Política Estado Español

MONARQUÍA Y CORRUPCIÓN

IBEX35, “cloacas” y delitos fiscales en el juicio de Juan Carlos I

Corinna, Villalonga -expresidente de Telefónica- y Villarejo y su socio, citados a declarar en el multimillonario caso de corrupción de la familia real. El olor a cloacas del Estado llega hasta las más altas esferas del Régimen del 78’.

Lunes 27 de julio | 18:19

El juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso Villarejo, Manuel García-Castellón, llama a declarar el 7 y 8 de septiembre con imputación en la pieza “Carol” relacionada con la corrupción de la Casa Real a la aristócrata Corinna zu Says-Wittgenstein, a Juan Villalonga, expresidente de Telefónica, y el excomisario Villarejo, implicado en las Cloacas de Interior. Para que la foto familiar -incluyendo a la judicatura- estuviera completa sólo falta el propio rey emérito, el cual no puede ser investigado.

La máquina para contar dinero en la piscina de la Zarzuela, los aviones del emérito cargados de billetes, los 65 millones de euros a Corinna, la comisión por la construcción del AVE a la Meca, los 100 millones de $ en la cuenta de Panamá, los 100 mil euros que sacaba al mes de esa cuenta en mitad de la enorme crisis que sufrimos los y las trabajadoras por 2008, esa cuenta de la que Felipe VI era beneficiario… pero la imputación y juicio llega para todo tipo de jerarcas del Régimen y compañías, menos para la Casa Real.

Este teatro de operaciones pretende lavar la imagen del rey, pasando del juancarlismo al felipismo, como si Felipe VI no fuera el representante de una institución impuesta por el franquismo, corrupta, que protege los intereses del imperialismo y de las grandes empresas y fortunas, exactamente igual que su padre.

Ante esta flagrante podredumbre de la monarquía al completo que hoy estalla por los casos de corrupción protagonizados por Juan Carlos I, vemos una operación para tratar de separar a Juan Carlos I de Felipe VI. Ahora, un nuevo movimiento cuenta con la judicatura y los medios: apuntar hacia Corinna.

Esta serie de maniobras está avalada por el gobierno “más progresista de la historia”, con el gran partido monárquico y pilar del régimen que siempre ha sido el PSOE, a los pies de su majestad, y el ensordecedor silencio de Unidas Podemos.

La postura del PSOE quedó clara con la intervención de Carmen Calvo asegurando que "no está previsto ningún referéndum que nos haga desembocar en una reforma de la Constitución de esa envergadura". En mitad de la peor crisis de la Corona los ministros “comunistas” y los diputados de IU y el PCE optan por la inacción y sumarse desde el gobierno a la operación para salvar la institución separándola del emérito. En el caso de Podemos, directamente se estrenó en 2014, tras su irrupción en las europeas, negándose a apoyar las movilizaciones contra la monarquía que se convocaron en decenas de ciudades tras el anuncio de la abdicación.

La monarquía borbónica está atravesando la que probablemente sea su mayor crisis desde su restauración en 1975. En los últimos años el cuestionamiento a esta institución impuesta por el franquismo es cada vez mayor, como mostraron las consultas barriales y los referendos universitarios que se multiplicaron por todo el Estado mostrando el enorme rechazo a la monarquía entre la juventud y el pueblo.

Frente a las vías restauradoras que impulsa el gobierno “progresista”, la pelea por este programa democrático radical solo puede plantearse desde un gran proceso de lucha y autoorganización obrera y popular que dejará aún más en evidencia el papel de la monarquía, de los partidos al servicio del IBEX35 y sus instituciones y hará que cada vez más sectores de la clase trabajadora y el pueblo vean la necesidad de luchar por un verdadero poder propio para que su voluntad sea respetada: gobiernos de las y los trabajadores y los sectores populares.






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