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IMPERIALISMO

Alberto Garzón justifica la presencia de las bases militares de EEUU en Rota y Morón porque “generan empleo”

En una entrevista para el programa El Objetivo de La Sexta, el ministro de Consumo y coordinador de Izquierda Unida y militante del PCE, fue preguntado sobre la renovación del convenio con Estados Unidos para el mantenimiento de las bases en suelo andaluz. Su respuesta, en la que no hubo ni una mínima condena, es toda una justificación.

Jaime Castán

@JaimeCastanCRT

Martes 10 de noviembre | 16:23

Este domingo Ana Pastor entrevistó a Alberto Garzón en el programa El Objetivo respecto a las elecciones de EEUU, la victoria de Biden y cómo esto podía afectar a las relaciones diplomáticas bilaterales con el Estado español. Las respuestas del “ministro comunista” no tienen pérdida.

Pastor le preguntó sobre la renovación de los convenios militares con EEUU el próximo mes de mayo, lo que implica que la potencia imperialista siga teniendo bases militares en las ciudades andaluzas de Rota y Morón. La respuesta de Garzón, lejos de la que ha sido una posición histórica de rechazo por parte de IU y el PCE, no sólo no denunció la presencia militar estadounidense y la permanencia del Estado español en la OTAN, sino que justificó las bases por los puestos de trabajo que generan.

“Lo primero que tenemos que decir, y lo digo como andaluz, es que toda la región, toda la zona, está muy a expensas de lo que significa la base y, desde el punto de vista laboral ahí hay una gran cantidad de empleos y esto es lo primero que se tiene que preservar”, aseguró el ministro.

Ni una sola denuncia al imperialismo norteamericano, ningún posicionamiento en contra de las bases, tan sólo respuestas vacías. “Es muy precipitado para hablar” dijo Garzón, cuando la condena a unas bases estratégicas desde las cuales EEUU organiza sus criminales operaciones militares en el norte de África y Oriente Próximo, debería ser rotunda.

Centrar la respuesta en la importancia de los puestos de trabajo que generan las bases es una justificación lisa y llana, porque no hace falta ser muy creativo par pensar mil alternativas y políticas sociales y de empleo que permitan generar empleos genuinos en la región donde se encuentran las bases antes que seguir albergando estos verdaderos dispositivos estratégicos para los crímenes de guerra de la OTAN.

Sobre la elección del candidato demócrata John Biden en las elecciones estadounidenses, el balance político de Garzón también parece más propio de un cuadro del PSOE: "La gente comprometida con la libertad ha votado masivamente al candidato demócrata que representa a un espacio muy diverso, que levanta esperanzas en todo el mundo porque supone algo distinto a Trump".

Un discurso socialdemócrata ramplón, lleno de frases huecas del acervo liberal como que la “democracia está en peligro" para justificar el “mal menor” y legitimar a Biden, un millonario racista, candidato de Wall Street y del imperialismo belicista. Una lógica a la que lamentablemente se supedita buena parte de la “izquierda” y que es del todo inaceptable.

El “ministerialismo” de Garzón

Las respuestas de Garzón reflejan hasta dónde puede llegar el nivel de subordinación de IU y el PCE al PSOE y a posiciones de “orden” y “responsabilidad de Estado” con tal de ocupar un ministerio en el Gobierno. Aunque en el caso de Garzón ni siquiera a cambio de un ministerio, más bien de un “ministerito”, como es el de Consumo, incapaz siquiera de enfrentar con contundencia la lacra de la ludopatía y a la patronal del Juego. Estos días incluso se ponían la medalla por las restricciones a la publicidad de las apuestas y casinos, una medida del todo insuficiente, cuando hemos visto los salones de juego abiertos por doquier en situación de emergencia sanitaria y mientras muchos otros establecimientos cerraban.

IU y el PCE han tenido históricamente una retórica discursiva contra las bases militares y la OTAN. Pero ser consecuentes en esta cuestión antiimperialista central (contra el imperialismo norteamericano y el español) supondría ir mucho más allá de la “política de gestos” que han tenido en los últimos años. Pero lo de Garzón es un salto cualitativo. La integración es tal que los ministros de IU y Podemos se han transformado en verdaderos defensores de la agenda del capitalismo imperialista español.

El propio Iglesias realizó estos días un viaje institucional a Bolivia para participar de la asunción de Luis Arce, ni más ni menos que con el Rey. Un “gesto” cuyo único fin puede ser mantener buenas relaciones diplomáticas con el país andino…. Para que las multinacionales españolas puedan seguir explotando y expoliando el país de forma privilegiada.

El ingreso de ministros socialistas (o comunistas, o de las organizaciones obreras) a los gobiernos burgueses, se ha denominado en la tradición del marxismo revolucionario como “ministerialismo”. Todas las experiencias históricas de “ministerialismo” en el movimiento socialista internacional han terminado en lo mismo: adaptación política a las democracias burguesas y renuncias aberrantes al programa. La transformación de la socialdemocracia europea en “social liberalismo” desde la década de los 70 y los 80, así como la transfiguración de los partidos comunistas estalinistas en eurocomunistas, son ejemplo claro de este proceso que llega hasta la actualidad y al surgimiento de formaciones como Podemos. Como escribió Rosa Luxemburg hace más de un siglo: “La naturaleza de un gobierno burgués no viene determinada por el carácter personal de sus miembros, sino por su función orgánica en la sociedad burguesa. El gobierno del Estado moderno es esencialmente una organización de dominación de clase, cuya función regular es una de las condiciones de existencia para el Estado de clase. Con la entrada de un socialista en el gobierno, la dominación de clase continúa existiendo, el gobierno burgués no se transforma en un gobierno socialista, pero en cambio un socialista se transforma en un ministro burgués.”

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Las y los militantes del PCE e Izquierda Unida deberían preguntarse cómo es posible seguir hablando de “comunismo” mientras sus dirigentes, como Alberto Garzón o Yolanda Díaz son ministros o ministras de un gobierno neoliberal e imperialista con el PSOE. Del “OTAN de entrada no” del PSOE de Felipe González de los años 80, al “OTAN sí” de Podemos, llegamos al “pues bueno, todavía es muy precipitado para hablar” de Garzón.






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