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Cyberpunk 2077: explotación laboral y especulación capitalista detrás del lanzamiento del videojuego de moda

El videojuego de moda: un gran éxito comercial forjado en la explotación laboral de los desarrolladores, en la especulación de CD Projekt Red en bolsa y en el engaño a los usuarios. Una obra sobre el capitalismo salvaje que por momentos ha acabado siendo autodescriptiva.

Domingo 10 de enero | 16:20

CD Projekt Red, empresa polaca desarrolladora de videojuegos, ha lanzado Cyberpunk 2077 este pasado mes de diciembre, basado en el juego de rol de papel y lápiz de los 80 de Pondsmith. ha sido el estreno más exitoso en PC de un videojuego, pero al mismo tiempo, el lanzamiento más desastroso de la década. La empresa había ido retrasando el lanzamiento del videojuego, en numerosas ocasiones, paradójicamente, relacionadas con las malas condiciones de trabajo de los desarrolladores, que han tenido una gran sobrecarga de trabajo, bajos sueldos (menos de 1.000 euros al mes) y jornadas agotadoras de más de 14 horas (conocidas como “crunch” en el sector del videojuego) para cumplir con los plazos que les dictaba la empresa para contentar a los accionistas. Mientras esto sucedía dentro de CD Projekt Red, las acciones en bolsa de la empresa iban al alza a medida que se acercaba la fecha definitiva del lanzamiento y ésta ya había facturado más de 500 millones de dólares por reservas del videojuego, es decir: por compras de un videojuego que todavía no había sido acabado.

Cyberpunk 2077: un crunch tras otro.

CD Projekt Red, financiada por el gobierno polaco y en el punto de mira mundial los últimos meses por la expectación generada, se ha visto forzada a “indemnizar” (otorgar un “bonus”) a su plantilla con 779 euros extra como colofón al lanzamiento de Cyberpunk 2077. Una cantidad miserable que no compensa las condiciones de trabajo y que, en cualquier caso, es insignificante para una empresa que está facturando cientos de millones de dólares con el videojuego.

Con el lanzamiento de Cyberpunk 2077, CD Projekt Red se sitúa ya como la segunda empresa europea de la industria del videojuego. Con este lanzamiento, sin embargo, a la vez que batió récords de ventas en plataformas como PC, también sus acciones en bolsa han caído estrepitosamente más de un 40% desde el lanzamiento del videojuego por las duras críticas que ha recibido. Estas críticas se han debido, principalmente, a la suma de “bugs” (o errores de programación) que contiene el videojuego, especialmente en PS4, y que se deben, en gran medida, a las condiciones de explotación en las que los desarrolladores se han visto obligados a trabajar. Así como múltiples promesas incumplidas que vendrían a revolucionar el género y no dejaron de ser un refrito de mecánicas, a veces, francamente mal ejecutadas.

Pero nada de esto ha sido casualidad ni tampoco novedoso. Sacar videojuegos sin acabar al mercado, junto al mencionado “crunch”, se han vuelto constantes en esta industria. Suele haber meses o años de trabajo posterior a la salida de venta para arreglar los problemas del juego, optimizarlo, completarlo y expandir su contenido, la mayoría de las veces previo nuevo pago del usuario. La industria del videojuego especula con sus futuros lanzamientos como parte de su estrategia comercial y a la vez usa a decenas de miles o millones de usuarios como “beta-testers”: lanza los videojuegos antes de acabarlos, exprimiendo a su plantilla, y finaliza los videojuegos a través de las alertas de errores que dan los propios usuarios que habían pagado por el valor de un producto acabado.

¿Cuál es la ironía de todo esto? De las condiciones de explotación laboral de los desarrolladores de Cyberpunk 2077, las subidas y bajadas de las acciones en bolsa de CD Projekt Red, los ínfimos sueldos y bonus a los trabajadores de CD Projekt Red frente a los récords de ventas del videojuego, las subvenciones del gobierno polaco a la empresa a sabiendas de que vulnera los derechos laborales de sus trabajadores... Todo esto es irónico precisamente porque Cyberpunk 2077 retrata un futuro distópico, fruto de un capitalismo salvaje, en el que las grandes corporaciones se enriquecen de forma especulativa y a costa del interés general. Sí, los desarrolladores de Cyberpunk 2077 han retratado todo este futuro distópico en el videojuego, un futuro que, en su caso, parece muy presente.

El futuro distópico del que nos habla Cyberpunk 2077

Cyberpunk 2077 se ambienta en Night City, una de las varias zonas independizadas de EEUU, autodefinidas como “libres”. Night City es una ciudad que desde sus inicios da respuesta a un proyecto “libre de intervencionismo”: un proyecto neoliberal. Es una ciudad eminentemente caótica en la que la violencia sistémica atraviesa todas las localizaciones y a toda la población. Se trata de un futuro distópico marcado por un capitalismo salvaje: la máxima expresión de la desregulación en favor de las grandes corporaciones, la ausencia de los derechos más elementales para las clases populares y la enorme desigualdad generada por todo ello, en la que unos pocos tienen una esperanza de vida de 200 años mientras que la inmensa mayoría ni siquiera tiene acceso a la Sanidad y la mitad de los obreros mueren antes de los 70 años. El/la protagonista (de nombre V) tendrá que desenvolverse en un escenario hostil con la vida, en el que el poder económico se perpetúa con violencia mediante una policía corrupta y en el que ya no parece quedar ningún tipo de resquicio de estrategia colectiva para derrocar este sistema. Sólo queda la supervivencia individual.

