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ANALISIS

Bolsonaro venció en las elecciones más manipuladas de la historia reciente de Brasil

El triunfo de Bolsonaro sobre Haddad por 10 puntos en segunda vuelta no significa que el ultraderechista tenga vía libre para llevar adelante todo su programa.

André Augusto

Natal | @AcierAndy

Domingo 28 de octubre | 22:30

Con el 99 % de las urnas escrutadas, Bolsonaro registró el 55 % de los votos, contra el 45 % de los votos de Fernando Haddad.

Bolsonaro venció en las elecciones más manipuladas de la historia reciente del país.
Bolsonaro se benefició de la radicalización del sentimiento antipetista y del hundimiento de la derecha tradicional (especialmente de la catástrofe del PSDB, de Fernando Herique Cardoso), en el marco de una serie de maniobras judiciales sistemáticas y bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, para que estas elecciones fueran continuidad y profundización del golpe institucional de 2016.

Bolsonaro expresó una radicalización del discurso religioso, prometiendo ataques a derechos democráticos. En su primer discurso tras el resultado de esta segunda vuelta rezó en público e hizo varias referencias religiosas, y juró por Dios realizar las reformas contra los trabajadores que el mercado financiero desea. En sus discursos previos ya había dejado asentada una clara campaña de radicalización anti-izquierda en la que prometía encarcelar y expulsar a los "rojos" del país.

Será el 8º presidente brasileño desde la transición de la dictadura y se abre un nuevo ciclo en el país. La burguesía tratará de alterar la relación de fuerzas entre las clases, bajo el programa de Bolsonaro contra los trabajadores y la población pobre. Su programa es la continuidad violenta de las reformas de Temer, profundizando el ataque a los derechos con la reforma laboral, un ataque a las jubilaciones y privatizaciones de todas las empresas estatales para favorecer el imperialismo.

Sin embargo esto no significa que tenga vía libre para llevar adelante todo su programa. Bolsonaro ganó en la segunda vuelta, pero las masas que hicieron una experiencia con los ataques de Temer, y asocian el empeoramiento de sus condiciones de vida al golpe institucional, no aceptarán pacíficamente los ajustes. Es necesario organizarnos para enfrentar la continuidad violenta del golpe.

La ventaja de 18 puntos que mostraba Bolsonaro después de la primera vuelta cayó durante la última semana y se redujo a 10 puntos, disminuyendo su margen de victoria. Si es verdad que la situación política gira más a la derecha con una figura reaccionaria que será la continuidad violenta de los ataques de Temer, también es cierto que esa declinación en la recta final indica que la lucha de clases se hará presente ya en los primeros momentos de su mandato.

Las bolsas de valores ya respondieron al alza con el triunfo de Bolsonaro. Los aplausos del banco estadounidense Goldman Sachs revelan que los jefes del capital financiero mundial, dueños de la deuda pública brasileña que se lleva 1 billón de reales del país cada año -el capital extranjero, en primer lugar el norteamericano- esperan sobreexplotar a la clase obrera, saquear las riquezas nacionales y sus principales empresas, como Petrobras, Banco do Brasil, Caixa Econômica y Correos.

El equipo de banqueros y empresarios millonarios que formará parte del gabinete de Bolsonaro tendrá una función especial: atacar cada uno de los derechos laborales, acabar con la ley de contrato de trabajo, esclavizar a la población a través de la generalización de la tercerización, en especial a la población negra y los pueblos originarios, que Bolsonaro y Hamilton Mourão, su vice, tanto odian. Jorge Paulo Lemann, el hombre más rico de Brasil, dueño de Ambev; Alexandre Bettamio, presidente ejecutivo para América Latina del Bank of America; Juan Cox, presidente del consejo de administración de TIM; y Sergio Eraldo de Salles Pinto, de Bozanno Inversiones: estos son algunos de los capitalistas que junto a latifundistas y financistas buscarán hacer que los trabajadores paguen la crisis que ellos generaron.

A pesar de ensayar ahora un discurso de rostro democrático, Bolsonaro dijo sistemáticamente en distintas entrevistas previas que si fuera elegido presidente cerraría el Congreso, apoyando la dictadura militar y la tortura, con un odio repulsivo a las mujeres, a los negros, a los indígenas, a la comunidad LGBT. Por su parte, su vice Mourão no miente cuando dice que quiere acabar con el aguinaldo (13º salario). Bolsonaro tampoco miente cuando dice que quiere acabar con todas las empresas estatales y flexibilizar todos los derechos laborales mucho más de lo que Temer ya ha hecho.

Sin duda los trabajadores no tienen ningún interés en el programa económico ultraneoliberal de Bolsonaro y Paulo Guedes, que ya prometieron privatizar la empresa de Correos, atacar los salarios, reducir el "costo laboral" en favor de los empresarios.

