Política Estado Español

CATALUNYA PRESUPUESTOS 2017

El Sí condicional de la CUP da oxígeno al día de la marmota de los convergentes

La CUP anuncia un voto positivo, pero crítico. Quim Arrufat lo vinculó a la realización efectiva del referéndum de septiembre.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Sábado 28 de enero de 2017 | 15:43

Foto: EFE

La CUP finalmente decidió votar a favor de los presupuestos de Junqueras y Puigdemont, por el hecho de que el referéndum está dentro de los mismos. Hoy en el Casal Popular de Vilafranca del Penedès lo han anunciado la diputada Eulàlia Reguant y el exdiputat Quim Arrufat. El hecho de aumentar la partida en educación unos 140 millones y contratar a 5.500 docentes más, junto con la famosa frase “referéndum o referéndum”, ha inclinado la balanza de la CUP al Sí.

Los dirigentes de la CUP delegaron la decisión sobre éste tema en las asambleas territoriales. De estas, hubo unas 39 que votaron a favor y solo 22 en contra (con 2 que se abstuvieron). Entre las organizaciones políticas que la integran, Poble Lliure i Constituents per la Ruptura estaban a favor de la aprobación, Endavant en contra y el SEPC se abstuvo. Finalmente la fórmula elegida para que las cuentas pasen será la de que dos diputados de la CUP votarán a favor y el resto se abstendrá.

Nuevamente la formación independentista da un fuerte espaldarazo político al Govern de Puigdemont. Primero fue la investidura, luego el voto de confianza y ahora los presupuestos. De ésta manera, el movimiento democrático por la independencia seguirá vinculado a la estrategia de la antigua Convergència.

Por su parte la organización anticapitalista espera tener en vilo y controlado al President Puigemont y a Junts pel Sí. Según Arrufat estarán vigilantes todo el tiempo que quede como para que se realice el referéndum. En caso de que no se lleve a cabo han anunciado que retirarán todo apoyo al govern después de septiembre.

El sí (crítico) da continuidad al día de la marmota

Es cierto que es un sí crítico, condicional. Pero un sí al fin y al cabo a los presupuestos de Junts pel Sí. La CUP los votará tapándose la nariz, pero los aprobará. Unos presupuestos restrictivos que no se animan a tocar los ingresos multimillonarios de los ricos, que apenas si libera alguna partida en la educación catalana asfixiada por los recortes de Convergència, apoyados por el PP primero y luego por Esquerra, y que deja la partida sanitaria todavía con 1.050 millones de euros menos que en 2010.

Un Sí crítico a un Govern que no se ha cansado de decir, a diestra y siniestra, que respetará lo que digan las instituciones del 78. Un Govern que “hace como” que está construyendo las estructuras de Estado (antes de que el pueblo catalán se pronuncia claramente por la independencia). Un Govern con los Mossos d’Esquadra que ejecutan las órdenes de la Audiencia Nacional contra aquellos que desafían las instituciones.

Un Govern que busca desesperado la negociación con unas instituciones que le asfixian política y económicamente. No podemos olvidar como Montoro libró la última partida para pagar los medicamentos poco antes de navidad hace un año. No podemos dejar de mencionar cómo las instituciones judiciales persiguen a quienes dirigieron el 9N, a quienes desafían a la Monarquía y a quienes “trenquen ous per fer truites”. No podemos olvidar cómo Junts pel Sí votó el referéndum unilateral y su contrario solo hace unos meses.

El chantaje de Junts pel Sí

Eulàlia Reguant ha denunciado varias veces el chantaje al que fue sometida las CUP en el proceso negociador de los presupuestos. La CUP viene siendo víctima del chantaje en la investidura de Mas/Puigdemont, en la negociación de los presupuestos de 2016, en los presupuestos de éste año. Es el chantaje de “o se hace lo que dice Junts pel Sí o la CUP es responsable de la ruptura del bloque soberanista”.

Un chantaje duro contra la formación anticapitalista. Los convergentes y los de Esquerra se quejan que deban depender de una pequeña formación. Sin embargo, a ésta “pequeña formación” le tratan de hacer cargar con los costos del proceso. El chantaje a la enésima potencia.

Pero, ¿Qué acuerdo puede salir sobre la base de un chantaje? Sólo uno malo¿Qué objetivo común puedes tener con alguien que te chantajea con el mismo objetivo que se supone es compartido? Nada. La CUP está “sufriendo” su estrategia de “mà extesa” (mano tendida) en relación al referéndum. El problema es que Junts pel Sí no tiene su mano tendida a la CUP, tiene el “puny tancat” (puño cerrado), el mismo que la CUP parece ahora enterrar con su apoyo a unas cuentas continuistas de los governs más ajustadores de las últimas décadas en Catalunya.

El referéndum solo podrá imponerse desde las calles

Arrufat, en la comparecencia de hoy, dijo “un sí condicional a la ruptura democrática y a la convocatoria del referéndum y a un proceso constituyente…”. Es muy difícil ver dónde está la “ruptura democrática” que haría Puigdemont-Junqueras. De todas maneras, ésta frase es una clara expresión de la “esperanza” de conseguir un referéndum de autodeterminación desde las mismas instituciones autonómicas.

El Parlament catalán y la Generalitat están dentro del Régimen del ’78, si bien la Generalitat es mucho más antigua. Son instituciones derivadas de la misma Constitución y todo el tinglado legislativo e institucional encumbrado por la Monarquía. Desde esas instituciones no se puede acabar con el Régimen del 78.

Los diputados de la CUP sí quieren acabar con todos los límites que el Régimen del Estado español impone a Catalunya. Si los diputados de Junts pel Sí quisieran hacer lo mismo, deberían llamar a la movilización social, algo que seguramente entusiasmaría a los diputados y militantes cupaires. Sin embargo, la estrategia de Puigdemont es limitar la acción del pueblo en las calles que las decisiones sean tomadas en el Parlament o mejor aún, entre las paredes de la Generalitat.

Una verdadera “ruptura democrática” y un proceso constituyente solo pueden realizarse a través de la movilización de los trabajadores y el pueblo. Para ello es necesario que la política llevada a cabo en Catalunya sea claramente a favor de las masas populares. Estos presupuestos son lo contrario puesto que no mitigan las graves penurias populares como la pobreza energética, los salarios bajos, la subcontratación, la precariedad, etc. De hecho el Tribunal Constitucional anula cualquier iniciativa que vaya en ese sentido. No sirve quejarse de los límites impuestos por el poder cuando hay gente que cuenta los céntimos para poder conseguir la comida.

En síntesis, votar estos presupuestos antisociales es un obstáculo en el camino del referéndum por la autodeterminación catalan. La CUP tiene que abandonar la estrategia de la “mà extesa” a Convergència y volver a las luchas sociales, tiene que encaminarse hacia la clase trabajadora de toda Catalunya para levantar a los millones que quieren una liberación social y el respeto a la nación catalana. No hay atajos.






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