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DEUDA AYUNTAMIENTO MADRID

Ahora Madrid reconoce ilegítima la deuda municipal pero mantiene que se pagará toda

Salen a la luz las condiciones leoninas de los créditos firmados por los ayuntamientos del PP. Solamente los seguros swaps constituyen un tercio del total de la deuda. A pesar de todo, Carmena y su concejal de Hacienda dicen que se pagará toda la deuda, también la que denuncian como ilegítima.

Juan Carlos Arias

@as_juancarlos

Viernes 23 de octubre de 2015

Foto: EFE

El Ayuntamiento de Madrid dilapidará este año 66 millones de euros en swaps. En 2014 fueron otros tantos. Son algunos de los primeros datos que se van conociendo de la auditoría de la deuda municipal. ¿Qué son los swaps? Un derivado financiero que se lleva 1 de cada 3 euros del gasto financiero de la capital que supuestamente “protege” al deudor de posibles subidas de tipos de interés. Pero, ¿a qué precio? Pues según reconoce Carlos Sánchez Mato, responsable del Área de Economía y Hacienda de Ahora Madrid, suponen el 33,33% de la deuda municipal. Diversos expertos aseguran que este producto es en realidad “una apuesta de casino”.

¿Qué son los swaps?

Los swaps son productos financieros realmente complejos, difíciles de entender para la mayoría de los mortales. Porque además los hay vinculados a múltiples variables financieras especulativas (monedas, tipos de interés, fondos de inversión).

Simplificando, las entidades financieras ofrecen una especie de “juego de apuestas” en una operación financiera. Según cómo actúen las variables especulativas el tipo de interés será uno u otro. El problema es que como en casi todas las apuesta de casino “la banca siempre gana”.

La mayoría de los swaps del consistorio son del tipo más sencillo, los “vainilla plain”. Solo están vinculados a una variable: la evolución de los tipos de interés. En este caso, al bajar los tipos de interés del margen pactado -el interés fijo negociado-, el cliente, en este caso el Ayuntamiento, debe pagar doble: el interés fijo más la diferencia establecida como compensación al banco. Solamente si los tipos de interés superaran el fijo establecido el cliente se beneficiaría porque el banco le reembolsaría a la inversa el mismo diferencial a su favor que en el primer supuesto.

Es evidente que se trata de un producto complicado. Como toda operación financiera arriesgada siempre la más beneficiada es la banca, quienes cuentan con toda la información y los medios para analizarla. Además los contratos de swap indican los tribunales en los que se podrán dirimir los conflictos legales que pudieran surgir. En el caso de los firmados por el Ayuntamiento de Madrid serían los tribunales británicos.
Los bancos supieron elegir bien. ¿Quién mejor que los jueces que juegan al golf con los ejecutivos de la City de Londres?

Por otra parte, las entidades financieras se encargaron de establecer todo tipo de trampas en los contratos. Como las altas compensaciones por cancelación anticipada. En el caso del Ayuntamiento de Madrid tendría que pagar 402 millones de euros para poder romper los contratos swap.

Una “herencia envenenada” de las grandes obras del PP

Mientras, el concejal del PP entre 2003 y 2011 Juan Bravo, cuya firma aparece en algunos de esos contratos, no ha explicado en ningún momento los motivos para adquirir este producto y ha eludido responsabilidades señalando que todo se aprobó en los plenos y de forma transparente. El trasvase de esos swaps al Ayuntamiento se produjo sobre todo a partir de 2011. En ese momento se disolvió la empresa pública ‘Calle 30’, encargada con el gobierno municipal de Gallardón de la financiación de la remodelación de la M-30. Esta obra utilizó un crédito cubierto con estos swaps que han pasado a integrar el grueso de la deuda municipal directa. Todo ello le ha supuesto ya un sobrecoste al Ayuntamiento de Madrid de 247.605.736 euros hasta 2015.

Los préstamos del Ayuntamiento de Madrid adscritos que cuentan con estos “seguros de riesgo crediticio” ascienden a 1.983 millones de euros. Se suscribieron con el BBVA, Crédit Agricóle Societé Generale, Belfius y Bankia -entonces Caja Madrid presidida por Miguel Blesa-. El principal “agente” que negoció los contratos fue la banca franco-belga especializada en estos productos, Dexia -rescatada y rebautizada como Delfius-. El contrato con swap ha tenido la misma consecuencia en todos los contratos: el pago de unos intereses muy superiores, de al menos cuatro puntos respecto a lo que se hubiera pagado si se hubiera mantenido el interés variable que se había acordado en la póliza de los préstamos.

Unas condiciones leoninas de crédito que solo estaban pensadas para garantizar un gran pelotazo a las empresas constructoras encargadas de las obras a cualquier precio y asegurar grandes beneficios a las entidades financieras a costa de las arcas públicas. Algo que no podemos separar de la dinámica de donaciones, concesiones y puertas giratorias que envuelve al PP de esa época con las grandes empresas de construcción y servicios.

Ahora Madrid asume esta “herencia recibida”

Una pesada “herencia recibida” que tiene todavía una década por delante, hasta que venzan los contratos suscritos desde entonces. Es por tanto una sangría presupuestaria para el Ayuntamiento en beneficio de los grandes banqueros, muchos de ellos rescatados por fondos públicos, que continúan saqueando impunemente a las clases populares provocando recortes en los servicios públicos más esenciales, para pagar la deuda que se demuestra claramente ilegítima.

Tanto la alcaldesa como el concejal de hacienda han asegurado que se harán cargo de la totalidad de la deuda, aunque han descrito la deuda como con “altas dosis de ilegitimidad.” y con unos gastos financieros que están “completamente sobredimensionados”. Ni siquiera piensan recurrirla legalmente, dan por buena que se ajustó a derecho.

La auditoría fue presentada por Ahora Madrid como una herramienta política que iba a poner en manos de las clases populares los recursos necesarios para impulsar un programa de emergencia social. Pero ha resultado un simple instrumento técnico que permita gestionar los recursos disponibles municipales pero sin cambiar el eje del rumbo del gasto: dedicar una gran parte del presupuesto a pagar las deudas y evitar rebasar los techos de déficit marcados por el gobierno Rajoy y la Troika.

Asumir el pago de este “atraco de guante blanco” es un escollo fundamental para el desarrollo de políticas sociales que atiendan la situación de emergencia social, el principal compromiso electoral de Manuela Carmena. La única manera sería hacer frente a esta ilegítima y sobredimensionada deuda, enfrentándose a los ricos y poderosos banqueros y planteando en no pago de la misma.






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