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CATALUNYA

De la Republica simbólica a la República de las calendas griegas

El PDeCAT en su asamblea votó “hacer una República lo más rápido posible” y en ERC en su reunión nacional volvió a la “independencia pactada”.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Viernes 27 de julio | 16:17

“Hasta las calendas griegas”, así se despachaba el primer emperador romano Augusto cuando quería decir que algún asunto no sucedería nunca. Los romanos se regían por meses lunares siendo las calendas el primer día de mes, cuestión que los griegos no tenían. Al no existir esas calendas, tampoco existiría el momento en que se podría realizar tal asunto. Un poco es lo que nos pasa con la República dialogada de ERC o de Crida Nacional (antiguo PDeCAT, Convergència). La República catalana “ad calendas graecas”.

Lamentablemente, ambas formaciones cuando eran parte de “Junts pel Sí” (¿os acordáis?) habían realizado ya varios renuncios. Primero fue postergar el día en que debía ser declarada la República. El 3O, la huelga más importante que no haya sido convocada por CCOO y UGT, no hubo declaración. El 10O fue una declaración en diferido, un “sí, pero no ahora”. Y, finalmente el 27O fue una declaración sin efectos jurídicos, ni reales. Y, el último, ni siquiera apagó la luz.

Luego de semanas de completa inacción ante la ofensiva judicial y policial, tanto Esquerra como el PDeCAT entraron de lleno en las elecciones del 21D convocadas por Rajoy gracias al golpe de 155 promovido por el PP, el PSOE y Ciudadanos. Elecciones autonómicas que Puigdemont estuvo a punto de convocar él mismo los “fatídicos” 26 y 27O. La constitución del Parlament y del ejecutivo catalán fueron hechos respetando los estrechos límites del 155. Ahora van adecuando el discurso a los hechos post 1O y al diálogo de gestos vacíos de Pedro Sánchez.

ERC no quiere desobedecer

La Conferencia Nacional de ERC realizada a finales de junio y principios de julio votó la búsqueda de la vía dialogada del referéndum con el Estado español. Cuestión sumamente complicada puesto que los tres partidos más importantes del Estado (PP, PSOE y Ciudadanos) han repetido múltiples veces que no acordarán un referéndum que pueda permitir la escisión de cualquier territorio que actualmente forman parte del Reino de España (el monarca tampoco).

ERC, como el resto de fuerzas políticas, ya está pensando en las elecciones de 2019. Oriol Junqueras lo dejó claro en la carta que envió a la Conferencia “L’únic debat que ens hauria d’interessar de debò és com ho hem de fer per a construir una força imbatible que pugui doblegar la formidable aliança conservadora”. Alianza que ha comenzado a funcionar con la moción de censura liderada por Pedro Sánchez, aunque sea a trompicones.

Esta es la forma en que Esquerra pretende materializar la voluntad popular del 1O. Dialogar para pactar el referéndum con aquellos que le han dicho mil veces que no lo convocarán y que se lo vuelven a decir. Pedro Sánchez, Carmen Calvo y Josep Borrell han dejado claro que para ellos un referéndum de autodeterminación es ilegal y que no se moverán de la ley. Esto suena a los “versos” de Rajoy. La diferencia es que el Gobierno español, ahora se presta a hablar de inversiones, infraestructuras, etc. Lo cual nos lleva a otro capítulo autonómico.

La retórica vacua de la Crida

El PDeCAT ha acordado que sus militantes se sumen a la nueva marca creada por Carles Puigdemont: Crida Nacional per la República. El experimento de Junts per Catalunya ha salvado los papeles de un decadente PDeCAT y ha logrado evitar que sea sobrepasado por Esquerra el 21D pasado. La “Lista del President” finalmente ha logrado ganar la dirección de la antigua Convergència y continua con su huida hacia adelante a ver si es posible arrebatarle espacio electoral a ERC.

De todas formas las aguas no bajan tranquilas en las filas convergentes. La asamblea del fin de semana pasado ha dejado evidenciado que hay dos alas con visiones diferentes y que no fue posible una síntesis entre ambas. Por un lado, están los seguidores del Puigdemont que han sido mayoría y pretenden mantener cierto pulso con el Estado debido a los presos políticos, los políticos exiliados y buscar algún tipo de votación. Por el otro, las filas dirigidas por Marta Pascal que pretenden volver inmediatamente a una política clásica como representantes de la gran burguesía catalana.

Esta primera asamblea ordinaria del PDeCAT ha votado una enmienda a la ponencia política que da una indicio de por dónde van los tiros. El documento planteaba la necesidad de implementar la república “de manera inmediata”, pero ésta expresión fue cambiada por una más difusa “lo más rápido posible”. Éste cambio de matiz, en realidad, manifiesta el cambio que se va produciendo en el discurso y, sobre todo, en los hechos entre los dirigentes de Junts per Catalunya.

La clave ahora es abrir un espacio de diálogo con el Presidente Pedro Sánchez. Un espacio, donde Torra teatralice sus pedidos de referéndum y libertad a los presos políticos; y en el cual, Pedro Sánchez teatralice un diálogo inexistente. Sin embargo, la clave de estos encuentros pasa por la financiación, las competencias y una mayor fluidez de presupuestos en las vacías arcas de la Generalitat. Del 1O no quedan más que gestos.

¿El retorno del “peix a cove”?

En síntesis, en sus respectivas reuniones han votado el oro y el moro. Hay citas de los dirigentes que dicen haber abandonado la república para las calendas griegas y otros que jamás abandonarán al pueblo catalán. Lo cierto es lo que hacen. Y lo que hacen es limitarse a los estrechos marcos que el Gobierno, el Rey y el Régimen del 78 imponen. Más allá de la retórica y de la voluntad del 1O, los dirigentes de ERC y Junts per Catalunya están volviendo al juego de “el peix al cove”(1) que tanto “jugara” Jordi Pujol y Artur Mas.

No son ellos quienes liderarán el movimiento democrático catalán a ejercer de manera efectiva el referéndum de autodeterminación. Ya lo han probado en los hechos como manifesté antes, lo han demostrado en sus congresos y en el diálogo con Pedro Sánchez que podrá versar de muchas cosas, pero ninguna referente al 1O y el referéndum de autodeterminación. El apoyo de ERC y el PDeCAT a Pedro Sánchez se parece más al “Peix al cove” de Pujol.

Notas:
(1) Era la política de negociación que Jordi Pujol tenía con el Estado español para hacer valer los apoyos parlamentarios en Madrid consiguiendo competencias o beneficios para la administración catalana. Así es que Pujol pactó con la UCD de Suárez, el PSOE de González y el PP de Aznar.






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