Géneros y Sexualidades

HUELGA MUJERES 8M

Encuentro Estatal: hacia una gran huelga de mujeres el 8M en el Estado español

Este encuentro estatal hacia una huelga de mujeres el 8 de marzo es una experiencia importante para el movimiento de mujeres y feminista, que por primera vez se realiza en el Estado español. Se abren a su vez profundos debates sobre con qué estrategia y qué alianzas tendríamos que privilegiar las mujeres en la lucha por nuestra emancipación.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Marta Clar

Barcelona | @MartaClar1

Viernes 12 de enero | 18:32

Así lo explica la Coordinación Estatal de la Huelga Feminista: “Al grito de ‘ni una menos, vivas nos queremos’ que lanzaron las feministas argentinas se llevó a cabo la primera huelga global de mujeres de trabajo productivo y reproductivo el 8 de marzo de 2017. Millones de mujeres de 70 países, desde Argentina a Polonia, desde Turquía a Estados Unidos, desde Brasil a Italia pasando por nuestras tierras, nos contagiamos y ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y nuestros cuerpos”. Ante ello, este año la propuesta es profundizar ese camino: “En 2018 queremos llegar más lejos y visibilizar con una huelga más amplia que la de 2017 nuestra fuerza, nuestra rabia y dolor y a la vez nuestra alegría compartida de sabernos fuertes”.

El objetivo ahora es debatir y reflexionar cómo llevar a cabo la “huelga feminista” o “de mujeres” por parte de un movimiento que se autodenomina “interseccional". Explican que “estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado, el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo.”

En cada comunidad se están realizando asambleas y comisiones de trabajo en base a cuatro ejes: huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo. Para el primer eje se están teniendo reuniones entre los sindicatos y la comisión encargada de las relaciones sindicales.

Los debates son múltiples pero la idea que unifica parte de identificarse como “un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente…” Que además de luchar por los derechos de las mujeres y contra las violencias machistas, se plantea luchar por “la justicia social, la vivienda, la salud, la educación” y contra “los tratados de libre comercio, la explotación y muchas otras luchas colectivas. (...) las leyes mordaza (que) criminalizan la protesta y la resistencia feminista”. “Formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones”, explican en su documento.

La huelga de mujeres del 8M: reflexiones y debates

Una de las premisas del llamado a la “huelga de mujeres” es que “va más allá de lo que se identifica como paro laboral porque la participación de las mujeres es nuclear en todas las esferas de la vida”. En muchas comisiones y asambleas territoriales se está debatiendo sobre qué tipo de huelga necesitamos, si es junto a los sindicatos o no, cómo se propone la participación del resto de la sociedad en las huelgas, la relación o no con otros métodos de lucha.

Mientras que muchas mujeres trabajadoras quisieran que sus sindicatos llamaran ese día a una huelga general para poder hacer una acción contundente contra las empresas y el gobierno (que garantizan y reproducen la opresión contra las mujeres), otras mujeres se plantean hacer huelga sin los sindicatos, ya que no se sienten representadas. La realidad es que durante décadas las direcciones de los grandes sindicatos han mantenido y profundizado la división de la clase trabajadora entre varones, mujeres, trabajadores precarios, inmigrantes, etc., y en esta división, las trabajadoras son uno de los grupos que se encuentran más al margen de las organizaciones sindicales por varias razones.

En primer lugar, porque existe gran cantidad de trabajos de alta precariedad que no figuran en la base de datos de la Seguridad Social, muchas veces sin contrato ni nómina fija: cuidado de niños, de ancianos, limpieza, entre otros. Las tareas de cuidados y del hogar —realizada en su mayoría por las mujeres— están siendo cada vez más relegadas a un ámbito exclusivamente privado, algo que ha pegado un salto con la crisis capitalista de los últimos años.

El sistema capitalista también se perpetúa en base a esa "gran fábrica de masas" conformada por millones de mujeres en el mundo que, cuando salen de su puesto de trabajo diario (fábrica, oficina, centros de trabajo diversos), continúa su "jornada laboral" (tareas de reproducción) en el hogar, esta vez "gratis", porque el capitalismo se lo ahorra apoyándose en su gran aliado, el sistema patriarcal. Son las empresas capitalistas las que deberían garantizar, por ejemplo, guarderías gratuitas para el cuidado de los niños, comedores, etc.

Los sindicatos han establecido un muro entre las luchas corporativas de los asalariados con respecto a la lucha de los llamados movimientos sociales. La lucha contra la violencia machista, contra la homofobia, contra el racismo y contra todas las opresiones, en toda su dimensión, que se reproducen y perpetúan en este sistema capitalista, tiene que ser tomada como propia por las organizaciones de la clase obrera, ya que es una lucha que la afecta de conjunto. Porque las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes son una parte mayoritaria de la clase trabajadora.

El reto inmediato de las organizaciones feministas y de mujeres es pelear por superar esas divisiones que nos imponen. Esto no significa de ningún modo diluir las reivindicaciones propias ni renunciar a las organizaciones propias de las mujeres. Todo lo contrario, significa fortalecerlas. Intentar recuperar los sindicatos como organizaciones de lucha contra todas las opresiones, en base a asambleas democráticas y combativas, contra los planes de la clase capitalista, defendidos y ejecutados por los gobiernos de turno, con la perspectiva de luchar contra este sistema capitalista y patriarcal.

