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Hungría someterá a referéndum el rechazo a los refugiados

El primer ministro de Hungría, el conservador Viktor Orbán, anunció el miércoles que su Gobierno organizará un referéndum sobre el plan europeo de cuotas obligatorias para distribuir a los refugiados entre los países comunitarios.

Miércoles 24 de febrero de 2016 | 23:00

"¿Quiere que la Unión Europea (UE) disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría) sobre el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría?" será la pregunta en esa consulta, en la que el Ejecutivo espera que gane el "no".

"El que vote con un no, votará por la independencia de Hungría", aseguró en rueda de prensa Orbán, que se ha opuesto desde el inicio al sistema de cuotas obligatorias para reubicar a los refugiados.

El primer ministro no especificó cuándo será la consulta a la que serán convocados ocho millones de húngaros con derecho a voto.

"La democracia en una de las bases más importantes de la UE. No podemos tomar decisiones sin consultar a la gente", agregó Orbán, que en los últimos meses criticó en numerosas ocasiones las políticas europeas en la actual crisis migratoria. Un cinismo completo viniendo de quien ataca las más mínimas libertades democráticas contra la oposición, la prensa y sectores críticos en Hungría.

"La pregunta más importante es quién compone la nación", aseguró el primer ministro, que señaló que una institución supranacional no puede imponer decisiones tan importantes y volvió a considerar que los refugiados ponen en peligro la identidad europea.

Estas cuotas modificarían "la identidad cultural y religiosa de Europa", añadió, recalcando que "ni Bruselas ni ninguna institución europea tiene derecho a eso".

Hungría, junto a otros países del Este como Polonia, República Checa y Eslovaquia, se opone al sistema de cuotas fijado el pasado septiembre.

Hungría ya presentó el pasado diciembre un recurso contra esta decisión ante el Tribunal Europeo de Justicia.

Según el sistema de cuotas, Hungría debería acoger a 2.352 refugiados. Un número tan pequeño que difícilmente pueda “cambiar la identidad” cultural y religiosa del país, con diez millones de habitantes. Pero lo que está detrás de esta campaña es el pronunciado giro nacionalista y xenófobo del gobierno de Orbán, que utiliza este recurso para ganar más apoyos internos en su disputa con la UE.

El Gobierno de Orbán selló el pasado otoño sus fronteras meridionales con vallas para detener los refugiados y ha ofrecido ayuda material y humana a Macedonia para cerrar también sus fronteras con una alambrada. Una escalada xenófoba y racista a la que ya se han sumado varios países.

El plan de reparto de cuotas de la UE hasta ahora se ha mostrado como un completo fracaso. Solo se han logrado repartir 497 migrantes de los 160.000 pactados entre los 28 países. Un mísero 0,3% del total. Este año se espera que sigan llegando cientos de miles de hombres, mujeres y niños, escapando de la guerra en Siria.






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