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La economía española se hundirá el 13% y será más larga de los previsto

Según FUNCAS, el organismo de estudios de las antiguas cajas de ahorro, no sé recuperarán los niveles económicos pre-covid al menos hasta el año 2024. Y la caída de la economía a finales de 2020 será mucho más profunda de lo previsto. Este oscuro escenario, consecuencia de la pésima gestión capitalista de la pandemia, pone en cuestión la visión económica edulcorada del Gobierno de coalición y deja en evidencia que los recortes sociales llegarán antes de la supuesta recuperación económica. Por ello, es urgente levantar un programa anticapitalista que impulse la movilización en la calle y haga que esta vez la crisis la paguen los capitalistas.

Juan Carlos Arias

@as_juancarlos

Martes 15 de septiembre | 17:25

El dato más llamativo es que según el estudio general de previsiones publicado por Funcas, la economía en el Estado español sufrirá un retroceso del 13%, acompañado de una recuperación mucho más lenta de lo previsto. Esto sitúa la caída en 2020 en la banda más ancha de la que planteó el Banco de España, que iba del 13% al 15% de caída, allá por el mes mayo. Asimismo, con respecto a las propias previsiones de Funcas, las de ahora, suponen un recorte de tres puntos sobre las estimaciones que se hicieron en junio. Mientras que la recuperación económica, el momento de alcanzar el mismo nivel económico que había antes de la pandemia, se retrotraería no al año 2023, como estaba previsto, sino que se producirá en el año 2024.

El Gobierno mantiene por el momento la previsión de una caída del 9,2% del PIB a final de año, la estimación de que la recuperación del empleo será vigorosa y que la recuperación será total en el 2023. Para ello se basan en que la creación de empleo está siendo importante durante el tercer trimestre y se prolongará durante el cuarto. Así señalan que de los más de 3 millones de trabajadores que estaban en ERTE a finales del mes de mayo ya solo quedan unos 800.000 en esa situación.

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De hecho, recientemente, la ministra de Economía Nadia Calviño, ha señalado que la economía está teniendo un buen comportamiento durante el tercer trimestre y que el empleo “se está recuperando a buen ritmo”. Calviño basa su esperanza en los trabajadores que están saliendo del ERTE y las nuevas afiliaciones a la seguridad social que se producen. Pero sobre todo confía que este buen ritmo se mantenga hasta finales de año, para que en 2021 haya un “importante crecimiento” del PIB y del empleo.

Este más que alucinante análisis y las sorprendentes palabras de la ministra, teniendo en cuenta la que está cayendo sobre el sector turístico y otros asociados al turismo, las dijo la ministra hace tan solo unos días en la cumbre del Summit 2020, organizada por la asociación de empresas digitales DigitalEs. Añadiendo, además, una previsión de crecimiento del PIB para el tercer trimestre del 10%, tras el desplome de casi el 20% del segundo trimestre.

La situación económica empeoró durante el mes de agosto

Sin embargo, frente a esta posición tan optimista del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos, está la realidad de lo vivido durante el mes de agosto en que se ha producido un importante retroceso en la creación del empleo y en el crecimiento económico, tras la debacle sufrida por el turismo extranjero ante el aumento de los contagios en plena campaña veraniega. La nula previsión, la falta de cualquier medida respecto a las necesidades sanitarias básicas para hacer frente a la pandemia con garantías: contratación de médicos y rastreadores, fortalecimiento de la atención primaria, realización masiva de test, etc., provocaron la prohibición de viajar o la adopción de medidas de cuarentena por parte de los países de Europa a los turistas que pretendieran venir al Estado español, por lo que desincentivaron gravemente la llegada de turistas durante la temporada turística en verano, golpeando fuertemente los ingresos turísticos.

De hecho, las empresas turísticas vienen lanzado un SOS desde finales de agosto. Un sector económico que representa el 12,3% del PIB y ocupa a 2,7 millones de trabajadores, el 13,4% del total. Se constituyó en una de las palancas principales de recuperación del empleo perdido durante la crisis de 2008 y que ahora se tambalea. El sector prevé perder este año 98.000 millones en el mejor de los casos, según Exceltur. Y un total de 54 millones de visitantes de los 83,7 millones que hubo en 2019. Por eso se han sumado a las empresas del resto de los sectores afectados por la crisis que quieren ser agraciadas con los 10.000 millones de ayudas directas, cuantía que con toda probabilidad se verá aumentada. Además de las moratorias, exenciones y reducciones de impuestos y costes sociales, y de los avales del Estado para créditos blandos. Suponiendo todo ello un enorme salvataje destinado a mantener con respiración asistida la mayor parte posible del tejido empresarial. Mientras que a los trabajadores se les ofrecen solamente parches, los ERTE, y ayudas de miseria, el Ingreso Mínimo Vital, o se les abandona a su suerte como demuestran las denominadas “colas de hambre”. Teniendo en cuenta, además, que en breve vendrán los ajustes y los recortes del gasto público que repercutirán gravemente en los derechos sociales de las y los trabajadores, dado el enorme déficit público que se está generando y la elevación estratosférica de la deuda pública.

