Sociedad

EDUCACIÓN

El programa Cervantes, el nuevo “Erasmus Nacional”

Organizaciones estudiantiles y de padres reciben con desconfianza el nuevo anuncio de la Ministra de Sanidad de crear el “Erasmus Nacional” y piden más inversión en educación.

Aníbal Maza

Zaragoza

Martes 27 de diciembre de 2016 | 19:49

Dolors Montserrat, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha anunciado que el gobierno va a impulsar el programa Cervantes: "un nuevo programa de movilidad para estudiantes de entre 14 y 18 años para que puedan hacer un curso académico en otra ciudad española distinta a la suya".

Su objetivo sería “fomentar la cohesión territorial además de favorecer la movilidad de nuestros estudiantes” e "impulsar el conocimiento de nuestra diversidad cultural, nuestras tradiciones y lenguas".

Los participantes sería estudiantes de entre 14 y 18 años, que cursarían un curso académico (3º, 4º de Eso o los dos cursos de Bachillerato) en una ciudad española en la que no residan. Al mismo podrán presentarse alumnos de centros públicos y concertados.

Ni la ministra de Sanidad, ni el de Educación han dado explicaciones acerca de cuándo se pondrá en marcha, qué requisitos deben cumplir los participantes, qué partida de dinero se destinará para llevarlo a cabo ni cuántas becas se darán, ni tampoco nada sobre el proceso de selección y su cuantía.

Asimismo, un portavoz del Ministerio de Educación ha afirmado que "Los detalles los contará Sanidad", y el propio ministro de Educación, Íñigo Menéndez de Vigo ha declarado que "se trata de una idea enormemente interesante", una idea que "merece la pena estudiar entre todos".

Estas declaraciones por parte del Ministerio de Educación, vagas e inexactas estarían mostrando su total desconocimiento. Lo que hace bastante probable que estén “vendiendo humo”, es decir, que sea una mera campaña propagandística para lavar la imagen de los ministerios de Sanidad y Educación, que han implementado los recortes más relevantes, cualitativa y cuantitativamente en estos últimos años.

Como era de esperar, esta iniciativa ya ha levantado la desconfianza de padres y estudiantes: el presidente de CEAPA, José Luis Pazos, ha lamentado que la “primera noticia” de este programa se conozca por los medios de comunicación. Ha mostrado su malestar declarando que este programa puede ser una "posibilidad", pero que "arranca mal" desde que el momento en que "ni siquiera la conoce el propio ministro de Educación”. También afirmó que "La política de anunciar las cosas sin haberlas estudiado antes no parece de recibo".

La secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, ha referido la “desconfianza” de su organización y ha exigido que se destinen más fondos "para que los centros no se caigan a pedazos y haya profesores suficientes".

Lo cierto es que este programa -de llevarse a cabo- probablemente estaría más enfocado a las clases más acomodadas que a las familias obreras en peor situación económica cuyos hijos son los que más necesitan la formación y la movilidad para reducir cargas y aportar ingresos a la economía familiar en lo inmediato, o a futuros, y no por una “pasión pseudo-mística” como afirmaba recientemente el Ministro de Asuntos Exteriores Alfonso Dastis: “quienes salen fuera lo que muestran es una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad a nuevos horizontes”.

Este programa no va a atajar ninguno de los principales problemas que aquejan a la juventud obrera que cursa estudios de Secundaria o Bachiller. No se plantea dotar de ayudas económicas suficientes para que estos alumnos puedan estudiar fuera, sufragando los gastos de transporte, residencia y manutención. Recordemos que la edad de ingreso al mercado laboral son los 16 años, con lo que estos alumnos no tendrían posibilidad alguna de trabajar para sufragar sus estudios fuera, siendo una carga económica importante para sus familias.

Tampoco se plantea evitar los problemas de convalidaciones que podrían surgir al moverse entre una comunidad y otra, porque -de nuevo-, como sucedía con las becas Séneca y sucede con las Erasmus esos problemas de convalidaciones a quien más perjudican es a los estudiantes con menos ingresos. ¿Por qué? La razón es que ésto suele obligar a prolongar los estudios un año o más, con el consiguiente aumento del sobreesfuerzo económico de la familia.

En el Estado Español menos de una cuarta parte de la población está censada en ciudades de más de 300.000 habitantes (9.986.053 de un total de 46.445.828 habitantes). Precisamente es en las grandes capitales donde se concentran las mejores y mayores ofertas educativas, con lo cual la mayoría de la población ve dificultado su acceso o directamente queda fuera de esas posibilidades formativas cada vez más encarecidas.

Evidentemente, a quién más afecta esta situación es a los hijos de familias obreras con menos recursos, también perjudicados por el alto desempleo juvenil y, como puntilla, castigadas injustamente por un sistema que ha dificultado, si no negado las posibilidades de trabajar y estudiar.

Este gobierno, al igual que los anteriores, se ha negado a atajar los problemas educativos fundamentales para los alumnos de origen obrero, como el garantizar la igualdad en el acceso a las posibilidades de formación. En lugar de ello ofrecen clasismo, desigualdad, recortes y, por supuesto, “humo” para que sigamos creyendo que la clase obrera tendrá las oportunidades educativas de las clases más altas de las grandes ciudades.




Temas relacionados

Educación pública   /   Educación gratuita   /   Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO