Sociedad

MUJERES MIGRANTES

Carmen se queda: con la presión popular se frena su deportación

Organizaciones de migrantes y del movimiento de mujeres exigieron durante todo el día que se paralizara la deportación de Carmen. Un primer triunfo para Carmen y las mujeres migrantes.

Viernes 15 de febrero | 07:52

Carmen había pasado la noche del martes en un calabozo, a la espera de un orden de deportación, después de estar viviendo 17 años en el Estado español con su familia.

La mujer boliviana de 65 años ha trabajado como como empleada del hogar interna y como cuidadora de ancianos y niños. Tiene hijos y nietos nacidos en España. A pesar de esto, el Juzgado Número 6 de lo Contencioso-Administrativo consideraba que no tenía “arraigo suficiente” en España y por eso emitieron su orden de expulsión.

Desde la campaña CIEs No de Valencia y otras organizaciones como Migrantas 8M, la Comisión de migración y Antirracismo del 8m y muchos colectivos de migrantes y mujeres se llevó adelante una gran campaña para impedir su deportación, que logró finalmente frenarla. Durante todo el día el caso se multiplicó en las redes sociales.

De acuerdo con declaraciones de CIEs No a El Diario la orden de expulsión no fue notificada a tiempo a su abogada "impidiendo que esta pudiera actuar para paralizar la expulsión, lo que es una clara vulneración del principio del derecho a la asistencia legal".

Carmen había sido detenida el pasado 21 de enero a la salida de un locutorio. En esa ocasión dos policías nacionales la llevaron hasta una comisaría, y tras verificar que su permiso de residencia había caducado, le informaron que se iniciaría un proceso de deportación.

Como trabajadora del hogar, Carmen había trabajado muchas veces sin contrato, una situación de extrema vulnerabilidad en que se encuentran muchas mujeres migrantes al llegar al Estado español. El caso de Carmen demuestra que la Ley de Extranjería, los CIEs y todas las políticas migratorias del Estado español son sinónimo de racismo institucional, xenofobia como política de Estado, precariedad laboral, represión y persecución para la población migrante. Los CIES y las deportaciones son un eslabón más en la cadena de violencias hacia las mujeres migrantes.

Hoy podemos celebrar que Carmen se queda. Tenemos que seguir luchando por la derogación de la Ley de extranjería, el cierre de los CIEs, el fin de las deportaciones exprés y para conseguir derechos igualitarios para todas las personas que residen en el Estado español.






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