En última instancia se trata de un debate profundo sobre qué sujetos políticos y sociales pueden llevar al triunfo las tareas emancipatorias de la mayoría de las mujeres. Para las mujeres de Pan y Rosas el gran desafío es incluir las reivindicaciones de la mayoría de las mujeres, las jóvenes, pobres y trabajadoras, como parte del conjunto de esa "clase trabajadora que mueve el mundo".

Sin hacer “fetichismo” de la huelga general, en este debate queremos incorporar la idea de que el movimiento necesita múltiples acciones de movilización e iniciativas, que propuestas como la huelga de consumo y la huelga de cuidados pueden ayudar mucho a visibilizar la opresión patriarcal, pero con la paralización de toda la producción capitalista, afectando las ganancias, paralizando el transporte, los bancos, las empresas y las comunicaciones -con todos los métodos que ello implica, piquetes, ocupación de fábricas y centros se pone en cuestión en los hechos el dominio capitalista de la producción, mostrando el potencial de la clase trabajadora y las posibilidades de luchar por otro tipo de sociedad, sin explotación ni opresiones.

En los últimos años en el Estado español hubo grandes luchas que mostraron la enorme capacidad y energía de las mujeres trabajadoras como las de Panrico, Coca Cola o Las Kellys, luchando en las calles por el derecho al aborto libre y gratuito, contra la violencia de género y movilizándose el 8 de marzo, el 25N y por los derechos de las personas LGTBI. También frenaron desahucios, apoyaron las huelgas estudiantiles y se coordinaron con otras huelgas. Es decir, estas huelgas trascendieron la lucha de su fábrica. A través de la huelga como herramienta de lucha, pudieron expresarse todos los sectores explotados y oprimidos de la sociedad y responder a los grandes problemas sociales que sufren la mayoría de las mujeres.

Respecto a los sindicatos estudiantiles, es necesario también que las reivindicadores de las mujeres sean abrazadas por el conjunto del movimiento estudiantil, que se proponga luchar por una educación al servicio de las mujeres, la clase trabajadora y la juventud sin futuro. Que comience por cuestionar las instituciones educativas, y por ejemplo luchemos por democratizar radicalmente las universidades, por mayoría estudiantil en los órganos de gobierno, por comisiones independientes de mujeres, por terminar con el trabajo precario en las universidades, contra el aumento de las tasas, etc. Impulsemos asambleas y espacios de debate para preparar este 8M y organizar al movimiento estudiantil junto a las trabajadoras y trabajadores.

Por un movimiento de mujeres independiente de los gobiernos y partidos capitalistas, en alianza con la clase trabajadora

La lucha del movimiento de mujeres en el mundo, tal como sucedió muchas veces en la historia, viene siendo un canal a través del cual se expresa no sólo el reclamo por las demandas propias de las mujeres, sino también el descontento de millones de trabajadores y estudiantes con las políticas de austeridad, ajuste y precariedad de la vida que la clase capitalista y sus gobiernos descargan sobre nuestros hombros.

Por ello, las socialistas revolucionarias de Pan y Rosas vemos muy importante participar de estos encuentros que prometen tener continuidad después del 8M; sin dudas abren importantes debates sobre cuál es la estrategia y el programa político que debe asumir la lucha de las mujeres contra el capitalismo patriarcal, en un contexto mundial signado por la crisis capitalista, los gobiernos populistas de derecha y otros fenómenos políticos que pretenden enarbolar banderas de reformas al mismo sistema en que vivimos explotadas y oprimidas.

Importantes debates que se dan en un contexto donde mujeres multimillonarias como las estrellas de Holywood hacen discursos tomando el reclamo progresivo del movimiento #Metoo contra el acoso machista, pero se “olvidan” de la desigualdad que padecen millones de mujeres, el 99% de las mujeres que sufren la explotación y la discriminación por ser trabajadoras o pobres.

Por tanto, empuja a reflexionar sobre cuáles son las alianzas que tendríamos que privilegiar las mujeres en la lucha por nuestra emancipación y de qué manera intentaremos que sean millones de trabajadores y trabajadoras –la inmensa mayoría de la población mundial- quienes tomen en sus manos estas banderas.

Las mujeres de Pan y Rosas del Estado español, presentes también en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay, Perú, México, Venezuela, Francia, Alemania y Estados Unidos somos parte de este debate abierto, desde nuestra propia experiencia militante en los movimientos de mujeres de nuestros países y también, con nuestras ideas, programa y estrategia, que concentran la experiencia que heredamos de otras generaciones de revolucionarios y revolucionarias marxistas, como las que un 8 de marzo de 1917 dieron inicio a la Revolución Rusa de la que se cumplieron 100 años, la experiencia más avanzada de la historia de la clase obrera, y otras tantas y tantos que nos precedieron en la lucha por derrocar este régimen social putrefacto basado en la explotación y la opresión.

Como parte de este gran desafío, hacia el próximo 8 de marzo seremos parte activa de este movimiento. Para que esta huelga, como parte de un #ParoInternacionalDeMujeres se convierta en un hecho resonante, al mismo tiempo que impulsamos la organización de las mujeres de forma independiente de los gobiernos y partidos capitalistas. Peleamos por poner en pie un gran movimiento de lucha, en alianza con la clase trabajadora, hombres y mujeres. Te invitamos a organizarte con nosotras para que se escuche nuestro grito: “No pedimos, ¡exigimos!, ¡nuestro derecho al pan, pero también a las rosas!”.






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