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Brasil: no más golpes contra la clase obrera

En medio del golpe parlamentario, llega el 1º de Mayo. Desempleados, tercerizados, rotos, esclavizados. ¿Qué derechos viene a arrebatar y qué ajustes quiere profundizar la derecha? ¿Qué hacer?

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Jueves 28 de abril de 2016 | 16:56

En Brasil la derecha ha golpeado. Con la crisis mundial y la larga recesión local a cuestas, quiere tomar las riendas del asunto. Quiere imponer un ajuste y una entrega al imperialismo aún mayor que la que viene haciendo el PT.

En este 1º de Mayo, y con el trasfondo inevitable del cierre del golpe parlamentario en el Senado, vale recordar cómo vienen golpeando a la clase trabajadora en Brasil en los últimos años.

Precarizados

A pesar del mito de que en la primera década de gobierno del PT ha ido “tudo bem”, de los 10 millones de puestos de trabajo creados en su gestión, la mayoría fueron con salarios bajos y alta precarización.

Hoy el salario promedio apenas supera los 450 dólares. Pero hay algo más importante: durante los gobiernos de Lula y Dilma la tercerización pasó de 4 millones a 12,7 millones de trabajadores. Impresionante.

En 2015 los partidos aliados del PT junto a otras fuerzas de derecha, envalentonados con la política del gobierno, hicieron aprobar una reforma flexibilizadora: el PL 4330. Según denunció el sociólogo Ricardo Antunes a Esquerda Diario, “lejos de regular a los 12 millones de trabajadores ya tercerizados, como afirman los defensores del proyecto, creará las condiciones para precarizar y desregular las condiciones de trabajo de más de 40 millones de trabajadores”.

Antunes los define “esclavos modernos”. Y en Brasil esa palabra tiene un sentido profundo. Fue el último país del continente en abolir la esclavitud. Formalmente. En 2012 el gobierno rescató casi 3000 trabajadores que trabajan como esclavos. Aún hoy el Ministerio de Trabajo otorga un “seguro-desemprego al trabalhador resgatado”. Con esos operativos aislados y un asistencialismo miserable, en realidad el Estado sigue rescatando a los empresarios y hacendados que sólo conciben a esos hombres y mujeres como bestias de carga.

Como denunció ED, los trabajadores y trabajadoras tercerizados ganan un 25% menos de salario; trabajan un 10% más de horas, tienen la mitad de la estabilidad que los efectivos y sufren mucho más accidentes. Además, en la mayoría de los casos no poseen sindicatos que los representen. Igual que en Argentina.

Petrobras, emblema de la gestión de Lula, duplicó el número de trabajadores tercerizados durante los gobiernos del PT. En este mismo período el número de muertes en el trabajo creció 13 veces. Pero algunos llevaron la peor parte: 14 trabajadores directos de Petrobras murieron, pero los tercerizados fueron 85.

Si sos mujer y negra, más posibilidades de caer bajo ese látigo. Pero ellas también han sido las más duras al rebelarse.

Desempleados

El último viernes el Ministerio de Trabajo de Brasil informó que producto de la crisis se perdieron 1.850.000 puestos de trabajo en los últimos 12 meses. La desocupación pasó de 5,8% en febrero de 2015, a un 8,2 en febrero de este año. Pero marzo fue peor: el resultado mensual más negativo de los últimos 25 años.

Los sectores más afectados en este 2016 son los de las industrias extractivas, de transformación y de distribución de electricidad, gas y agua, que despidieron al 4,2% de sus empleados.

El ataque al empleo avanza. Igual y más que en Argentina.

Rotos

"¡Corre! Tu amigo se ha quedado atascado en la máquina!”. Así comienza el duro relato de un trabajador plástico brasileño en la edición de hoy de Esquerda Diario. Este jueves 28 de abril es el Día mundial en memoria de las víctimas de accidentes de trabajo, y nuestros compañeros han preparado un excelente dossier de denuncia sobre el tema.

Brasil es el 4º lugar en el ranking mundial de muertes por accidentes de trabajo, detrás de China, EE.UU. y Rusia. El IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) llegó a registrar en 2013, último año con datos, 4.980.000 accidentes. Si tomamos en cuenta que no figuran millones de precarizados, no registrados y la tendencia aumenta año tras año, en 2016 serán muchos más. Impresionante.

Según esas duras pero frías estadísticas, este año morirán más de 3000 trabajadores, más que los jóvenes pobres que mata la policía cada año. Como denuncia la investigación de ED, “si ya está reconocido que Brasil vive una guerra civil liderada por la policía contra quienes son negros y pobres, las estadísticas de accidentes de trabajo revelan la misma realidad en el mundo del trabajo: vivimos una "guerra civil" por el empleador en contra de la clase trabajadora”.

La mayoría de los accidentados son tercerizados y jóvenes. Igual que en Argentina.

La Federación de Industriales de San Pablo (FIESP), que impulsa hoy el golpe parlamentario, hace tiempo viene impulsando una campaña contra las normas reglamentarias que establecen condiciones mínimas de seguridad e higiene laboral. El gobierno de Dilma este año inició un plan para ajustar el presupuesto de las pensiones por invalidez que deja el salvaje capitalismo en Brasil.

Nadie se preocupa por nuestros amigos atascados en las máquinas, todos rotos como dicen en las fábricas de Argentina.

1º de mayo internacionalista y de lucha

Muchos han sido los ataques en estos años, es cierto. Pero muchos han sido también los que se han puesto de pie. Duras huelgas de garis, metroviarios, profesores, metalúrgicos, conductores, junto a las revueltas de junio de 2013 y cientos de reclamos obreros y sociales. Herederos todos de una rica tradición de luchas sindicales y políticas.

Hoy en Brasil la derecha golpea en el Parlamento porque quiere golpear más duro a la clase obrera, los jóvenes y el pueblo pobre. Por eso es acertado el planteo de la izquierda revolucionaria de Brasil: “solo será posible que las masas obreras entren en movimiento relacionando la lucha contra el golpe a la lucha en defensa de nuestros derechos”.

En esta pelea nadie puede mirar al costado o levantar fronteras que no pueden existir. Hoy también es más fácil entender por qué luchar contra el golpe y el ajuste en Brasil es parte de la lucha contra los planes que quieren aplicar en Argentina y cada país del continente. Todos quieren seguir precarizando, despidiendo, rompiendo, exprimiendo cada gota de sudor y sangre.

Por eso, desde esta lado de la frontera, se levantará un grito de clase internacional contra los nuevos golpes que preparan contra la clase obrera.

Se tiene que oír.






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