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ELECCIONES SINDICALES

Elecciones en Panrico: Reinventar de abajo hacia arriba los sindicatos

El próximo 20 de enero de 2016 se celebrarán las primeras elecciones sindicales en la planta de Panrico en Barcelona, desde la aplicación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que llevó al despido de cerca de 200 trabajadores y trabajadoras, solo en esta planta.

Joe Molina

Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Miércoles 13 de enero de 2016 | 22:06

Estamos ante un momento muy importante para el futuro de la que fue la empresa líder en bollería industrial. Ahora a punto de ser absorbida por su rival, la multinacional Bimbo, tras una operación calculada desde hace ya tiempo y posiblemente condicionada al ERE que supuso un recorte salarial enorme y el despido de cerca de 200 trabajadores y trabajadoras. Este ataque no fue gratis para la empresa: le costó una huelga de 8 meses, la más larga de la historia de la democracia.

Como ya hemos denunciado en otros artículos la mayor parte de la responsabilidad de esta derrota, recae en las direcciones sindicales burocratizadas de CCOO y UGT. Su papel nefasto en la defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras ha llevado a cabo la política de pactos con las multinacionales al precio que sea y asumiendo los recortes impuestos por la patronal sin ningún tipo de lucha.

Maniobras orquestales en la oscuridad

Estos burócratas vuelven ahora a mover ficha con tal de seguir asumiendo el control de los pocos trabajadores y trabajadoras que quedan, mantener su estatus de intocables y ocupando puestos de trabajo de empleados que ahora están despedidos.

Es así que llaman ahora a votar a los trabajadores despedidos, amparándose en un paraguas legal que permite su voto igual que los trabajadores en activo. Su fundamento es que mientras no esté en firme la resolución del recurso ante el Tribunal Supremo, tienen derecho a voto, aunque “solo” aquellos que interpusieron esta demanda a través del propio órgano jurídico de CCOO. Es decir, podrán votar quienes ellos decidan.

Pero este paraguas legal también ha permitido que trabajadores despedidos y totalmente en desacuerdo con las políticas de sumisión y entrega de CCOO y UGT, puedan presentar una candidatura alternativa e intentar abrir una brecha en el búnker que tienen montado las grandes centrales sindicales mayoritarias. Como es el caso de Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT).

No obstante, es necesario hacer una crítica a la izquierda sindical y en particular al SUT, ya que, producto de su sectarismo lamentablemente no ha sido posible la presentación de una lista que englobase a todos los sectores opositores a la burocracia sindical de CCOO. Es decir, no sólo del SUT, sino también de la CGT (que no presenta candidatos) junto a otros trabajadores sin afiliación sindical o incluso algunos todavía afiliados en CCOO.

La ausencia de una lista unitaria que aglutine no sólo a la izquierda sindical, sino también a los trabajadores y las trabajadoras que han sido protagonistas del histórico huelgón de 8 meses, realmente limita la capacidad de actuación para enfrentarse a las maniobras y políticas de continuidad que los candidatos de siempre intentan hacer valer para que nada cambie y preservar ese espacio de inmunidad que llevan acaparando desde hace décadas.

Es decir, nos debilita para construir una verdadera alternativa a la burocracia sindical, que sea expresión de todos los sectores de los trabajadores y trabajadoras críticos de la vieja casta sindical, junto a los sindicatos alternativos. Tal como fue mi propuesta en la carta a los trabajadores de Panrico, frente a las elecciones.

A pesar de estas diferencias, creo que es importante que el próximo 20D, se escuche mínimamente una voz crítica, por eso llamo a votar a la única candidatura que es impulsada por una parte de los trabajadores que hicieron la huelga.

Espero que en adelante se puedan superar el sectarismo y los intereses de organización y poder avanzar en poner en pie un organismo unitario de los que pelean contra la burocracia, capaz de romper el caparazón de los que se aferran al cargo para seguir administrando junto a la patronal el futuro de cientos y miles de trabajadores y trabajadoras a su antojo y decidiendo quien tiene derecho al trabajo y quién no.

No se entiende cómo con 200 despedidos estos burócratas traidores permiten que el resto de plantilla siga efectuando horas extras a conveniencia de la propia empresa, así como la contratación de trabajadores eventuales. Se hace evidente que permiten tal situación antes que obligar a la empresa a echar mano de una bolsa de trabajo creada precisamente para cubrir demandas de trabajo y evitar que se reincorporen elementos totalmente contrarios a su forma de entender el sindicalismo.

Es necesario que la clase obrera combativa se proponga "revolucionar", “reinventar de abajo hacia arriba” y recuperar los sindicatos para la lucha y la organización del conjunto de la clase trabajadora. Porque no es sólo el problema de los actuales dirigentes, sino de todo el modelo sindical, por lo que necesitamos sindicatos democráticos, combativos y de base, independientes del Estado y los partidos de los patrones, contra un sindicalismo subordinado a los capitalistas.






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