Internacional

III CONGRESO DEL MRT DE BRASIL

El MRT de Brasil se prepara para su tercer Congreso

Con la consigna “Por una izquierda antiimperialista y de independencia de clase”, el grupo brasileño de la Fracción Trotskista realizará los días 18, 19 y 20 de mayo su tercer Congreso en San Pablo.

Diana Assunção

San Pablo

Jueves 10 de mayo | 12:15

El 18, 19 y 20 de mayo se realizará en San Pablo el III Congreso del Movimiento Revolucionario de Trabajadores de Brasil. Con delegados de varios estados del país e invitados internacionales de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional, el Congreso debatirá sobre los desafíos de construir una izquierda revolucionaria, de los trabajadores, antiimperialista y de independencia de clase, en el marco del avance del proyecto de país golpista de la mano del imperialismo estadounidense, por un lado, y el fortalecimiento inmediato del proyecto neodesarrollista de Lula por otro, que no es ninguna alternativa a la ofensiva imperialista.

Realizamos este III Congreso a dos años del golpe institucional, acontecimiento histórico que dividió aguas en la izquierda brasileña y mundial. El MRT sostuvo una firme posición de rechazo y combate al golpe institucional, que tuvo un papel importante del imperialismo estadounidense. También contra todo avance del autoritarismo del poder judicial, repudiando por ejemplo la prisión arbitraria de Lula. El MRT estuvo en las principales luchas de los trabajadores y de la juventud, batallando por una tercera voz, de independencia de clase, que no le hiciera coro a la narrativa petista y lulista, que durante todo este período mantuvo una oposición discursiva y una tregua en la lucha de clases con el gobierno golpista. La misma narrativa que ahora apuesta todas sus fichas a las elecciones de octubre, buscando convencer al conjunto de la población de que la única forma de enfrentar esta derecha golpista es eligiendo a Lula.

Estuvimos en la línea de frente de la batalla por el derecho del pueblo a decidir a quién votar, incluso a Lula si así lo desean. Lo hicimos diciendo a todos los trabajadores y jóvenes que no solo es una ilusión creer que las elecciones podrán detener a la derecha, sino que el PT mostró que su proyecto es incapaz de enfrentar seriamente a los golpistas y el imperialismo estadounidense, lo que pone al PT en una verdadera crisis estratégica. Los gobiernos del PT estuvieron marcados por el usufructo del boom económico de las materias primas y de un escenario internacional favorable de entrada de capitales para dar concesiones, mayormente precarias, incrementando las ganancias capitalistas. Programas asistencialistas, crédito barato y puestos de trabajo precarios: estos fueron los puntos con los que, apoyados en la situación económica internacional, el PT se llena la boca para decir que “gobernó para los pobres”.

Sin embargo, fueron los banqueros los que más ganaron en sus gobiernos, según Lula, y lo que los petistas de turno nunca dicen es que cuando las condiciones económicas ya no eran favorables, fue el propio gobierno del PT, con Dilma Rousseff, el que empezó a implementar un plan de ajustes, demostrando que estas pequeñas concesiones precarias que el PT tanto vende como una “revolución” fueron quitadas a partir del momento que la crisis capitalista se hizo sentir en el bolsillo de los patrones. Entretanto, mantenían la subordinación al capital financiero, garantizando el pago de la deuda pública que significa más del 40% del presupuesto público federal.

En un momento de clara ofensiva imperialista de Estados Unidos en toda América Latina, del cual el golpe institucional en Brasil es un importante capítulo, se hace evidente que este proyecto neodesarrollista, o mejor dicho, esta retórica desarrollista pero con un programa concreto adaptado a la subordinación total a los dictámenes neoliberales, como la deuda pública y la ley de responsabilidad fiscal, se subordinó de forma vergonzosa a la política de rapiña estadounidense, buscando favorecer a sectores de la burguesía nacional sin nunca desafiar al imperialismo, buscando dar concesiones prácticas a las masas desde que no afectaran las ganancias. Ninguna independencia nacional frente al imperialismo, al contrario, esto de hecho solo podría abrir espacio a una mayor injerencia imperialista y avance sobre los trabajadores -con planes de ajuste como la reforma laboral, ley de tercerización, la enmienda constitucional que impuso un techo a los gastos sociales y el intento de reforma previsional- y sobre las riquezas nacionales, buscando privatizar empresas como Petrobras. La realidad muestra que no es la burguesía nacional, ligada por miles de lazos al imperialismo, la que promoverá la independencia nacional, mucho menos la unificación de América Latina. Quien lo puede hacer es la clase trabajadora, en gobiernos obreros de ruptura con el capitalismo, configurando una federación de repúblicas socialistas en América Latina.

Todo esto solo demuestra que cualquier gobierno elegido tendrá enormes dificultades para conducir el país en 2019, más aun sin recuperación económica. Incluso un eventual gobierno petista, que como mostró abiertamente el gobierno de Dilma, va a atacar a los trabajadores frente a la crisis económica porque se niega a atacar a los capitalistas. La “crisis orgánica”, de representatividad de los partidos y políticos sigue fuerte, y aun que la situación política esté llena de señales reaccionarias y a la derecha, también hay limitantes a la izquierda que muestran la resistencia de los trabajadores.

