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FPE: la carrera que manda en el Reino Unido también está en España

Los estudios interdisciplinares son cada vez más y su demanda aumenta. Uno de ellos, el grado en Filosofía, Política y Economía (FPE), tiene una larga y exitosa trayectoria en el Reino Unido y desde el curso 2013-2014 está en el Estado Español. Hoy nos preguntamos: ¿qué hay detrás?

Pablo Castilla

ContraCorrent Barcelona

Jueves 25 de junio | 13:08

Se acerca la selectividad y las dudas para elegir carrera van en aumento. Hoy, además de los grados clásicos como podrían ser historia, economía o las distintas ingenierías, se le suman una nueva variedad de estudios interdisciplinares. Precisamente, ayer El País publicaba un artículo titulado “carreras al gusto del exigente merado laboral” acerca de este tipo de formaciones universitarias.

Los problemas de la sociedad nunca han sido unidimensionales, sino que siempre han tenido varias vertientes. Así, las crisis económicas suelen tener consecuencias sociopolíticas y viceversa. Actualmente, esta interconexión se ha incrementado y se desarrolla en un plano internacional en el que, pese a la globalización, los intereses nacionales siguen primando.

Si bien es un acierto impulsar una formación académica que permita hacer frente a los problemas derivados de esta nueva realidad, resulta cuanto menos discutible que estos conocimientos deban estar al servicio de las necesidades del mercado. Pero esto no es algo nuevo. El Plan Bolonia ya abrió las puertas de las universidades a las empresas y las introdujo en uno de los máximos órganos de gobierno de estas, los Consejos Sociales, bajo el pretexto de la unión de intereses entre universidad y sociedad, cuando en realidad significa la subordinación de la educación al mercado. Lejos de ser una línea aislada de las universidades, dicho enfoque está promovido por el gobierno y amparado por Manuel Castells, quien comparte la necesidad de adaptar las universidades a las exigencias de los mercados.

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La elitización de la universidad no es un fenómeno separado del modelo universidad-empresa, sino uno de sus propósitos y este tipo de grados son casi su máxima expresión. Veamos el caso de una de las carreras destacadas en el artículo de El País y que conocemos de primera mano.

Se trata del grado en Filosofía, Política y Economía (FPE) ofrecido por una alianza entre cuatro universidades: la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, la Universitat Autónoma de Barcelona y la de Madrid y la Universidad Carlos III de Madrid.
En primer lugar, únicamente ofrece 60 plazas por año, lo cual hace que la nota de corte sea muy alta. El curso 2019-2020 la nota de corte más baja de las universidades fue de 12,382 (UAM) y la más alta 12,888 (UPF). Además, hay que tener en cuenta que, de las 60 plazas, 30 son en la UPF, 15 en la UAM y 15 en la Carlos III. Estamos hablando de que un grado que pretende ofrecer los conocimientos necesarios comprender y dar respuesta a los retos de la sociedad únicamente es accesible para ¡60 personas cada año!

Esto último ya es un elemento tremendamente elitista, pero todavía hay más. Según un estudio del Observatori del Sistema Universitari, solo un 28,3% de los hijos e hijas cuyos progenitores tienen únicamente estudios obligatorios acceden a la universidad en Cataluña. Dado que los sectores más pobres acostumbran a tener menor nivel de estudios, esto supone un filtro económico brutal. Los condicionantes socioeconómicos, combinados con la ley de la oferta y la demanda para las plazas universitarias, el método de la selectividad y el coste de los estudios postobligatorios, hace que la elevada nota de corte sea una criba de clase.

Las matrículas de honor, una de las principales vías para tener créditos gratis al año siguiente, también se complica teniendo en cuenta que su número limitado fomenta la competencia, en este caso entre 60 personas con notas de bachillerato y selectividad muy elevadas, lo cual lo hace todavía más difícil.

Otro de los elementos más elitizantes del grado en FPE es su localización, pues solamente puede cursarse en Barcelona y Madrid. Quien quiera estudiar esta carrera, obligatoriamente debe vivir mientras curse en una de estas dos ciudades. Esto supone que aquellas personas que sean de fuera de dichos lugares tienen un acceso mucho más difícil, ya que, aunque logren la nota necesaria, deben ser capaces de costearse 4 años viviendo fuera de casa. De hecho, los residentes en Madrid o Barcelona tampoco nos salvamos, pues el primer año es obligatorio cursarlo en la ciudad condal y el segundo en la capital.

Sin embargo, sí que existen becas de movilidad. ¿De suficiente cuantía? Para nada. Para este curso 2019-2020, se disponía de 60.000 euros a repartir entre los estudiantes de primer curso y otros 60.000 entre los de segundo que cumplíamos las condiciones demandadas. Los requisitos establecidos hacen que prácticamente en la mayoría de los casos cada estudiante podamos recibir 2.000 euros de ayuda como máximo, cosa que ni de lejos cubre los gastos de tener que vivir un año fuera teniendo en cuenta el pago del alquiler, los desplazamientos, el material, luz, gas, agua, internet… ¿Y qué pasa con los y las estudiantes de tercero y cuarto que estudian fuera de su casa? Ni siquiera entran dentro de estas ayudas.

Pero ¿quién financia estas becas? Nada más y nada menos que la Fundación Bancaria “la Caixa”. Para pensar las intenciones detrás del interés, veamos cuáles son los resultados de estas carreras en otros países. En el Reino Unido, pionero en el grado, el número de ex – estudiantes de FPE en la Cámara de los Comunes se creía que era de unos 35 en 2010, incluyendo el Primer Ministro, el secretario de asuntos exteriores y el secretario del tesoro. No solo están en la política institucional, sino también en el periodismo. En ese mismo año, el editor político de la BBC y la editora económica provenían de FPE. Así, nos encontramos con una de las principales entidades bancarias del país financiando los estudios de posibles futuros integrantes de las altas esferas del estado.

Esperamos que este artículo ayude a aquellos y aquellas jóvenes que desean estudiar esta carrera a conocer un poco más algunos elementos que no se acostumbran a tener en cuenta cuando la venden las universidades o los grandes medios de comunicación.

Apoyamos la iniciativa de estudios que formen para dar respuesta a los problemas de la sociedad, pero luchamos porque estos sean de financiación 100% pública, con becas y ayudas suficientes, para que sea accesible a todos los hijos e hijas de las familias de clase trabajadora que deseen estudiar. Por una universidad totalmente pública y gratuita que dé respuesta a las necesidades de las sociedad y no a las del mercado, al servicio del pueblo trabajador y libre de empresas.






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