Límites para el programa ultraneoliberal de Bolsonaro

Una encuesta de DataPoder360 del 17 y 18 de octubre 2018 indica que sólo el 37 % de los votantes de Bolsonaro piensa que "el gobierno debe vender todo o parte" de las empresas estatales. Para el 44 % de los bolsonaristas es mejor mantener todo bajo control del Estado. Sólo el 30 % de los electores de Bolsonaro están a favor de que el Gobierno venda Petrobras. Otro 60 % dice que Petrobras debe continuar bajo el control del Gobierno.

Por otra parte en una encuesta de principios de 2018, un abrumador 86 % de la población estaba en contra de la reforma de las pensiones, que Bolsonaro y su vice, Hamilton Mourao, dijeron que será la "prioridad número uno" de su Gobierno.

No hay duda de que Bolsonaro tendrá innumerables contradicciones para gobernar, y eso será una oportunidad para que las luchas de los trabajadores emerjan y se enfrenten con los capitalistas y la derecha. Esto será así aún con todas las alianzas que pueda hacer en el parlamento, como ya ha anunciado con los partidos más corruptos del país, como el derechista DEM de Rodrigo Maia, paladín de la reforma de las jubilaciones.

1) En la semana previa a la segunda ronda Bolsonaro vio reducirse su ventaja, y aumentar el rechazo a su figura, después de sus declaraciones fascistas en contra de los "rojos", y la amenaza de su hijo, Eduardo, sobre el cierre del Supremo Tribunal Federal. Saliendo con una ventaja de sólo 10 %, tendrá más dificultad en aplicar los ajustes que desea.

2) Tendrá que lidiar con lo que exprese el fin de su demagogia "antisistema" y "anticorrupción", que ya dejó a un lado para hacer acuerdos con los partidos más corruptos del parlamento para garantizarse una base para su gobierno. Son las mismas bandas mafiosas y corruptas que apoyan al gobierno del deslegitimado Temer, y de un congreso de favores que Bolsonaro tanto le criticó al PT.

3) Una parte importante de su base electoral no es consciente de que su gobierno será mucho peor que el de Temer en términos de ataques, destrucción de derechos, y empeoramiento de las condiciones de vida. La contradicción que tiende a agudizarse aún más con la escalada de demagogia que hizo en la segunda vuelta, para contener a los electores lulistas que había ganado en la primera vuelta, a base de promesas de mantener el aguinaldo, la Bolsa Familia, y que no va a aumentar los impuestos a los más pobres.

4) Las idas y vueltas de Bolsonaro que pasó de decir que va a privatizar todas las empresas públicas a reconocer que mantendría su "núcleo estratégico" son un anticipo de los conflictos que existen en el programa ultraliberal de Paulo Guedes y los intereses estratégicos de las industrias militares y de la burguesía brasileña.

No es posible combatir al gobierno de Bolsonaro, que representa a los "dueños del país" y la sumisión al imperialismo extranjero, sin una enorme fuerza organizada, en cada lugar de trabajo y estudio, con un programa anticapitalista y socialista que tenga influencia sobre los sectores de masas que vinieron enfrentando a Bolsonaro en los últimos meses.

Para enfrentar esta dinámica sabemos que el PT es completamente impotente. Después de gobernar por años con los capitalistas, asimilando sus métodos de corrupción y jactándose de garantizarles ganancias inauditos, quiso mostrar que aún podía servirles comenzando el segundo mandato de Rousseff con la aplicación de los ajustes contra la clase obrera, y con esto terminó de desmoralizar a su propia base social, abriendo camino al golpe que colocó a Temer en el gobierno para avanzar más rápidamente con los ataques. Su estrategia puramente electoral, de contención de la lucha de clases, para canalizar el descontento hacia el terreno de los votos, terminó siendo incapaz de ofrecer cualquier resistencia seria al golpe institucional. Una vez en la oposición, su política de responder al odio destilado por el Lava Jato y por la Red Globo con ilusiones en el Poder Judicial y en las elecciones, terminó siendo completamente impotente para frenar el avance de la extrema derecha.

Para combatir seriamente el avance del golpismo y de la extrema derecha, necesitamos exigir de los sindicatos, centrales sindicales, organizaciones de estudiantes y populares que impulsen comités de base para organizar la resistencia y preparar una gran paralización nacional combinada con movilizaciones callejeras en todo el país. En estos comités y en esta organización de la clase trabajadora y de la juventud necesitamos luchar para tirar abajo todas las reformas reaccionarias del gobierno Temer y crear un gran movimiento por el no pago de la deuda pública, para que haya recursos para las obras públicas, la salud y la educación.

Sólo podremos combatir seriamente a Bolsonaro con un programa que responda de forma radical a las verdaderas angustias de la mayoría explotada y oprimida del país. La única respuesta radical y realista, es la que defienda la movilización de los sindicatos y movimientos sociales para hacer retroceder el avance autoritario e imponer que sean los capitalistas los que paguen la crisis. El MRT y Esquerda Diario combatieron de forma independiente del PT cada paso que dio el golpismo, y poniendo toda nuestra energía en el combate contra Bolsonaro, la extrema derecha, el golpismo y las reformas.






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