformas laborales y la precariedad laboral junto a Las Kellys y las temporeras de la fresa. Y así mostramos que el racismo es institucional y que está legitimada por todos sus partidos y sus planes neoliberales.

¿Por qué, entonces, tenemos que soportar a señores carcas neofranquistas como los de VOX? Porque no es un partido outsider del Régimen, es hijo del mismo sistema que deportó a miles de mujeres “sin papeles” ejecutando las reaccionarias leyes de extranjerías. Que el primer trabajo de las inmigrantes es de “interna” en condiciones de esclavitud moderna.

Señores de VOX, no necesitamos que nos defiendan de “los agresores extranjeros”. El movimiento feminista también es antirracista y muchas de nosotras luchamos contra este sistema imperialista y xenófobo, queremos que liberen a hombres y mujeres de las cárceles para extranjeros y que nadie más muera en el Mediterráneo o en las concertinas de las vallas.

Estos años el movimiento de mujeres ha sabido construir sus espacios de autoorganización, encuentros estatales, asambleas locales, asambleas y comités de huelga en los centros de trabajo, en las universidades e institutos, en los barrios. Y muchos colectivos feministas y de mujeres no dejaremos que nos domestiquen y nos hagan retroceder al modelo de mujer “ángel del hogar”.

Tampoco a la institucionalización y moderación de nuestras demandas, pasivizándonos ni abandonando las calles, o engañándonos de que este sistema nos va a regalar algo “desde arriba”. Porque a la extrema derecha se la combate en las calles, con la autoorganización del movimiento de mujeres independientemente de las instituciones de este Régimen y sus partidos, junto al conjunto de la clase explotada y oprimida, si lo que queremos es no sólo defender lo conquistado, sino avanzar en la emancipación total contra el sistema capitalista patriarcal.






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