Frente a un avance del bonapartismo judicial, con apoyo de militares, y de los intentos de profundizar la tasa de explotación de los trabajadores, sintetizando la idea de un proyecto de país golpista y subordinado al imperialismo estadounidense (incluso con figuras reaccionarias como el diputado Bolsonaro), y por otro lado la idea de un país “pre crisis” con la ilusoria promesa de nuevas concesiones precarias que mantenían intactas las ganancias capitalistas, como quiere el proyecto del neodesarrollismo lulista, más que nunca hay que batallar para construir una izquierda revolucionaria y de los trabajadores que luche verdaderamente por una perspectiva antiimperialista y de independencia de clase.

En este escenario, lamentablemente la izquierda tradicional termina sucumbiendo a uno de estos dos proyectos de país. Por un lado, las corrientes que apoyaron el golpe institucional (como el PSTU) o la operación judicial Lava Jato (como el MES-PSOL), incapaces de ubicarse en el campo del antiimperialismo y de la independencia de clase; y por otro lado, las corrientes que se posicionaron en contra del golpe, sin guardar sin embargo una independencia política en relación al PT (como la mayoría del PSOL) y también adaptándose a la subordinación del lulismo al imperialismo estadounidense por la vía de apostar en un mismo proyecto neodesarrollista.

En un momento en que el PT, atacado por el golpismo, se fortalece en las urnas y gana aliento para fogonear aun más la idea de “mal menor”, gran parte de la izquierda se mantiene en este “campo de atracción” lulista sin presentar una alternativa claramente independiente de los trabajadores. La necesaria y urgente “unidad de acción” contra los ataques de los golpistas y de los capitalistas por objetivos concretos en la lucha de clases, se convierte en la mezcla de sus banderas con el PT y del PCdoB, y también con partidos burgueses como el PSB y el PDT, firmando un manifiesto que es una verdadera oda a los gobiernos petistas, defendiendo nada menos que el mismo proyecto discursivo que Lula señala a las urnas en octubre de este año. Un manifiesto que ya mostró no tener ninguna línea de organización de clase trabajadora y de la juventud en cada lugar de trabajo y estudio para acciones de masas por objetivos prácticos de acción, lo único que puede frenar los ataques de la derecha; y no es casual, una vez que quien da las cartas en esta comunión pragmática de defensa de la industria nacional son los partidos de la conciliación de clases y partidos de la burguesía.

Este manifiesto “Unidad para reconstruir Brasil” es una de las mayores capitulaciones del PSOL en el último período y marca una inflexión en el abandono de su independencia política, en su falta de combate al imperialismo y una subordinación a la burguesía nacional, llegando incluso a defender la “responsabilidad fiscal”, o sea, las condiciones concretas del pillaje neoliberal.

Hace algunos años el MRT propuso al PSOL su ingreso como tendencia interna, para defender nuestras ideas revolucionarias en la batalla por un partido revolucionario de los trabajadores, por entender que el PSOL busca ubicarse como principal partido a la izquierda del PT, con libertad de tendencias y que el MRT y Esquerda Diário podrían ser parte, sin echar mano de su estrategia, teoría y programa. Sin embargo, el PSOL negó vehementemente nuestra entrada, lo que se explica claramente frente a esta nueva inflexión a la derecha: la dirección del PSOL sabe que el MRT y Esquerda Diário (que alcanzó 1 millón de accesos en solo un mes) serían un enorme obstáculo para esta inflexión de conciliación de clases, abandonando nuevos puntos del anterior programa reformista del PSOL, que nunca se propuso un programa abiertamente revolucionario. Cualquier balance elemental sobre este curso de adaptación programática al PT debería llevar al PSOL a romper con el manifiesto “Unidad para reconstruir Brasil” y ver los límites de la plataforma VAMOS que presentan.

Al mismo tiempo, el MRT considera más que necesario en este momento avanzar hacia una verdadera unidad de acción contra los ataques de los golpistas y también contra la injerencia imperialista en Brasil. Para nosotros, esta unidad de acción no son los acuerdos por arriba o la unidad de media docena de dirigentes sindicales o figuras públicas arriba de un camión de sonido. Se trata de la coordinación de las luchas en cada lugar de trabajo y estudio para organizar un plan de luchas serio que pueda exigir la anulación de la reforma laboral, enfrentar la reforma previsional y las grandes privatizaciones como la de Electrobras y de Petrobras. Para eso hay que tener el centro en la lucha de clases, y por eso el MRT estuvo acompañando fuertemente los procesos de huelga de los docentes de San Pablo con el movimiento Nossa Classe Educación, de los docentes de Minas Gerais y en cada lucha regional o local que se plantea. También fuimos parte de la enorme batalla contra el asesinato de Marielle, exigiendo una investigación independiente y el retiro inmediato de la intervención militar en Rio de Janeiro.

