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PARLAMENTO EUROPEO

Elecciones europeas: ¿qué se juega desde el Estado español?

Las encuestas indican un escenario que replica el de las generales con ventaja para el PSOE, acentuada caída del PP y la llegada de VOX por primera vez al Europarlamento.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Viernes 10 de mayo | 17:53

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha difundido un sondeo sobre la intención de voto para las elecciones del 26M, que además de municipales y autonómicas, suma en esta ocasión las elecciones para el Parlamento europeo.
En otros países, las europeas serán un medidor anticipado de las tendencias políticas nacionales. Por ejemplo, en Italia, permitirán medir cuánto crece la Liga de Salvini en detrimento del Movimiento 5 estrellas. En Francia serán una prueba para Macron -en medio de una caída en picada de su popularidad- y pueden dar una ventaja importante a Marine Le Pen. Merkel también se pregunta cuánto crecerá Alternativa por Alemania y cuál será la performance de su partido, después de que anunciara su renuncia a volver a presentarse como Canciller. En el Reino Unido, sumido en el trauma del Brexit, se vivirá la absurda situación de tener que participar de las elecciones al Europarlamento (Theresa May ha anunciado la fecha de votación el 23 de mayo). El gobierno intentará llegar a un acuerdo para que los eurodiputados no lleguen a asumir, pero todo sigue sin resolverse del otro lado del Canal de la Mancha.

En el Estado español, en cambio, la partida más importante se jugó el 28A, con el triunfo de los socialistas de Pedro Sánchez. La campaña electoral hacia el 26M aparece, así como una continuación de la anterior, en el marco de la espera por los pactos para la formación de gobierno. Mientras los socialistas neoliberales del PSOE afirman que buscarán gobernar en solitario, desde Unidas Podemos insisten en un gobierno de coalición.

Si los socialistas reciben entre el 29% y el 31% de los votos, según pronostica la encuesta del CIS, se harían con unos 17 o 18 escaños en Estrasburgo, subiendo por encima de sus actuales 14. El PP podría bajar de 16 a 12 escaños, mientras Unidas Podemos se podría quedar con 8 diputados, igual que la suma de Podemos y la candidatura de IU en las pasadas elecciones.

Algo que concentra la atención internacional en estas elecciones es la candidatura de Lliures per Europa, encabezada por Carles Puigdemont, exiliado en Bélgica después del otoño catalán. Mientras varios de sus excompañeros en el Parlament siguen en prisión preventiva, Puigdemont tiene muchas posibilidades de salir elegido europarlamentario. Lo acompañan en la lista otros dos exiliados y perseguidos por la justicia española: Toni Comín y Clara Ponsatí. En un video de campaña, los tres candidatos piden apoyo en las próximas elecciones y afirman: "A todos los que nos quieren silenciados, derrotados, encarcelados y olvidados, digámosles claramente este 26 de mayo en Cataluña y en Europa que no nos rendiremos y que ganaremos".
La Junta Electoral española había intentado impedir su candidatura, atendiendo a un pedido del PP y Ciudadanos, pero finalmente la Fiscalía reafirmó el derecho de los tres a ser candidatos, postura ratificada también por el Tribunal Constitucional. Puigdemont alega que, si es elegido europarlamentario, contará con inmunidad y no podrá ser detenido en el Estado español. Eso está por verse, pero sin dudas será otro elemento más en el complejo entramado del conflicto catalán.

Por último, VOX entrará por primera vez al organismo europeo con alrededor de 4 escaños, para sumarse al bloque de la extrema derecha y los partidos populistas xenófobos, que en estas elecciones podrían alcanzar un 20% o 25% de los escaños, con un discurso de odio, xenofobia y euroescepticismo.

Ni la extrema derecha, ni la Europa del capital y las fronteras

Los candidatos del PSOE, del PP y Ciudadanos tienen una total alineación con Bruselas y la Europa del capital. El candidato socialista, Josep Borrell, ya fue presidente del Parlamento Europeo entre 2004 y 2007. La defensa de las políticas austeritarias y liberticidas de Bruselas, la política exterior imperialista como en el caso de Venezuela y el aumento de la xenofobia institucional es compartida por todo el arco político español, desde la derecha a los “progresistas” neoliberales del PSOE.
Mientras miles de inmigrantes siguen muriendo cada año en el Mediterráneo, la gobernanza de la UE y los gobiernos imperialistas refuerzas vallas, muros y fuerzas policiales para impedir el paso, o amenazar a los millones de migrantes que ya viven en la UE, los “colonizados internos”, con la posibilidad de la deportación. Estimulan así desde los Estados los discursos racistas y xenófobos sobre los que se encumbra la extrema derecha.

El neorreformismo no pasó la prueba … desde Grecia a Portugal

En la candidatura Unidas Podemos cambiar Europa confluyen Podemos, IU, Catalunya en Comú y Anticapitalistas. La profesora universitaria María Eugenia Rodríguez Palop fue designada cabeza de lista para reemplazar a Pablo Bustinduy después de que este renunciara por sus afinidades con Errejón, en medio de la grave crisis interna de partido de Pablo Iglesias.

Unidas Podemos se presenta como una alternativa "al neoliberalismo y al neofascismo" en la Unión Europea y denuncia los acuerdos entre el grupo socialista y el grupo de los conservadores en el Parlamento Europeo, que han permitido aplicar las principales políticas neoliberales. Sin embargo, al mismo tiempo que denuncian al PSOE en el Europarlamento, están promoviendo un gobierno común con ellos en el Estado español. Algo similar a lo que ocurre con el Bloco de Esquerda y el PC en Portugal, que vienen sosteniendo desde hace cuatro años al gobierno socialista de Costa, que ha mantenido las reformas laborales y las privatizaciones.

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Desde el estrepitoso fracaso de Syriza, convirtiéndose en uno de los principales aplicadores de políticas de la Troika en Europa, se ha agravado la crisis de los proyectos neorreformistas. Hace falta dejar de lado los malabares retóricos y hablar claro: de la mano de los social-liberales del PSOE no es posible ninguna alternativa a las políticas neoliberales, ya que los partidos socialdemócratas son los principales garantes del orden capitalista en la Europa del capital.

Frente al crecimiento de la extrema derecha y frente a los neoliberales europeístas defensores de las grandes multinacionales, lo único que tiene sentido es luchar por una alternativa independiente, aportando a construir una izquierda internacionalista, revolucionaria y de clase, con un programa anticapitalista y por la perspectiva estratégica de los Estados Unidos Socialistas de Europa.






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