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Cotronic Barcelona: una huelga que retoma la lucha de la rebelión de las escaleras

Los trabajadores de Cotronic en Barcelona inician una huelga indefinida contra la subcontrata de Movistar. Una huelga que retoma la lucha de la rebelión de las escaleras de 2015 contra la precariedad laboral.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 19 de julio de 2018 | 18:50

Esta semana los trabajadores de la plantilla de Cotronic (Grupo Sielte), subcontrata de Movistar, iniciaban nuevamente en Barcelona una huelga indefinida en defensa de los acuerdos que la empresa viene incumpliendo sistemáticamente.

Así, en pleno mes de julio, porque el hartazgo de la clase obrera no entiende de épocas estivales ante los flagelos de la precariedad y la explotación, los trabajadores de Cotronic vuelven a salir a la calle en defensa de sus derechos. Y lo hacen ante uno de los mayores emblemas de Movistar-Telefónica, el Movistar Center de Barcelona, retomando la lucha de la rebelión de las escaleras del 2015.

Como explica Aitzol Ruíz de Azúa, miembro del comité de huelga y presidente del comité de empresa de Cotronic de Barcelona, lo que ha motivado esta vez la huelga indefinida de los trabajadores es más enrevesado, "ahora es la subcontrata, Cotronic, que pertenece al grupo Sielte, una multinacional italiana, a la vez contratada por Movistar-Telefónica la que incumple los acuerdos".

"La empresa está incumpliendo y nos ha retirado un plus salarial que supone un 16% del salario base, siguen sin pagar las dietas que equivalen a 268 euros mensuales por trabajador, y además se modificó el punto baremo que es el valor que le dan a cada instalación trabajada. Tenemos una demanda contra Cotronic que asciende a un millón de euros", prosigue Aitzol para enumerar todos y cada uno de los incumplimientos de la empresa.

La plantilla llevaba desde hace tres meses una negociación con la dirección de la empresa para tratar de mejorar el convenio del metal a través de un convenio propio. "El problema principal es que la empresa no quiere firmar ultraactividad, con lo cual, en tres años volveríamos al convenio del metal. Y lo que no vamos a permitir es que por una negociación tengamos que retirar todas las demandas y en tres años si no llegamos a un acuerdo volveríamos a lo que tenemos en la actualidad. La única forma de retirar las juicios pendientes y garantizar la paz social es que nosotros, los trabajadores, podamos resolver los conflictos y las demandas reflejándolo en un convenio propio que tenga como base el convenio del metal y que incluya las mejoras laborales pactadas", continúa Aitzol.

Y es que, por su parte, la empresa a través de la negociación pretendía instaurar tres años de paz social, tal y como indica el propio presidente del comité de empresa: "la empresa tenía una propuesta inaceptable por parte de los trabajadores, con una clausula que obligaba a entregar todas nuestras demandas. Por eso, ahora mismo no hay negociación. La negociación está rota".

Por todo ello, los trabajadores de la plantilla de Cotronic en Barcelona han virado desde esta semana el objetivo de sus reivindicaciones. Movistar-Telefónica, una de las mayores multinacionales del Estado español, es en última (y primera) instancia responsable de las condiciones de ultraprecariedad y siniestralidad laboral que existe en este sector, como lo era ya en 2015 cuando la Marea Azul se levantó contra el gigante empresarial en casi todas las provincias del Estado y arrebatándole mejores condiciones laborales tras meses de huelga y lucha coordinadas.

Pero para torcerle el brazo a Movistar-Telefónica y exigirle una negociación que sea favorable a las demandas de los trabajadores de Cotronic, una de las condiciones necesarias es afectar las ganancias de este gigante capitalista con tentáculos en más de medio mundo, a través de una de las herramientas tradicionales de la clase trabajadora como es la convocatoria de huelga indefinida.

Y es en esta situación en la que se encuentran en la actualidad los trabajadores de Cotronic. Y en uno de los piquetes diarios que organiza la plantilla ante el Movistar Center, Aitzol revela una de las lecciones que sacaron de la huelga de 2015: Nosotros exigimos a Movistar a que obligue a las empresas que subcontrata a que no precarice las condiciones laborales y a sentarlas para llegar a un acuerdo beneficioso para los trabajadores. Para ello, en 2015 aprendimos que a Movistar-Telefónica le da igual si disminuye la producción o que sus clientes estén sin línea. Todo eso no le importa. Lo único que le importa es su imagen. Por eso, nuestras reivindicaciones, nuestras acciones intentamos que siempre sean ante uno de los sitios más emblemáticos".

Cabe recordar que la rebelión de las escaleras de 2015, desencadenó tras meses de lucha en la ocupación del Movistar Center, una acción que provocó todo un tsunami de solidaridad entre numerosos colectivos sociales, sindicales y políticos. Y fue en ese momento cuando Movistar se sintió más amenazada. A raíz de ello, Aitzol explica que se consiguieron algunas mejoras como "un día de fiesta por cada día trabajado, una remuneración extra por trabajar sábados y domingos o que la empresa nos pagara la zona azul y la zona verde que nos suponía 200 euros en multas todos los meses". Todo ello, conquistas en dirección a revertir parte del accionar capitalista que impregna y ahoga al trabajador en la más absoluta de la precariedad.