Paro, precariedad y recortes sociales

Por otra parte, el Banco de España, ha alertado recientemente, en contraste con lo declarado por Nadia Calviño, de que la afiliación media a la Seguridad Social de algo más de 330.00 trabajadores desde los mínimos de abril hasta finales de agosto, ha supuesto tan solo una recuperación del 42% de empleo que se perdió entre marzo y abril. Advirtiendo que la mayor parte de la recuperación se dio entre julio y agosto, pero que hubo “un cierto agotamiento en esta senda de recuperación “, relacionado con las medidas tomadas consecuencia de los rebrotes. Por lo que la pequeña recuperación es irregular y muy heterogénea, según territorios y sectores.

El Gobierno, sin embargo, continúa manteniendo la entelequia de una recuperación en forma de V irregular, como de raíz cuadrada. Cuando en realidad la salida de la crisis resulta todavía muy incierta y puede depararnos muchas sorpresas, y muy negativas, sobre todo por el desempleo masivo y la precariedad laboral. Y no solo en función de la evolución de la pandemia y la disposición de una vacuna eficaz, ya que la más que posible devastación de la economía podría implicar caídas mucho mayores que podría alcanzar el nivel de depresión económica profunda.

Los motivos que aduce FUNCAS para justificar sus previsiones, precisamente se basan en la pérdida de la temporada turística, la incertidumbre generada por los rebrotes y el elevado riesgo de quiebras empresariales, dados los problemas financieros que sufren las empresas ante el parón económico.

Hace tan solo tres meses la Fundación preveía una gran recuperación del PIB durante los meses de verano, como la mayoría de los analistas económicos, que cifraba en un crecimiento del 15% del PIB. Sin embargo, los rebrotes, que en el peor de los casos se esperaban para el otoño, han hecho que ahora la previsión sea un alza del 11,5% para este trimestre. Todos los datos indican que la actividad económica se ha deteriorado en agosto y septiembre respecto al mes de julio.

Otro dato que avala esta situación es lo mucho que se está elevando la tasa de ahorro entre las familias. FUNCAS prevé que la tasa pegue un subidón hasta el 17% este año que es un nivel jamás registrado. Todo ello avala que el consumo se está viendo muy afectado y sin consumo interno no puede haber crecimiento del PIB. Además de la enorme debilidad del mercado externo que sigue dificultando las exportaciones. La previsión de hundimiento del consumo de los hogares que hace Funcas es del 16%, cifra hasta ahora desconocida.

Estos datos junto con el gran número de quiebras empresariales, provocará que la tasa de paro alcance el 20%, llegando en 2021 a tener 600.000 parados más sobre los actuales. Teniendo en cuenta que actualmente estamos rozando los 4 millones de desempleados, la situación es de enorme gravedad entre los jóvenes que tienen una tasa de paro superior al 40% y que con toda probabilidad se verá muy incrementada. Este dato es de una auténtica debacle social por lo que implica de falta de esperanza y perspectiva de futuro para millones de jóvenes, además de ser el nutriente que alimenta la precariedad y la economía sumergida.

Las ayudas europeas de 140.000 millones, más de la mitad en concepto de ayudas directas, no llegarán con toda seguridad hasta mediados de 2021. Además, según FUNCAS, ese año apenas se podrán utilizar 14.000 millones de esos fondos, apenas un 1% adicional del crecimiento. Por eso, desde el punto de vista económico nos espera una auténtica “travesía del desierto” que, sin duda, avanza ya la implementación de recortes sociales profundos en poco tiempo que supondrán un enorme ataque a los derechos sociales de la clase trabajadora y las clases populares. Empezando por las pensiones, que ya ha empezado a mover la agenda de recortes del Gobierno, con las declaraciones del Ministro de Seguridad Social, Escrivá, en el sentido de ampliar la edad de jubilación. Y el Pacto de Toledo que también plantea recortes de gran alcance. Lo mismo está sucediendo con los ataques salariales que comienzan con la congelación de los sueldos de los funcionarios y se ampliarán al reto de los sectores.

Necesitamos un plan de lucha unificado

Hay que hacer frente en las calles a los ataques sociales en forma de recortes que van a venir por parte del Gobierno “progresista” que ya ha renunciado, con la aquiescencia de Podemos, a algo tan elemental como subir los impuestos de manera significativa a las grandes fortunas y las grandes empresas. Y que ha comenzado a plantear una agenda de recortes en las pensiones y en los salarios. Por eso no podemos tener ninguna confianza en el Gobierno de coalición de los social liberales del PSOE y con sus valedores de progresismo de Podemos.

Es necesario un calendario de movilizaciones que deberían ser convocadas por la izquierda sindical, tratando de buscar la movilización también de las bases de los sindicatos burocratizados de CCOO y UGT exigiéndoles un plan de lucha unificado y la realización de asambleas democráticas de las y los trabajadores. Todo ello, de cara a plantear un programa alternativo anticapitalista que defienda los intereses de la clase trabajadora y las clases populares mediante un programa de rescate social en la perspectiva de lograr un Gobierno de los trabajadores. Para lograr que la crisis la paguen efectivamente los capitalistas.






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