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MINERÍA

Golpe mortal a la minería en Teruel

El anunciado cierre para 2020 de la Central Térmica de Andorra da el golpe definitivo a la minería turolense, perdiéndose hasta unos 4.000 empleos directos e indirectos.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 10 de mayo | 16:55

El anunciado cierre para 2020 de la Central Térmica de Andorra da el golpe definitivo a la minería turolense, perdiéndose hasta unos 4.000 empleos directos e indirectos.

El pasado jueves 4 de mayo en Roma, la Junta de accionistas de ENEL (la empresa italiana que posee la mayoría de acciones de ENDESA), decidió el cierre de la térmica de Andorra el 30 de junio de 2020. La noticia, a pesar de no ser una sorpresa ya que se temía hace tiempo, no ha dejado de ser un “mazazo” trágico para todos los pueblos que viven de la minería en la provincia de Teruel.

En esta central se quema íntegramente todo el carbón que salen de las minas turolenses, por lo tanto su cierre supondría el fin de esta actividad en esta región. Ya la bajada de actividad de la central supuso el año pasado el cierre de una de las dos minas de la localidad de Ariño, quedando en funcionamiento otra. Si como se ha anunciado cesa su actividad completamente, esta mina, mas las otras dos situadas en los pequeños municipios de Foz de Calanda y Estercuel echarían el cierre. Y con ellas también morirían (vaciándose poco a poco ante la falta de futuro) estos pueblos y los de su alrededor, que prácticamente no tienen otra fuente de riqueza que la mina.

Minería en Teruel: “Crónica de una muerte anunciada”

Parafraseando el título de la famosa novela del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, la historia de las minas en esta provincia en los últimos años, es de una lenta y dolorosa agonía.

En los años 80 la reconversión industrial impuesta por los gobiernos socialistas de Felipe González, cerró al igual que en el resto del Estado Español, gran parte de la actividad minera de esta zona. Se pasaron de los 4000 mineros y mineras en 1986, a menos de 400 en la actualidad. Este cierre masivo se hizo con promesas de ayudas públicas, grandes indemnizaciones por parte de Endesa y la certidumbre de impulsar nuevos nichos de empleo, que cubrieran el perdido por las minas.

Sin embargo, todo esto se quedó en “palabras vacías” y promesas rotas. Un ejemplo claro de esto es el famoso “Plan Miner”. Éste fue creado en 1998 para paliar los efectos de la pérdida continúa de puestos de trabajo. Su objetivo era subvencionar con dinero público a la iniciativa privada para que crearan nuevos puestos de trabajo en esta zona.

Su primera fase se alargó hasta el 2005 y se invirtieron 300 millones de euros. En el siguiente, del 2006 al 2012, ya en plena crisis, llegaron 45 millones. A pesar de esta gran cantidad de dinero público invertido, no se consiguió crear el empleo prometido.

La mitad de las 300 empresas creadas con estos fondos ha cerrado. De los 18 polígonos industriales creados, 10 aun están vacios. Los dos Balnearios que se construyeron, el de Segura de Baños y el de Ariño permanecen cerrados.

Lucha heroica de los mineros y mineras frente a traición sindical constante
Estos ataques constantes siempre han tenido la contundente respuesta de los mineros, siendo uno de los sectores históricamente más combativos del movimiento obrero del Estado Español. No hace falta remontarse a los bravos mineros asturianos de la Comuna de 1934 o de la Guerra Civil. Ni siquiera a los que protagonizaron algunas de las primeras y más duras huelgas contra la dictadura franquista.

En los últimos años han demostrado con creces, seguir manteniendo vivo ese espíritu de lucha. En los años 80 hicieron frente con firmeza a la durísima reconversión industrial protagonizando grandes huelgas tanto en duración como en intensidad. En 2012, llevaran a cabo grandes movilizaciones, que pararon la actividad de pueblos enteros en las comarcas mineras de Asturias, León o Teruel. Esta lucha tuvo su momento cumbre en julio del 2012 con la emotiva e histórica “Marcha Negra” a Madrid, cuando cientos de mineros llegaron a pie desde varios rincones del país y fueron recibidos por miles de personas que les estábamos esperando para apoyarles.

Por desgracia esas grandes luchas mineras siempre se han visto frenadas por la burocracia sindical. Ésta ha ido firmando “acuerdos de mínimos” que no solventaban el problema, sin importarle para ello levantar la movilización en su momento más álgido, como hicieron en julio de 2012. Su última gran traición se produjo en junio del pasado año, cuando firmaron junto al gobierno, partidos políticos y patronal minera el “Acuerdo en Defensa de la Minería del Carbón y las Comarcas Mineras”. Este pacto no solucionaba el problema de fondo y solo servía para seguir “engordando” los bolsillos de la patronal minera con dinero público.

Por un futuro digno para los mineros y mineras

Como vemos los mineros de Teruel, junto con sus familias y vecinos, como han hecho siempre, van a dar la batalla hasta el final por defender su futuro y el de sus hijos e hijas. Al igual que el resto de los mineros y mineras del Estado español son un ejemplo de lucha y de conciencia obrera. Por ello, deben librarse de la tutela de la burocracia sindical y hacer frente a la presión de la patronal, apoyada por el gobierno español y el europeo, que quiere acabar con ellos y ellas.

Solo la unidad “desde abajo” de los mineros y mineras, creando mecanismos y organismos de lucha desde las bases, que defiendan reivindicaciones independientes de la patronal, podrá garantizar una transición segura que garantice un futuro digno y esperanzador para este sector de la clase obrera, que es ejemplo de lucha y de conciencia de clase.






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