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SANTAS SUBVENCIONES

En 2016 el Estado cederá a la Iglesia 11 mil millones de euros

La Iglesia católica recibirá 11 mil millones de dinero público a través del IRPF, exenciones de pago y subvenciones, mientras continúan los recortes en educación, sanidad y servicios sociales.

Miércoles 11 de mayo de 2016

Comienza la campaña de la Renta y aparecen los consabidos anuncios de la Iglesia Católica pidiendo que marques la casilla de la Iglesia en tu declaración, publicidad en la que no escatiman en gastos, unos 10 millones de euros, según el observatorio de laicismo. Y es que solo por la vía del IRPF, la Conferencia Episcopal se embolsa cada año cerca de 250 millones de euros, parte de lo cual dedican a financiar medios de dudosa calidad y contenido como 13 TV, según admitía en marzo el responsable de las finanzas episcopales y presidente del Grupo Cope, Fernando Giménez Barriocanal.

Pero también la casilla de fines sociales redunda en beneficio de la Iglesia, ya que diversas ONGs y fundaciones de su pertenencia recibirán en este 2016 unos 80 millones de euros, tanto a través del gobierno estatal como de las comunidades autónomas.

Sin embargo, por elevadas que estas cifras puedan parecer, tan solo constituyen una pequeña parte del total que el Estado español cederá a la Iglesia a lo largo de este 2016 de forma directa o indirecta: once mil millones de euros, lo cual supone más del 1% del PIB. Algo escandaloso para un país supuestamente aconfesional y aún más sangrante en un momento de recortes en salud, sanidad, servicios sociales… pero en el que siempre queda dinero para las opulencias de la Iglesia, la monarquía y el rescate de bancos.

El dinero público que acaba en manos de la Iglesia financia, entre otras cosas, el mantenimiento de capillas en centros públicos, como son las 33 capillas que continúan en los campos universitarios, 20 de las cuales se encuentran en Madrid, algo que ni si quiera los acuerdos Iglesia-Estado de 1979 recogen – acuerdos que sí obligan a mantener lugares de culto católico en hospitales, las cárceles o el ejército. Contra una de estas capillas se manifestó Rita Maestre en 2011, protesta por la que lamentablemente la portavoz de Ahora Madrid se disculpó ante el arzobispo Carlos Osoro.

Los capellanes presentes en los centros penitenciarios, gran mayoría católicos, tienen un costo de más de 300.000 euros para el Estado, según datos de 2014, y los incorporados en el ejército superan los 470.000 euros. A esto hay que sumarle las subvenciones a los centros educativos católicos privados o concertados, en torno a 4.300 millones de euros, el pago a profesorado de religión, las ayudas a las universidades privadas, las subvenciones a editoriales y medios de comunicación católicos, etc.

Por otra parte, la Iglesia católica, una de las mayores propietarias inmuebles del Estado, tiene exención total del pago del IBI, sea cual sea el uso de las propiedades. Además, desde 1946 y en continuidad con la dictadura franquista, la Ley Hipotecaria ha permitido el robo de viviendas, espacios públicos, ermitas, etc. hasta 2015, si bien se consolidan las apropiaciones llevadas a cabo durante 70 años. La reforma de Aznar de dicha ley permitió incluso que la Iglesia registrara el 2 de marzo de 2006 la Mezquita “Catedral” de Córdoba por 30 euros, si bien no deja de cobrar religiosamente los 8 euros de “donativo” de la entrada.

El Estado español no es, de facto, aconfesional, y el presupuesto destinado a la Iglesia no ha hecho sino aumentar desde los pactos de la transición, especialmente gracias a los nuevos acuerdos llevados a cabo por el gobierno del PSOE en 2006, los cuales supusieron un incremento de 30 millones de euros en el desembolso de dinero público a las arcas de la Iglesia. Es necesaria una movilización de las clases populares, aquellas que sufrimos la crisis capitalista y los recortes, exigiendo el fin de la financiación pública de la Iglesia, la derogación de los pactos Iglesia-Estado, el cierre de las capillas de nuestras universidades, la proclamación de un Estado laico y la devolución del patrimonio y los espacios públicos ahora en manos de la Iglesia.






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