Sociedad

EXPROPIADORES

Heredar a papá

En el ranking de los más ricos de España que encabeza Amancio Ortega, el segundo puesto es para su hija. El que que sigue es Rafael del Pino Calvo Sotelo, el presidente de Ferrovial, con un capital que supera los 4 mil millones de euros.

Martes 4 de febrero | 14:24

A los empresarios les agrada contar que se hicieron millonarios con su propio esfuerzo. Si esto no es cierto para quienes acumularon su capital con la explotación del trabajo ajeno, menos aún para aquellos que nacieron en una familia millonaria y solo “trabajaron” de hijos, con la paciencia necesaria para esperar a que papá se retire de los negocios.

Éste es el caso de Rafael del Pino, hijo del fundador de Ferrovial y sobrino de Leopoldo Calvo Sotelo –el segundo presidente de la Transición-, quien en estos días dirime en los tribunales su divorcio, también millonario.

¡Paradójica situación la de un país donde en los últimos diez años desde la crisis, los salarios perdieron 7,25 % de poder adquisitivo, pero hay cinco veces más millonarios que los que había en el año 2000! Bajo gobiernos del PP y del PSOE, muchos empresarios se hicieron multimillonarios e ingresaron en el ranking de Forbes, donde también aparece Rafael del Pino Calvo Sotelo, quien sólo en el último año, incrementó su fortuna de 3 mil millones de euros, en mil millones más. Lo que significa, algo así como un crecimiento de 3 millones de euros por día, el equivalente a la construcción de 10 casas de 150 metros cuadrados por jornada.

Divorciarse de Estados Unidos

Con esas ganancias millonarias que del Pino obtuvo en un solo año, se podría solucionar el problema de la vivienda al menos del 10% de los sin techo de España. Claro que la vivienda social no es lo suyo: en estos días, Ferrovial anunció su plan estratégico para los próximos años, centrado en la construcción y concesión de grandes infraestructuras en América del Norte y Australia, como el túnel bajo el Támesis o el aeropuerto de Heathrow en Londres o las autopistas en Texas y Toronto.

El avión privado, el helicóptero, los dos barcos, la mansión en Formentera y otras propiedades hoy se exponen en los tribunales donde su ex esposa, Astrid Gil Casares –quien trabajó para JP Morgan y Rothschild antes de hacerse guionista-, recibió el fallo que obliga a su ex marido a abonarle la módica suma de 840 mil euros. Gil Casares dijo que el juicio de divorcio de Rafael del Pino fue parecido a que Estados Unidos te declare la guerra. Claro que los países devastados por el imperialismo, no tienen finales monetarios tan felices como el de Astrid sus hijas que, además, recibirán otros 21 mil euros mensuales para su manutención.

Nuevas herederas, como su padre, que por “trabajar” de niñas ricas con algo más que el techo asegurado, recibirán mensualmente 7 salarios mínimos cada una, para satisfacer sus superfluos gastos de mini-millonarias.






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