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EL AJUSTE QUE VIENE

El pasaporte de Calviño: no habrá "impuesto a los ricos" y se prepara una reforma laboral encubierta

Se renuncia a grabar un solo euro a las grandes empresas y fortunas. La ministra de Trabajo ofrece medidas de flexibilización y precarización para la prórroga de los ERTEs. El giro social-liberal del gobierno PSOE-UP se profundiza.

Santiago Lupe

@SantiagoLupeBCN

Jueves 25 de junio | 07:27

Este jueves se confirmaba la candidatura de la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, para la presidencia del Eurogrupo. El gobierno del PSOE y Unidas Podemos espera lograr una importante posición, que lo es aún más en el momento en que se están negociando los términos y cuantías de la ayuda europea.

La candidata cuenta también con el entusiasta apoyo del PP y Cs, que además la interpretan como una confirmación de que el gobierno “progresista” se ajustará a la partitura de la ortodoxia neoliberal que encanan tanto la ministra como el organismo que aspira presidir.

Que los ricos no paguen la crisis...

No es casualidad que este anuncio fuera precedido doce horas antes del de la retirada definitiva del proyecto de “tasa a las grandes fortunas” de los borradores de conclusiones de la comisión de Reconstrucción. La sensibilidad social del gobierno llega también a los que mejor lo están pasando, como las 23 mayores fortunas que han visto crecer sus patrimonios en 19 mil millones durante esta crisis sanitaria.

La reforma fiscal de la que hablaba el acuerdo de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos se suma a la lista de promesas encajonadas. Podemos había presentado la llamada “tasa a los ricos” como el primer paso de esta reforma. Tenía, como tantas medidas del gobierno, mucho más de discurso que de contenido. Se esperaban recaudar 11 mil millones de euros, una cantidad mínima, que se evaporaría en el pago de una de las pagas extras de los pensionistas.

A pesar de ello, el mensaje que el gobierno “progresista” quiere mandar a la patronal, los grandes patrimonios y la UE es claro: en ningún caso se va a tocar ni un euro de los grandes capitalistas en esta crisis.

… que ya la pagaremos el resto

¿De donde saldrán entonces los miles de millones que no están entrando por la cáida de la actividad y que caerán aún más en la segunda mitad del año como pronostican desde el Banco de España, el FMI o la Comisión Europea? ¿De donde saldrán los miles de millones con los que el gobierno pretende rescatar a las empresas y la banca ante la amenaza de un aumento de la morosidad en otoño?

La respuesta la tiene la misma operación Calviño. Todos los huevos están puestos en lograr una buena posición en la UE para el acceso a las subvenciones y créditos directos, y que no desaparezca el aval del BCE para llevar la deuda pública por encima del 120%. Es decir, todo se pagará con ]ayudas condicionadas a reformas estructurales en materia de pensiones y empleo y créditos que para pagarlos se exigirán ajustes->https://www.izquierdadiario.es/El-rescate-europeo-blinda-la-reforma-laboral-y-el-futuro-ajuste] que dejarán pequeños a los recortes de la era Zapatero y Rajoy.

Hasta el momento el Estado ha desembolsado 25.000 millones en el rescate directo de las grandes empresas, pero espera poder desembolsar otros 140 mil en los próximos dos años. A esta factura habrá que sumar otros 100 mil millones en avales públicos a créditos a empresas. Un auténtico rescate preventivo a la banca, que está utilizando los avales para refinanciar y asegurar su cartera de pasivos. El previsible aumento de la morosidad será así descargado en gran medida por el Estado, igual que en 2012.

Ni entera, ni sus aspectos más lesivos: el gobierno profundiza la reforma laboral

PSOE y Unidas Podemos han pasado de pactar la derogación de la reforma laboral con EH-Bildu, a desdecirse en apenas horas para limitarla a una reforma parcial después, a descartar “tocar lo que funciona” como le pide la CEOE y la UE la semana pasada, a en estos días estar preparando una nueva reforma laboral encubierta en la negociación de los ERTEs.

Las discrepancias entre la burocracia sindical y el gobierno por un lado, y la CEOE por el otro, sobre la prórroga de los ERTEs está centrada en la cuantía de las exenciones en cotizaciones de las que se seguirían beneficiando los empresarios. A cambio de reducirlas para aliviar el coste la ministra de Trabajo, Yolanda Díez, ha adelantado que se ofrecen a flexibilizar al máximo las opciones de los empresarios para que en su “rescate” de trabajadores en suspensión puedan imponer unilateralmente reducciones de jornada y modificaciones de condiciones.

Esta fue una de las claves de la reforma laboral de Rajoy en 2012, el aumento de la discrecionalidad empresarial para descolgarse de convenios y modificar condiciones. El gobierno “progresista” las replicó con el permiso retribuido retornable para las actividades no esenciales en la crisis sanitaria. Las dos semanas de paralización están siendo recuperadas por las empresas cambiando horarios o suspendiendo permisos y vacaciones.

Ahora, con estividad y alevosía, pretenden profundizar estos mecanismos de precarización vía flexibilidad. Millones de trabajadores pueden ser rescatados de los ERTEs en las siguientes semanas obligándoles a reducciones de jornadas y salario que los hundan en la pobreza laboral súbitamente.

El gobierno acelera su giro social-liberal

El discurso de que el gobierno está respondiendo de manera distinta al 2008 cada vez se sostiene menos. El llamado “escudo social” está hecho de cartón piedra, deja a millones sin cubrir y a quienes lo hace es con subsidios de miseria como los 400-1000 euros del ingreso mínimo vital -que deja al 80% de quienes están en riesgo de pobreza por fuera- o los 600 euros para los autónomos sin actividad. Las cifras desembolsadas para patronales como la hostelería y el automóvil triplican el total presupuestado para las medidas sociales como el ingreso mínimo vital. Los números hablan por sí mismo.

Lo más significativo es que ya no queda fogueo para los próximos meses. Todas las grandes medidas “sociales” anunciadas por el gobierno han sido ya aprobadas y la candidatura de Calviño y el acercamiento a Cs como nuevo socio parlamentario – y en menor medida el PP que fuera de cámaras está tratando de restablecer puentes con el gobierno para que salga adelante el “programa de reconstrucción”- hace difícil que se vayan a permitir otras nuevas.

Lo peor está por llegar dicen todos los economistas. Pero esto no se limita a las previsiones económicas. La agenda del llamado gobierno “progresista” en los próximos meses responderá a la profunda caída de la economía con las viejas recetas social-liberales de las que el PSOE es experto y Unidas Podemos avanzado alumno.






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