Política Estado Español

ATENTADOS BRUSELAS

El nuevo reformismo asume en lo fundamental los ejes de la guerra contra el terrorismo

La participación en la comisión de seguimiento del Pacto Antiyihadista, los llamamientos a la unidad de los demócratas y el refuerzo del aparato policial y de inteligencia del Estado, son las tres coincidencias claves con el relato oficial.

Santiago Lupe

@SantiagoLupeBCN

Viernes 25 de marzo de 2016

Foto: EFE

Las reacciones a los atentados de Bruselas por parte del conjunto de los gobiernos de la UE ha sido la esperada. A la condena de los hechos le ha seguido una apología de los “valores europeos” y de la defensa de la “democracia”, acompañada de la reafirmación de la escalada liberticida, la política xenófoba contra inmigrantes y refugiados y el compromiso a mantener las distintas intervenciones imperialistas que los gobiernos de la UE y la OTAN tienen desplegadas en Oriente Próximo, Asia Central y África.

En el Estado español, el tridente que constituyen en “temas de Estado” el PP, el PSOE y Cs, se ha vuelto a activar convocando una nueva reunión del Pacto Antiyihadista. Un acuerdo firmado tras los atentados del 13N en París, y que se enmarca en la oleada de recortes de derechos y libertades que se está llevando en todos los países de la UE en nombre de la guerra contra el terrorismo. Un nuevo, el enésimo, endurecimiento del Código Penal que incluiría la cadena perpetua – prisión permanente revisables – y facilita, entre otras cosas, la intervención de la policía sobre comunicaciones telefónicas, redes sociales y otros dispositivos informáticos.

En su momento, el partido de Pablo Iglesias decidió no sumarse formalmente a este pacto. Pero su crítica podemos decir que fue con la boca muy pequeña. Muestra de ello es que desde el principio Rafael Mayoral, el responsable de las relaciones con movimientos sociales, ha estado participando de las reuniones de la comisión de seguimiento de dicho pacto en calidad de observador. También lo hizo en la nueva convocatoria que tuvo lugar el pasado miércoles.

Las declaraciones pública realizadas por los dirigentes de Podemos en estos días también están en esta tónica de no sacar los pies del plato respecto al discurso oficial. En las primeras declaraciones de Iglesias, realizadas en la concentración convocada por el Ayuntamiento de Madrid el mismo día de los atentados, realizó una vez más un llamamiento a la unidad de los demócratas. Además, la propuesta estrella de Podemos frente al problema del terrorismo yihadista no es otra que aumentar la dotación presupuestaria y material para los cuerpos de seguridad y servicios de inteligencia. Es decir, la vía privilegiada coincide con la que porpone el tridente PP-PSOE-Cs, el combate policial y judicial.

Esta vez, a diferencia de los atentados del 13N, ni siquiera han realizado ninguna referencia a los vínculos existentes entre el ISIS y países aliados de EEUU y la UE, como Turquía y Arabia Saudí, y su complicidad con los cauces de financiación de este grupo.

Esta es la actitud de la principal fuerza política del llamado “cambio” ante uno de los “temas de Estado” que más consenso reaccionario generan. El curso liberticida se deja pasar, e incluso se legitima con la presencia en calidad de observador en el principal acuerdo que lo impulsa y se apoya en su eje fundamental, el refuerzo del aparato policial y de inteligencia del Estado.

Sobre la responsabilidad directa de los países imperialistas en el origen de fenómenos tan aberrantes como el terrorismo ISIS, ni una palabra. Es más, se coloca al ex-JEMAD Julio Rodríguez (responsable activo de intervenciones imperialistas como la de Líbano o Libia) al frente del equipo de Podemos que aborda la cuestión de la lucha contra el terrorismo.

Respecto a como se endurece la política contra los refugiados e inmigrantes, con el apoyo activo del gobierno en funciones del PP, todo se queda en declaraciones de condena. Pero no se mueve ni un dedo para enfrentar medidas tan dantescas como el acuerdo con Turquía y las deportaciones masivas.

Iñigo Errejón, en un artículo de la revista Circular en el que desplegaba abiertamente el proyecto de Podemos para impulsar un nuevo “compromiso histórico”, reconocía que uno de los pegamentos del consenso del 78 había sido justamente la unidad frente al terrorismo de ETA. Así lo explicaba: “El otro gran ingrediente que mantiene unido este bloque histórico reside (…) en la construcción de diferentes enemigos externos que mantendrían cohesionado al régimen y nos reafirmarían como democracia: “Somos democracia, no tanto por las virtudes que tenemos dentro, sino por los enemigos malos que no son demócratas”. Aquí el rol del conflicto terrorismo/antiterrorismo juega un papel ideológico definitivo en la construcción de esta noción de democracia para un bloque histórico.”

Una descripción bastante acertada del humus ideológico del Régimen del 78, o al menos uno de sus pilares. Pero como todo análisis, éste puede emplearse para la crítica y superación o para la emulación. Y parece que Podemos ha optado por la segunda opción. La política “antiterrorista” del “cambio” opta por mantenerse dentro de los límites marcados por el tridente reaccionario, que es el que siguen todos los gobiernos de la UE, incluido el de su referente Tsipras que se encuentra a la vanguardia en favor del pacto de deportaciones masivas a Turquía.

Como en tantos otros “temas de Estado”, los dirigentes de Podemos se suman al “no hay alternativa”. En base a eso ya renunciaron a cuestionar la Corona, el no pago de la deuda o la salida de la OTAN. Hoy lo hacen diciendo que en lo fundamental la forma de acabar con el terrorismo del ISIS es el curso seguido por los países imperialistas, con algún matiz atenuador del curso liberticida que es cada vez más imperceptible.

Una nueva claudicación que seguramente no es compartida por muchos de los militantes, simpatizantes y votantes de la formación morada, menos en un país con una honda tradición de movimientos sociales en contra de las guerras imperialistas. Ante esta aceptación en los hechos de un curso brutalmente reaccionario contra los pueblos de Oriente Medio, África y Asia, contra los inmigrantes y refugiados y contra los derechos y libertades democráticas, es urgente poner en pe un gran movimiento en las calles, los centros de estudio y de trabajo contra el Pacto Antiyihadista, por la retirada de todas las tropas españolas en el extranjero, contra la política racista de la UE y el gobierno español y por la apertura de fronteras y reconocimiento de todos los derechos de asilo, políticos y sociales a los refugiados e inmigrantes.

Un movimiento sobre estos ejes es el único que podrá poner fin a la escala de recorte de libertades, persecuciones xenófobas y expolio y dominación de pueblos enteros por nuestros Estados y ejércitos, el único camino realista y no reaccionario para acabar con la espiral de barbarie que se está trasladando de Oriente Medio hacia Europa.






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