Sociedad

MADRID PRIVATIZADA

La ingobernable, otra ocupación contra la privatización de los espacios públicos

Bajo el lema “Madrid no se vende” fue convocada el pasado sábado una concentración que culminó con la ocupación de un edificio en el centro de Madrid. A partir de ahora, La ingobernable.

Viernes 12 de mayo de 2017 | 17:59

El edificio ocupado se encuentra en el centro de la capital, en calle Gobernador con esquina Paseo del Prado y cuenta con unos 3000 metros cuadrados según estima el colectivo que lo ha ocupado.

El edificio de titularidad pública en origen fue construido para sede de una Universidad, pero corrió la suerte de muchos otros edificios públicos, terminando en manos de gestión privada. Antes de ser cedido a una fundación privada el edificio albergaba el Centro de salud Retiro hasta que en 2013 el gobierno de Ana Botella decidió cederlo por 75 años a la Fundación Ambasz. Para mayor goce de los madrileños el centro de salud no fue sustituido por ninguna otra nueva edificación, sino que el personal sanitario y pacientes tuvieron que ser reasignados a otros centros sanitarios de la ciudad, encontrándose el más cercano a 3.4 km de distancia. Mientras tanto, el uso para el que fue cedido, museo del Arte, Arquitectura, Diseño y Urbanismo (MAADU) nunca llegó a materializarse.

Según expresan desde La ingobernable en su primer comunicado “hay dos modelos que se plantean para la ciudad: el que apuesta por la vida y los derechos y el que apuesta por el lucro de unos pocos frente al sufrimiento de la mayoría.” En este comunicado, La ingobernable hace una invitación a abrir un debate sobre los usos de los espacios en la ciudad poniendo en cuestión la continuidad de las políticas privatizadoras por parte del gobierno de Ahora Madrid.

Un espacio autogestionado en respuesta frente a lo que califican de “parálisis desesperante de las instituciones públicas.” Una llamada de atención directa al ayuntamiento de Madrid y a su gestión de ciertos espacios de la ciudad. Un debate que va más allá del uso de La ingobernable y pone en el centro del debate la necesidad de espacios públicos frente a la prácticamente total privatización de los espacios y edificios madrileños.

Desde que tuviera lugar el 15M vivimos lo que podríamos definir como una segunda ola del movimiento okupa en el Estado español. En los últimos años ha aumentado el número de centros sociales okupados y autogestionados (CSOA) en los que la autogestión y autoorganización son los ejes. Estos lugares en muchas ocasiones surgen ante la necesidad de espacios de encuentro para vecinos o colectivos.

Integrando la participación de varios movimientos sociales, algunos CSOA son hoy puntos de encuentro y de referencia de movimientos sociales y vecinales. La morada, La quimera o EKO de Carabanchel, solo por poner algunos ejemplos en Madrid, son por todos conocidos.

Ante esta realidad, la respuesta por parte de los poderes políticos y económicos busca ser contundente. Un "nuevo movimiento okupa" cuyos espacios se conviertan en punto de encuentro y articuladores de movimientos sociales y vecinales, dejando de ser espacios aislados a la vida política de las ciudades, ha generado desalojos y un fuerte hostigamiento y represión por parte de las administraciones locales y cuerpos policiales. Desalojos que en el caso de Madrid no han cesado bajo la gestión de Ahora Madrid.

Sin embargo, precisamente por cómo se han articulado algunos de estos espacios en los barrios y en las ciudades, la respuesta ante las agresiones que sufren ha sido enorme. Recordemos la respuesta vecinal ante cierres o tentativas de cierre como los de Patio Marvillas, La Morada, La enredadera, o todo el apoyo que recibió el cierre de Can Vies en Barcelona.

Caso particular es la ciudad de Madrid que como epicentro del 15M es junto a Barcelona uno de los lugares donde más espacios se han ocupado y destinado a CSOA en los últimos años. Una ciudad que tras años de gobierno del PP ha expresado de un modo más evidente las privatizaciones de los espacios públicos.

Tras la llegada al gobierno de la ciudad de Ahora Madrid lejos de restablecerse los usos públicos de espacios y edificios cedidos a fundaciones o entidades privadas este problema se ha incrementado. La ilusión de los movimientos sociales, asociaciones vecinales y distintas plataformas que centraban su lucha en la recuperación de estos espacios para uso público es cada vez menor. Los desalojos de espacios tomados, la no cancelación de cesiones a entidades privadas y la renovación de contratos privados de servicios públicos pone en evidencia los grandes límites de la gestión de Ahora Madrid, limitada por la legalidad capitalista. Ante un futuro aún incierto de La ingobernable, el ayuntamiento de Madrid insiste en ceñirse a la legalidad. En palabras de la propia Manuela Carmena sobre si habrá o no desalojo de este espacio "Haremos lo que manda la ley. El ayuntamiento siempre actúa conforme a la ley y así lo seguiremos haciendo."

Los millonarios planes urbanísticos, la falta de espacios de encuentro para colectivos, vecinos y organizaciones, el problema de la vivienda digna, los cierres de centros municipales dedicados a la educación y a la salud, al ocio y al deporte, la represión en los barrios más pobres, y en definitiva, las grandes mutaciones urbanas al servicio del mercado -que en favor de los negocios de los grandes grupos empresariales expulsan, aíslan y privan de servicios y espacios propios a los vecinos, sobre todo los más empobrecidos- ha generado la aparición cada vez más frecuente de estos espacios.

Este tipo de centros cuestionan en ocasiones el uso privado de lo que antes eran servicios públicos como es el caso de La ingobernable, pero esto no es suficiente. Hay una necesidad de coordinar este tipo de espacios con otros movimientos sociales que luchan por la existencia de servicios públicos y por los derechos de los trabajadores de los mismos. Que luchan por la defensa de sus puestos de trabajo, por el empleo, contra la precariedad o por la remunicipalización de los propios servicios bajo control de los trabajadores. Más aun considerando que los espacios reivindicados por las CSOA además de espacios públicos de uso para los ciudadanos son o eran centros de trabajo cuyas privatizaciones traen consigo siempre despidos y precariedad.

El caso de La Ingobernable también muestra el callejón sin salida que ha representado el gobierno de Ahora Madrid para los que buscan una transformación de las condiciones urbanas y sociales impuestas por el neoliberalismo.






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