Política Estado Español

NEGOCIACIONES INVESTIDURA

¿Comienza el #PressingPodemos?

La presión sobre Podemos para que acepte el pacto PSOE-Cs aumentará en estos dos meses. La estrategia del “compromiso histórico” de Iglesias y Errejón es impotente para enfrentarla.

Santiago Lupe

@SantiagoLupeBCN

Viernes 11 de marzo de 2016

Foto: EFE

En los más de tres meses transcurridos entre las elecciones catalanas del 27S y la investidura de Carles Puigdemunt, se desató en Catalunya toda una campaña desde diferentes frentes para presionar a la CUP en favor de que aceptase la investidura de Artur Mas. Tres meses de #PressingCUP, como lo llamaron desde la misma izquierda independentista, que concluyeron con el pacto entre Junts pel Sí y la CUP. Cayó Mas, pero para dejar a su “delfín” y al precio de que la CUP se comprometiera a garantizar la estabilidad parlamentaria, como viene haciendo con el apoyo a la prórroga a los presupuestos o el reciente voto en contra de que se incremente la partida dedicada a guarderías públicas.

Parece que en el caso de las elecciones españolas del 20D la cuestión se va a alargar algo más de cuatro meses. Pero sin duda los 60 días que comenzaron a contar desde la investidura fallida de Pedro Sánchez prometen ser los más intensos. Lo que hay sobre la mesa es un pacto entre el PSOE y Cs, una “restauración conservadora” del Régimen del 78. De un lado se quiere ampliar el tándem incluyendo al PP, la gran coalición anhelada por Rivera. Del otro se aspira a absorber en posición subordinada a Podemos, el deseo de Sánchez.

Hoy el partido morado empieza a vivir una encrucijada en la que la presión para aceptar esta segunda opción irá en aumento. Comienza el #PressingPodemos, veamos cuales serán los elementos que harán subir los pascales del barómetro de Podemos.

Los ayuntamientos del cambio ¿próximos rehenes del PSOE?

El primer elemento que ya se está utilizando para forzar un apoyo a la investidura del PSOE es la mención a la “generosidad” del PSOE en facilitar gobiernos municipales en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia o Cádiz, entre otras. Los llamados alcaldes y alcaldesas del cambio dependen del apoyo de los socialistas -en ocasiones sumados a otros partidos- para poder mantener una mínima estabilidad institucional. No es de extrañar entonces que haya sido una de sus principales representantes, Manuela Carmena, la primera en disparar “fuego amigo” con las ambiguas declaraciones en favor de un voto a Sánchez en la investidura de la semana pasada.

El único punto a favor para Podemos es que este chantaje tiene un límite. Podemos está siendo igual de generoso con el PSOE para permitirle gobernar en Comunidades como Aragón, Castilla la Mancha o Extremadura, donde le devuelve los favores municipales dejando pasar políticas que son una digna continuidad de los gobiernos populares anteriores y todo el legado histórico de la “casta socialista” en esas comunidades.

Elecciones anticipadas ¿y si salen peor?

El segundo elemento será la guerra demoscópica. Distintos medios de comunicación ya han comenzado a encargar encuestas que sirvan para apuntalar la “restauración conservadora”. Varias de ellas apuntan a que el resultado no variaría mucho, pero la horquilla va a favor de los partidos “responsables”, es decir aquellos que se han puesto de acuerdo. El PP cede posiciones en favor de Cs -también azuzado por los últimos casos de corrupción- y Podemos lo hace en favor del PSOE. De ser ciertas estas tendencias, el pacto fallido entre Rivera y Sánchez tendría un claro sentido, ser los primeros en tomar posiciones para las elecciones de junio.

Además, reabrir el debate de las listas y las confluencias -después de no haber podido cumplir los pactos alcanzados, como el de los grupos parlamentarios- es un escenario de muy difícil gestión para un partido que aún constituyéndose sobre un modelo presidencialista y muy poco democrático, tiene crisis en comunidades tan importantes como Madrid o Catalunya, además de Galicia, País Vasco, Cantabria y La Rioja.

Todo esto es un factor que presiona y mucho a los dirigentes de Podemos, sobre todo porque no conciben otra carta más allá de la conquista de espacios institucionales para imponer un proceso de cambio político y social.

La crisis de Madrid y su enigmático su significado.