Y todo ello, fue fruto también de la coordinación que se estableció durante los meses de lucha entre las diferentes plantillas de las subcontratas en todo el Estado. Algo que, sin duda, fortaleció la propia lucha en un sector tan disperso y descentralizado en el que los propios trabajadores de cada ciudad apenas coinciden en las centrales o los centros logísticos.

Sin embargo, las grandes luchas que se dieron en 2015 y que la huelga permitió arrebatar a la patronal en torno al fin de los despidos o que un gran porcentaje de personal subcontratado pasara a plantilla fija, se vienen incumpliendo de forma sistemática. Aitzol es meridiánamente claro cuando dice que "Telefónica se comprometió a que el 30% personal fijo y el 70% subcontratado se revirtiera. Pero estamos muy lejos de que se cumpla ya que para ello, la forma que han utilizado es eliminando 5.000 personas del sector. Esto para nosotros ha sido un hachazo muy grande a nivel estatal, donde nos obligan a salir a la calle también en todo el Estado. Todo lo han incumplido. Y en cuanto a despidos, el ejemplo más claro es que el día 1 de julio, una de las subcontratas de Movistar-Telefónica, Abentel, fue subrogada por Liteyca, y el 18 de julio ya estaba despidiendo a seis trabajadores subrogados. Todas las subcontratas siguen despidiendo en todas las provincias".

En este punto cabe mencionar también la traición de Ada Colau y su equipo de Barcelona en Comú, el cual, a escasos días de las elecciones municipales, que a la postre acabarían ganando, se desdijo de su palabra dada a los propios trabajadores durante la ocupación del Movistar Center de que mediarían para llegar a una negociación que fuera favorable a los huelguistas. En lugar de ello, no solo consiguieron mediante maniobras anti-huelga la desocupación de la mayor fuerza de presión de la que disponían los trabajadores, sino que una vez en el Ayuntamiento mantuvieron la firma del Mobile World Congress, uno de los mayores eventos que profundizan en el drama de la explotación y la precariedad laboral, además de mantener el contrato que une a la multinacional para prestar servicios al propio consistorio.

Ya asentados en el Ayuntamiento, Barcelona en Comú ha normalizado las prácticas anti-huelga al servicio de la patronal. Solo falta echar la vista atrás para ver como se ubicó de forma anti-obrera en el conflicto contra los trabajadores de TMB en su lucha por el pase a plantilla fija de la mayoría de los empleados y contra la precariedad laboral en un sector donde la directiva se embolsa millonarios beneficios.

Sin duda, el conflicto actual de la plantilla de Cotronic es la lucha contra la precariedad laboral que afecta a grandes masas de la clase trabajadora. Es la lucha contra el sistema capitalista impuesto por los gobiernos del PSOE y el PP desde las décadas de los 80 y 90. Y para ello, es necesario fortalecer la unidad y la coordinación obrera. En ese sentido, Aitzol reivindica que " Nosotros estamos en huelga indefinida. La semana que viene si seguimos sin acuerdo convocaremos concentraciones mañana y tarde. Además, estamos intentando coordinar con las diferentes subcontrat0as de las provincias. No es fácil, el ambiente está flojo todavía pero esto puede ser como 2015. En cualquier momento salta la chispa y de repente todo el mundo se pone en huelga".

Hoy, son innumerables los conflictos parciales que enfrentan este modelo capitalista y el azote de la precariedad laboral. Como dice Aitzol, hay "un reverdecer de la lucha obrera. Amazon o RyanAir están en huelga. Muchos trabajadores están saliendo a defender sus derechos porque cuando te ahogan tanto y ya te da igual perder el trabajo, sales a luchar por tus derechos".

La huelga de 72 horas en el almacén de Amazon en San Fernando de Henares durante el "Prime Day" viene ha demostrar todo ello.

El ‘Prime Day’ de Amazon son una de las jornadas de mayores ventas del año para la compañía de comercio electrónico. Por eso los trabajadores eligieron esta fecha de forma estratégica para convocar tres días de huelga en el almacén más grande del Estado español. Y pese a sufrir la represión de los agentes de la Policía Nacional apostados en Amazon durante los tres días, actuando como verdaderos guardianes de la empresa contra el derecho a huelga de los trabajadores y con un saldo de dos personas detenidas, una de ellas herida; la huelga ha alcanzado el 80% de seguimiento entre la plantilla fija y ha tenido una enorme repercusión a nivel social y mediático.

Ante ello, es necesario que los conflictos como el que puede desencadenarse en Cotronic o el de Amazon busquen la coordinación más allá de sus respectivos sectores y la zona geográfica, algo que fortalecería no solo sus propias luchas y los demás conflictos cruzados por la precariedad, sino que serviría para potenciar al conjunto de la clase trabajadora en su lucha contra el sistema capitalista.

Para todo ello, además, es necesario que todas estas luchas se rodeen de la solidaridad de amplios colectivos sociales y organizaciones políticas y sindicales. Y en ese sentido, los trabajadores de la plantilla de Cotronic en Barcelona hacen un llamamiento a acudir a apoyar los piquetes que organizan cada día ante el Movistar Center.






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