VIOLENCIA POLICIAL

Crímenes y torturas de la policía: racismo institucional también en Cataluña

El racismo institucional también salpica a Cataluña. La semana pasada vimos el vídeo del crimen del joven Ilias en un centro de menores y recientemente se hizo pública la grabación que registra amenazas y golpes por parte de Mossos d’Esquadra a un chico negro de 19 años.

Pablo Castilla

ContraCorrent Barcelona

Jueves 18 de junio | 10:52

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Este lunes volvió a ser noticia un caso de abuso policial. Una grabación de audio donde se escuchan insultos racistas como “negro de mierda” o “mono” por parte de los Mossos d’Esquadra dirigidos a un joven negro en 2019 cuando tenía 19 años, residente a Sabadell, a quien estaban deteniendo entre gritos de dolor. Su nombre se Wubi y ahora tiene 21 años.

Hoy, el medio la Directa anuncia que el Juzgado de Instrucción pertinente habría librado un oficio para que los policías implicados hagan una prueba de audio que registre sus voces en aras de poder compararla con la grabación en la que se escuchan los insultos y las amenazas.

Sin embargo, el informe presentado por la División de Asuntos Internos de los Mossos, sobre quien recaía esta tarea, evitó que los agentes tuvieran que registrar sus voces por el momento, acogiéndose al derecho a no declarar. Después de que la acusación presentara un recurso contra el peritaje, el juzgado encargó a la Guardia Civil la elaboración de un nuevo informe. Fue entonces cuando los policías implicados se negaron definitivamente a realizar la grabación. Aunque Miquel Buch, conseller de Interior, afirmó que los Mossos d’Esquadra colaborarían para aclarar lo ocurrido, los hechos indican justo lo contrario.

Por el lado de la acusación, la encargada es la entidad SOS Racismo. Alícia Rodríguez, coordinadora del Servicio de Atención y Denuncia la organización, afirmaba que no es la primera vez que se topan con casos de encubrimiento y corporativismo cuando acusan a un policía.

En un vídeo grabado por el propio Wubi, el joven lo deja muy claro: el racismo y el abuso policial no solo pasan en el extranjero en los Estados Unidos, pasa aquí y es real. No hay que irse muy lejos. La semana pasada pudimos ver el video de la muerte de la Ilias. El chico de 18 años que fue inmovilizado por los agentes de seguridad del centro de menores donde estaba mientras uno de ellos presionaba con su rodilla cerca del jefe del joven. Todo sin que él opusiera resistencia.

El asesinato de George Floyd en Estados Unidos a manos de un policía ha hecho estallar la rabia de miles de personas contra la violencia policial. Mientras tanto, en el Estado Español los grandes medios de comunicación y el entorno del neorreforismo criticaban las concentraciones contra el racismo y la violencia policial, en solidaridad con el joven asesinado en Minneapolis. Como si no tuviera nada que ver con el que pasa aquí.

El caso de Wubi y de Ilias muestran que el racismo institucional está presente en Cataluña y en el resto del Estado Español. El gobierno central se autodenomina “progresista” mientras mantiene abiertas verdaderas prisiones para inmigrantes, los CIEs. De hecho, la primera Ley de Extranjería fue impulsada por el propio PSOE.
Antes de la pandemia el ministro de Interior quería subir las vallas de Ceuta y Melilla y negociaba enviar policía a la frontera de Grecia con Turquía para evitar la entrada de refugiados. Todo esto, con la ayuda y visto bueno de Unidas Podemos, gobiernos municipales ya hemos visto cómo actúan persiguiendo manteros en Barcelona.

En Cataluña, cuya burguesía sacó gran beneficio de las colonias, siguen existiendo monumentos a personajes que se hicieron de oro con el tráfico de esclavos mientras sus herederos políticos gobiernan en el Parlament y su policía sigue protagonizando graves escándalos como el de Wubi.

Este racismo institucional está íntimamente ligado al carácter imperialista del Estado Español que sufren día a día muchos pueblos hermanos a manos de nuestras multinacionales que agotan sus recursos energéticos, minerales y pesqueros. Podemos mencionar empresas como Telefónica o Repsol en Latinoamérica. O las grandes empresas pesqueras en los caladeros del Marruecos, del Sahara Occidental o Mauritania.

Mientras nuestro gobierno y las multinacionales, muchas veces con la ayuda de operaciones militares imperialistas, expolian sus países, aquí los condenan a ser ciudadanos de tercera y ser utilizados como mano de obra barata.






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