En estos días diversos medios, encabezados por El País, han querido poner en primer plano la crisis que vive la dirección regional de Podemos. Lo cierto es que crisis “haberla hayla”, no tiene otro nombre que dimitan el Secretario de Organización y 9 miembros más del Consejo Ciudadano. ¿Su significado? Está sujeto a interpretaciones, sobre todo porque más allá de las justificaciones de los dimitidos sobre la “desaparición” del Secretario general madrileño, Luis Alegre, y la carta enviada por éste a los inscritos en la que no aborda ningún elemento de contenido de las supuestas diferencias, la opacidad es la seña de esta disputa.

Las especulaciones sobre si es una pugna entre un sector “pablista” opuesto a aceptar una adhesión subordinada al pacto PSOE-Cs y otro “errejonista” más proclive al entendimiento con el tándem conservador, son eso, especulaciones. Los amables twits que intercambiaron Iglesias y Errejón ayer salieron a acallarlas, pero tampoco nada dicen del trasfondo político de las diferencias que es evidente están surgiendo en el propio sector oficialista de la formación.

A la espera de que la “nueva política” abandone la costumbre de la “vieja” de ocultar los debates internos tras maniobras de aparato y declaraciones vacías de contenido, sólo podemos afirmar que el cuadro general está tensionando a Podemos en su más altos niveles de dirección. Y la cuenta atrás para las elecciones de junio sólo acaba de empezar.

Una estrategia impotente a las presiones de la “casta socialista”

El #PressingCUP terminó imponiéndose en lo fundamental y a un precio asumible para los representantes de la burguesía catalana. Cayó Mas, pero sobrevivió su hoja de ruta -orientada a la negociación con el Estado- y lo esencial de sus políticas económicas. El problema es que las armas para combatirlo de parte de la dirección de la CUP eran muy débiles. La estrategia de “mano extendida”, es decir de alianza política con los representantes de la burguesía catalana, no podía más que conducir a profundizar su rol de “ala izquierda” del bloque soberanista que ésta dirige.

En el caso de Podemos ocurre algo similar, aunque en otras coordenadas. Su estrategia es la de sellar un nuevo “compromiso histórico”, tal y como han repetido tanto Iglesias como Errejón. Su “cambio” se inspira en la misma Transición del 78, es decir en un acuerdo “por arriba” con “lo viejo”, o parte de él. Si se acepta ser parte del tándem de la “restauración conservadora” o no, si se negocia con él o no... en última instancia se convierten en diferencias de grado en el marco de una estrategia común que sólo concibe el “cambio posible” por medio de la vía electoral y el acuerdo con la “casta socialista”.

Habrá quienes piensen que es demasiado arriesgado ir a nuevas elecciones, por temor a salir más debilitados, y apostarán por ceder al #PressingPodemos de hoy. Habrá quienes lo vean demasiado humillante y apuesten por intentar mejorar resultados en junio y negociar desde una mejor posición. Y al final, en los últimos días como en Catalunya, también podrían surgir soluciones intermedias que no dejarán de llevar al mismo lugar, un gobierno con el PSOE, es decir una “restauración progresista”, pero al fin y al cabo restauración.

Contra el #PressingPodemos, impulsar la movilización social para imponer procesos constituyentes en todo el Estado

Seguramente muchos de los militantes, simpatizantes y votantes de Podemos que no ven ni en pintura que el “cambio” pueda pasar por un acuerdo con el partido de la “cal viva”, las puertas giratorias y las reformas laborales, asistirán estos dos meses a los debates como convidados de piedra. La “nueva política” no ha anunciado ningún espacio de deliberación y decisión sobre lo que se está cocinando en negociaciones a puerta cerrada. Esta ausencia de debate, así como el hermetismo sobre las diferencias de fondo en los órganos de dirección, buscan entre otras cosas que no se cuele ningún cuestionamiento profundo a una estrategia que antes o después, por una u otra vía, espera llegar al mismo lugar que apunta el #PressingPodemos, un gobierno de coalición.

La impotencia de la estrategia de la dirección de Podemos para lidiar las presiones presentes y por venir del establishment con el que se aspira a convivir y pactar, solamente pueden ser respondidas desde un ángulo opuesto. El de trabajar e impulsar por re-activar la movilización social, con los trabajadores y la juventud al frente, para imponer verdaderos procesos constituyentes en el Estado y las nacionalidades, donde realmente se pueda discutir de todo y cambiar todo. Es decir, procesos que no se podrán abrir de la mano del PSOE, y menos de éste y Cs en tándem, si no solamente por medio de la lucha de clases y las ruinas del Régimen del 78.






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