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BARCELONA

Barcelona en Comú ordena el desalojo del CSO Transformadors

El lunes se ejecutó la orden de desalojo del CSOA Transformadors a petición del Ayuntamiento de Barcelona, propietario del inmueble. Barcelona en Comú pretende escudarse en el movimiento vecinal para justificar esta acción.

Pere Ametller

@pereametller

Viernes 8 de abril de 2016

Foto: Twitter @Zagurito

El pasado lunes amenecia en Barcelona con el desalojo de otro Centro Social Ocupado. Esta vez se trataba del edificio Transformadors, en el barrio del Fort Pienc. El desalojo lo efectuó la Guàrdia Urbana -policía municipal de Barcelona- a petición del gobierno del Ayuntamiento de Barcelona en Comú.

El edificio fue ocupado el 16 de julio del año pasado después de siete años vacío. Anteriormente estuvo gestionado por el Consell de la Joventut de Barcelona.

El Ayuntamiento ha justificado el desalojo con la necesidad de crear un Casal de Barrio gestionado por las entidades vecinales donde habrá un espacio para la gente mayor y un punto de información juvenil. Argumentan que este plan se ha decidido mediante un proceso participativo vecinal.

Por su parte, los jóvenes que hacían uso hasta ahora del espacio convocaron una manifestación el mismo día del desalojo y en un comunicado expresaron que “el Ayuntamiento de Barcelona ha procedido a ejecutar el desalojo del CSOA Transformadors. Acto seguido, operarios contratados por el consistorio han comenzado a tapiar la puerta principal. Tratan así de sepultar el acceso a una cultura libre y libertaria por la que nosotros seguiremos luchando. De ahora en adelante, sólo aquello que pueda ser controlado y supervisado estará permitido en Transformadors”.

Previamente, ante la amenaza de desalojo, emitieron un comunicado criticando a Barcelona en Comú: “Este común del que hacéis bandera no viene de comunidad ni comunal sino de practicar lo que es común en cualquier partido político: la palabra vacía, envuelta con maña y podrida por dentro” (…) “Pero vuestra palabrería es un producto que nosotros no compramos. Hacéis una política de gestos y gesticulaciones, apropiación de símbolos y discursos que no os pertenecen ni os legitiman y, en el fondo, prácticas viejas y sudorosas.” (…) “Esta segunda transición que proclaman vuestra amistades repite cada destrozo de la primera. La pacificación de la lucha social, la domesticación de la protesta y la asimilación de la propuesta, la disolución de los ideales, la usurpación de la autonomía y, por último, la represión y el control. El falso pacto social. Todo tiene que seguir el camino marcado, ahora como antes. Vuestra democracia es, como las otras, totalitaria. Que nada quede fuera de vuestra supervisión. La llamada a la participación ciudadana pretende camuflar la contradicción entre quien ejerce el poder y quién debe bajar la cabeza. Nos quiere hacer creer así que todas decidimos de igual a igual. Entonces para qué queremos? No era esto lo que se estaba gestando en las calles antes de que los abandonáramos?”

Desde Exigim Espais (Exigimos espacios), plataforma vecinal que había reclamado el espacio antes de que se ocupase, han manifestado su desacuerdo con el desalojo a través de un comunicado en el que exponen “queremos mostrar nuestro rechazo al desalojo que se ha producido esta mañana en el CSOA Transformadors por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, no podemos ignorar como se ha gestado el proyecto del CSOA Transformadors en el barrio del Fort Pienc. Un proyecto que nació de espaldas a las reivindicaciones vecinales y una Campaña que se basa en una praxis política de arraigo en el barrio como único método válido para iniciar cualquier proyecto de emancipación social. Entendemos que como Campaña que defiende la autogestión y autoorganización de las vecinas para generar espacios de contrapoder y poder popular, el desalojo y la propuesta de proyecto aprobada recientemente por Transformadors atentan directamente contra estos valores y forma de ser.”

Esta política de Barcelona en Comú repite la que ya en su día llevara adelante dos de sus partidos integrantes, ICV y EuiA, cuando han sido parte del sotén del gobierno del Ayuntamiento con el PSC. Es la de justificar la práctica persecutoria hacia el movimiento okupa tras las reivindicaciones de las asociaciones vecinales. Jaume Asens, teniente de alcalde de BeC argumentaba en un diálogo a través de las redes sociales que “ 1) Es un caso complejo porque es una reivindicación histórica de Exigim Espais y otros colectivos para que fuera un espacio del barrio y ahora no lo era. 2) Ocuparon cuando iba a empezar un proceso participativo de vecinos para decidir los usos del espacio. 3) No querían participar del espacio de decisión sobre su uso ni compartirlo con Exigim Espais que lo reivindicaba desde hace años.”

Por su parte ‘Exigim Espais’ respondió: “a pesar de las diferencias con el CSOA, no somos ni hemos querido ser excusa para justificar ningún desalojo”. La respuesta de Asens, deja fuera de toda duda la justificación del desalojo con las reivindicaciones del movimiento vecinal y los emplaza como principales causantes: “y no habéis sido excusa nunca pero queríais el espacio y tampoco ofrecíais alternativa para solucionar la reivindicación. Hacemos el trabajo sucio para que el espacio sea del barrio y después nos criticáis”.

Por otro lado, Exigim Espais también ha manifestado que la propuesta del Ayuntamiento “es un proyecto igual que el definido por CiU, no responde a las necesidades del barrio y lo sabéis”. A lo que Asens, muy activo en las redes sociales para lanzar “balones fuera”, ha contestado: “yo no sé nada. No he participado en el proceso y pensaba que vosotros tampoco. Pero esto es otra cosa...”

Pese a todo, el desalojo del CSO Transformadors, no es el primero que se ejecuta con BeC en el Ayuntamiento. En noviembre del año pasado, el Casal Popular Tres Lliris fue desalojado por los Mossos d’Esquadra sin que el equipo de la alcaldesa, Ada Colau, tomara medidas para impedirlo.

Barcelona en Comú, hizo bandera durante la campaña electoral de ser una formación alejada de las viejas forma de hacer política. Sin embargo, hoy, en su práctica diaria, viene actuando de forma contraria a su discurso. La lista de decepciones empieza a ser extensa: persecución policial a los manteros, política anti-huelga contra los trabajadores de Metro y autobuses, traición al manifiesto de las escaleras de los trabajadores de Movistar, etc.

El movimiento okupa tiene, históricamente, una tradición muy enraizada en la ciudad de Barcelona. Así mismo, la práctica persecutoria contra él, los desalojos y las detenciones de sus miembros, tienen también una profusa historia protagonizada por los diferentes partidos, de todos los colores, que han gobernado la ciudad. Ahora, el “Ayuntamiento del cambio” en Barcelona, puede estar escribiendo sus páginas en esta historia, pero no precisamente desde las trincheras de “los de abajo”.






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