Cyberpunk 2077: la supervivencia individual en un escenario de capitalismo salvaje.

Una de las cosas más interesantes del mapa de Night City es que se divide en ocho grandes distritos y cada uno de ellos nos cuenta algo, pero, sobre todo, en conjunto nos hablan de una enorme segregación social por barrios. Así, tenemos un distrito financiero (City Center), sede de las grandes corporaciones sobre las que no se ejerce ningún tipo de intervencionismo y que son quienes en definitiva gobiernan la ciudad. Desde City Center se determina el futuro de toda Night City a golpe de Eurodólar, la divisa en 2077. Los grandes magnates de estas corporaciones viven en North Oak, una lujosa urbanización en el distrito de Westbrook en la que disponen de todo tipo de infraestructuras y medidas de seguridad pública y privada. De hecho, algo muy sintomático es que los coches que nos encontraremos en estos dos lugares son de gama alta, mientras que en el resto de Night City el parque automovilístico es modesto o directamente desfasado.

Así, el resto de distritos son pura decadencia, acumulan los residuos de la opulencia de unos pocos, tienen las calles mal asfaltadas, poca iluminación y basura mires donde mires. Hay distritos que albergan sectores estratégicos y en ellos convive toda esa decadencia con actividad industrial, alrededor de la cual encontramos obreros. Sin embargo, de entre todos los distritos deteriorados y abandonados a su suerte hay uno que llama especialmente la atención: se trata del distrito de Pacífica, cuya historia es sangrante: es un distrito de gran extensión que en algún momento simbolizó el progreso para el conjunto de la población, fue explotado urbanísticamente por las corporaciones para convertirlo en un destino turístico que requeriría de mucha mano de obra. Pero, tras una crisis económica, hoy permanece absolutamente abandonado con todo en ruinas: lo que antaño fueron grandes resorts, centros comerciales y un gran parque de atracciones. En cuanto a personajes NPC (Non Player Characters), en este distrito encontramos únicamente aquellos que están en condiciones de absoluta pobreza y exclusión. Este distrito es, a fin de cuentas, un gran vertedero fruto de la turistificación más extractiva, un distrito fantasma literalmente abandonado por las corporaciones que lo impulsaron y también por la débil Administración Pública, algo que nos recuerda a ejemplos como el de Detroit.

El/la protagonista, V, será un mercenario que acepta encargos movido por la pura necesidad. V odia a las corporaciones, aunque tendrá predisposición a escuchar sus ofertas. Así, trabajará para quien le pague, sin una determinante convicción ideológica detrás de sus acciones. Y es que esta supervivencia individual prima por encima de cualquier estrategia colectiva a lo largo del videojuego. El odio a las corporaciones está muy extendido en Night City (se pueden leer graffitis como “Corpo thieves must die”) pero, aunque las condiciones objetivas para una revolución estén en toda esa desigualdad social, en la desposesión de la propia ciudad y sus recursos a las clases populares, en esa conciencia de clase que hace que haya líneas de diálogo constantes de verdadero hastío contra las corporaciones… lo cierto es que no existen condiciones subjetivas que permitan ningún tipo de revolución en Night City.

Los únicos movimientos colectivos que vemos en Night City son las pequeñas camaraderías entre los más excluidos para defenderse juntos del caos o las bandas criminales organizadas en clanes que tratan de alcanzar el poder en la ciudad para ser la parte beneficiada de su sistema tan desigual; es decir: no hay una aspiración a un cambio de modelo, es inconcebible para las clases populares de Night City pensar en un sistema diferente al capitalismo salvaje; un graffiti constante en la ciudad que resume esta concepción de que no hay otro mundo posible: “No future”. De este modo, las estrategias de los habitantes de Night City pasan por subsistir en este capitalismo salvaje, conseguir un lugar privilegiado en él o huir de él sin la garantía de encontrar un lugar mejor.

“En mi época los trabajadores sabían cómo defenderse. Tenían sindicatos para luchar por sus derechos.” Nos comenta un personaje al darnos una de las tantas misiones.

En algún momento en Night City hubo lucha sindical, hubo cierta conciencia, organización y dirección de los trabajadores, pero es evidente que ninguna de esas condiciones subjetivas para la revolución permanece hoy. Los negocios de las corporaciones incluyen diferentes cuerpos policiales y el ejército (llamado Militech), así como la Sanidad. Todo el discurso político que nos encontramos por parte del alcalde es en relación a la tasa de criminalidad, presentada como el verdadero y único problema de Night City. Nosotros mismos, mediante V, seremos un delincuente más: nuestra misión será subsistir en Night City a base de poner la propia vida en riesgo y acudiendo a médicos de dudosa reputación (llamados “matasanos”), los médicos que V se puede permitir pagar.

Cyberpunk 2077 es una obra políticamente interesante en cuanto a su contenido y también en cuanto a su proceso de creación. Prometía revolucionar los juegos de rol de mundo abierto y ha acabado siendo víctima -junto a los trabajadores, desarrolladores y artistas- de los aspectos no ficcionales de su guion.






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