Juventud

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

¿Cómo garantizamos una huelga indefinida sin estudiantes autoorganizados?

A dos semanas de la publicación de la sentencia y el inicio de las movilizaciones en respuesta a esta, el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans publicaba un comunicado donde se convoca una huelga indefinida en todas las universidades a partir del pasado día 29 de octubre. Necesitamos reflexionar hacia donde vamos y como conseguiremos nuestros objetivos.

Contracorrent

Catalunya

Miércoles 30 de octubre | 14:07

El Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans convocó el pasado domingo una huelga indefinida en todas las universidades a partir del día 29 de octubre, a la que se suman otras organizaciones como la AEP. La huelga, no está teniendo mucho seguimiento dentro de las facultades, más allá de las que se cierran con piquetes y barricadas. Y a partir de este miércoles se suma también la acampada de la plaza Universidad por parte de decenas de estudiantes. Una acción que puede hacer que se sumen más estudiantes.

Pero, a pesar de que el SEPC ha impulsado asambleas abiertas durante la última semana en los centros de estudio, en un intento de ampliar las bases (y masificar las asambleas y a la vez el movimiento), parece ser, que siguen con su método de “todo viene de arriba”.

La convocatoria de huelga ha sorprendido a todos los estudiantes, tanto aquellos que no están organizados en sus respectivas facultades, como aquellos que si que lo estamos. La acampada en plaza Universidad, también. No se han puesto sobre la mesa ni la convocatoria ni las demandas para hacerla, dando como resultado una huelga de adhesión puramente individual sin ningún tipo de preparación.

Por una parte, se trata de una convocatoria que como decíamos, viene desde arriba, desde algunas organizaciones estudiantiles que lo han decidido pero que no han transmitido esta propuesta a las asambleas estudiantiles para votarla.

¿Cómo se puede garantizar una huelga indefinida -nada más y nada menos que una huelga indefinida!- si no conseguimos ser centenares de estudiantes organizados en cada facultad? No nos podemos conformar únicamente con la cantidad de estudiantes que nos movilizamos en las convocatorias que hacemos, sino ¡con la cantidad que organizamos! Esta es la fuerza que tiene que mantener y sostener una huelga indefinida, o cualquier otra acción que se plantee, y no el decanato o rectorado.

Para empezar, si queremos que la juventud participe en una lucha de estas características, se tienen que proporcionar espacios asamblearios, radicalmente democráticos donde se pueda discutir y debatir el futuro del movimiento y nuestras demandas como estudiantes. Además, estos espacios tienen que coordinarse a través de delegados electos y revocables, para garantizar la buena comunicación entre facultades, universidades y entre toda la extensión del territorio catalán.

Para aumentar la organización de los alumnos en el movimiento estudiantil, hay que introducir nuevos métodos para promover la participación y enfrentarnos de forma contundente a este escenario de excepcionalidad histórica. Si garantizamos asambleas en cada curso y un cuerpo de delegadas y delegados electos por sus clases, que se puedan revocar en cualquier momento, estamos garantizando que todo el alumnado que no pueda asistir a las asambleas se entere de las discusiones y decisiones de esta. Los delegados y delegadas, en representación de la asamblea, evitan la desinformación al resto de la facultad. Si no conseguimos que el estudiante se autoorganice como tal, y solo se usan métodos que en su forma son muy radicales -como cerrar una facultad con piquetes que solo son sostenidos por pocos estudiantes- pero no planteamos ninguna medida democrática para decidir qué acciones, qué huelga queremos ni qué demandas tenemos, se crea una situación de enfrentamiento entre estudiantes -como hemos visto en Derecho, SocioEcos y Pompeu- y donde nos gana terreno la derecha, como estamos viendo con las concentraciones antipiquetes que convoca ‘S’ha acabat’ bajo el lema de “queremos ir a clase” o “las clases son de todos”.

El proceso de gestación y organización de una huelga tiene que venir desde los estudiantes, previa discusión en la asamblea. No podemos esperar a que los decanos y rectores garanticen nuestro derecho a huelga anulando las actividades académicas y de evaluación para plantearnos la movilización. Consideramos que negociar con las instituciones universitarias y este tipo de medidas, únicamente contribuye a la desmovilización de los estudiantes, puesto que no se hace visible la necesidad de organizarse para luchar y garantizar una huelga, porque lo cubre el rectorado suspendiendo clases.

Por el contrario, no se ha planteado nada más a parte de la “movilización permanente”. No podemos plantear que los días de huelga la gente se quede en casa o se adhiera individualmente a las manifestaciones o la acampada. Esto supone que los estudiantes que estén de acuerdo con las reivindicaciones no puedan debatir ni organizarse. No obstante, esto es reversible, pero solo, si las asambleas y los espacios de debate se trabajan mejor, haciendo una difusión efectiva, informando clase por clase, haciendo que las demandas y la convocatoria de huelga sea una reivindicación del alumnado y estudiantado y no de un reducido grupo de personas. Para ejemplificarlo: los días de huelga, se pueden hacer debates abiertos a las puertas de las facultades para que la gente no se quede en casa y asista a las movilizaciones de forma individual, sino que pueda aparecer un actor que, hasta ahora, ha sido diluido: el movimiento estudiantil.

Aun así, es esencial hacer un llamamiento al conjunto de la comunidad universitaria (PDI, PAS y personal no docente) a que participen junto con los estudiantes en los espacios de debate y decisión. Como estudiantes, tenemos que hacer presión a los grandes sindicatos de trabajadores y trabajadoras para que la universidad pare realmente toda su actividad, y que la huelga estudiantil también sirva para exigir a los sindicatos, sobre todo a los mayoritarios, a que convoquen otra huelga general.

Desde ContraCorrent, vemos necesario que la juventud desarrolle un movimiento, que pueda decidir sobre sus propias demandas, que sea la punta de lanza contra la represión, pero que además, tenga la oportunidad de plantear grandes cuestiones sociales. Tenemos que trabajar para conseguir espacios asamblearios realmente democráticos, que no sean espacios para ratificar decisiones tomadas en "petit comité", de este modo la movilización recaerá en manos de la juventud y no de direcciones alejadas del movimiento estudiantil, que el único que producen es la desarticulación y el desgaste de los jóvenes, y en última instancia, la vuelta a la normalidad.

  •  ¡Autoorganización de los y las estudiantes!
  •  ¡Huelga estudiantil hacia la huelga general!
  •  ¡Amnistía, libertado presas políticas, derecho de autodeterminación y apertura de procesos constituyentes!




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