Mundo Obrero Estado Español

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El verdadero reconocimiento a Valentina

Estos días estamos viendo homenajes al personal sanitario y a otros trabajadores de sectores de primera necesidad, muchos de ellos, trabajadores precarios.

Sábado 21 de marzo | 10:38

Durante estos extraños días que nos toca vivir, seguro que todos hemos visto el inusual pleno del Congreso del pasado miércoles, con un hemiciclo prácticamente vacío, apenas algunos diputados en representación de algunos partidos (otros ausentes en señal de protesta a la gestión de la actual crisis).

Una de las imágenes más llamativas del día fue que, entre intervención e intervención, Valentina Cepeda, una limpiadora de 58 años que lleva 29 años ejerciendo su oficio en el Congreso de los Diputados, desinfectaba la tribuna ataviada con guantes y mascarilla. Los diputados presentes le dedicaron una ovación, y su imagen circuló rápidamente por las redes sociales con numerosos mensajes de cariño y reconocimiento.

Durante esta crisis, son muchos los oficios del sector servicios que están desempeñando un papel fundamental en su manejo, como personal de limpieza, auxiliar sanitario, cajeros… Y precisamente, la mayoría de dichos sectores son los más precarizados y maltratados a través de externalizaciones y subcontratas.

Sin ir más lejos, CLECE S.A. del grupo ACS, la empresa a la que pertenece Valentina, cuyo propietario es Florentino Pérez, fue contratada por la cámara baja en una adjudicación millonaria en 2016. Esta empresa se extiende por todo el territorio nacional ofertando desde servicios de limpieza, hasta gestión de centros infantiles, residencias de ancianos, catering, cafeterías, seguridad, etc.

Incluso CLECE gestiona varios centros de acogida de mujeres maltratadas. Muchos de estos servicios son contratados como servicios externalizados mediante contratos públicos. Como sabemos las externalizaciones y subcontratas son una puerta abierta a la rebaja de la calidad de condiciones laborales.

Varios sectores de trabajadores han protagonizado diversas protestas por irregularidades y condiciones precarias que ofrece la empresa CLECE a sus trabajadores, como las trabajadoras de ayuda a domicilio en Galicia, el despido a empleadas que denunciaron falta de material en una residencia de ancianos en Madrid o las condiciones laborales abusivas y exceso de horas que padecieron personas con diversidad funcional en su contrata en el Palacio Real. Estos son solo algunos de los casos que han salido a la luz, y todo indica que la mala praxis de la empresa es un hecho generalizado.

El verdadero reconocimiento a Valentina y a los demás trabajadores precarios protagonistas de la lucha contra la crisis del coronavirus no debería quedarse únicamente en un tweet o un like, sino que debe ser el apoyo a sus luchas por las mejoras laborales y al señalamiento de la facilitación de externalizaciones que ha venido realizando la clase política, que hoy la aplaude hipócritamente, en los últimos años.






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