Consideramos que los programas presentados por el PT de neodesarrollismo, por este manifiesto “Unidad para reconstruir Brasil” o incluso por las corrientes de izquierda no apuntan a un camino de ruptura con el capitalismo, sino de búsqueda por una supuesta “burguesía nacional progresista” y “autónoma” frente al capital extranjero, una utopía reaccionaria. Por ejemplo, consideramos fundamental luchar con la más amplia unidad por objetivos prácticos de acción contra la privatización de Petrobras, pero queremos debatir la necesidad de que para enfrentar verdaderamente el intento de subordinación imperialista tenemos que luchar por una Petrobras 100% estatal y con gestión de los petroleros y control popular, que se oponga también a los años de gestión lulista completamente atados a la corrupción y de entregas parciales del Petroleo, como pasó en la votación de la enmienda Serra, apoyada por Dilma en 2014. Al mismo tiempo, es necesario enfrentar el bonapartismo judicial al que parte de la izquierda se adapta al no levantar la necesidad de que los jueces sean elegidos y revocables, que ganen el mismo salario que una docente y que los juicios de corrupción sean por jurado popular. De la misma manera, enfrentar al gobierno y los capitalistas, por ejemplo, contra el anuncio de despidos de miles de trabajadores postales.

Estas propuestas se ligan a una perspectiva transicional de enfrentamiento con el capitalismo. Esto porque nos somos una izquierda que quiere “gerenciar” el capitalismo, queremos luchar para que sean los capitalistas los que paguen por la crisis. Nuestra organización y nuestros instrumentos estarán al servicio de agitar fuertemente estas ideas para avanzar en la constitución de alas revolucionarias en el movimiento obrero y en la juventud.

Por eso, el ejemplo internacional más avanzado de una izquierda revolucionaria y de los trabajadores el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS), nuestra organización hermana en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina, que vienen ganando influencia en sectores de masas con un programa de independencia política de los trabajadores frente a tantas variantes neoreformistas en el mundo que ya mostraron el desastre del intento de conciliación y “humanización” del capitalismo, como son los ejemplos de Syriza en Grecia o de Podemos en el Estado español.

No hay ningún atajo para luchar por una sociedad sin explotadores y explotados, para luchar contra todas las formas de opresión a las mujeres, a los negros, la comunidad LGBT y los pueblos originarios, hay que construir un verdadero partido revolucionario de los trabajadores que use las herramientas del marxismo revolucionario para conducir la lucha de los trabajadores y de la juventud hacia una revolución obrera y socialista para abrir el camino a esta nueva sociedad.

En este III Congreso del MRT, como parte de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional, queremos discutir la propuesta de lanzar un Manifiesto Programático de nuestra organización en polémica no solo con los dos proyectos de país en curso, sino con las organizaciones de izquierda que de a poco abandonan el horizonte de la revolución socialista o directamente flexibilizan aun más sus programas ya limitados de reformas dentro del capitalismo. Para dar una alternativa de fondo a los trabajadores y a la juventud, hay que retomar las grandes ideas de la clase obrera internacional, que con errores y aciertos mostró que la deformación del marxismo solo sirvió a los explotadores. Toda la elaboración teórica que venimos haciendo en el último período, con destaque al libro “Estrategia socialista y arte militar” de Emilio Albamonte y Matias Maiello, tiene como objetivo un ajuste de cuentas en la lucha por la estrategia y por el programa que realmente pueda superar esta sociedad capitalista.

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Al lado de los compañeros y compañeras del grupo de mujeres Pão e Rosas, la agrupación juvenil Faísca, el movimiento Nossa Classe (Nuestra Clase) y la agrupación de trabajadores y jóvenes negros Quilombo Vermelho, de diversos estados como Rio de Janeiro, Rio Grande do Sul, Minas Gerais, San Pablo, Brasilia, Paraíba, Rio Grande do Norte, entre otros, con los proyectos de Casa Marx en San Pablo, ABC paulista y Rio de Janeiro, con el Canal Idéias de Esquerda y la Revista Idéias de Esquerda, con la editorial ISKRA y principalmente Esquerda Diário, que avanza como el principal medio de la izquierda revolucionaria en Brasil e internacionalmente, con reconocidos dirigentes obreros y referentes como Marcello Pablito, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Pablo (Sintusp), Felipe Guarnieri, dirigente de la Federación Nacional de Trabajadores Subterráneos (Fenametro), Maíra Machado, docente de Santo André, Flávia Valle, docente de Minas Gerais, Carolina Cacau, estudiante de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ) y Iuri Tonelo, director de la Revista Idéias de Esquerda, además de cientos de militantes y nuevos compañeros de varias regionales, llevaremos adelante estas discusiones en el III Congreso del MRT para avanzar en el apasionante proyecto de construir una izquierda revolucionaria de los trabajadores, que tenga como centro la lucha antiimperialista y por la independencia de clases, en la lucha por un partido revolucionario en Brasil y por la reconstrucción de la IV Internacional.






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