Política EE. UU.

CORONAVIRUS

La “medida de emergencia” que necesitamos es el control obrero de la producción

Traducimos esta nota de Left Voice, el medio estadounidense de la red de diarios Izquierda Diario, sobre la perspectiva de un control obrero de la producción para combatir el coronavirus en Estados Unidos frente al plan de Trump, cuya motivación principal es rescatar su corrupto e inhumano sistema económico.

Viernes 20 de marzo

El presidente que pasó semanas diciéndole a la gente en los Estados Unidos que el coronavirus no era nada de lo que preocuparse, que era un engaño o un complot de los medios de comunicación para socavar su presidencia, y que miró directamente a las cámaras de televisión en múltiples ocasiones y mintió sobre el número de casos y la disponibilidad de pruebas, afirmó el 17 de marzo: "Sentí que era una pandemia mucho antes de que se llamara pandemia".

Ahora Donald Trump, cuyo padre le compró un diagnóstico médico para evitar el servicio militar durante la guerra de Vietnam, que afirmaba saber más de estrategia militar que los generales, y que trató de hacer un desfile gigante en su honor con tanques y misiles en camiones de plataforma, consigue un deseo concedido. Se llama a sí mismo "presidente en tiempo de guerra".

Ésto fue parte de su intervención para invocar la Ley de Producción de Defensa de 1950, establecida para permitir que el gobierno cambiara la producción de la fábrica a las necesidades de la guerra durante la Guerra de Corea. Era una codificación de lo que el gobierno de los Estados Unidos hizo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando envió a las mujeres a las fábricas paradas a fabricar aviones, armas, municiones y otras necesidades militares, ya que los trabajadores varones habían sido enviados en su mayoría a Europa o al Pacífico.

La orden ejecutiva de Trump establece que el gobierno utilizará la ley para obtener "los recursos sanitarios y médicos necesarios para responder a la propagación de COVID-19, incluyendo equipos de protección personal y ventiladores". Si esto te hace pensar que el gobierno de EE.UU. está nacionalizando fábricas como parte de la respuesta a la lucha contra el virus, piénsalo de nuevo. Al igual que con la guerra "regular", hay un paquete de medidas destinadas a generar ganancias para los capitalistas.

Bajo el capitalismo, cada guerra es un beneficio para los de siempre

La Ley de Producción de Defensa (DPA) tiene tres secciones principales. En la sección de "Prioridades y asignaciones", la DPA otorga al presidente la autoridad para exigir a las empresas que acepten y den prioridad a los contratos de servicios y materiales que se consideren necesarios. La sección "Expansión de la capacidad productiva y el suministro" permite al presidente crear incentivos para que la industria produzca materiales críticos. Las "Disposiciones generales" establecen la autoridad del gobierno para llegar a acuerdos con la industria privada y para crear un grupo voluntario de ejecutivos de la industria que podrían ser llamados al servicio del gobierno.

Pongámoslos todos juntos. Aparte de estipular lo que las fábricas producen - tal vez esa planta de GM cerca de su casa va a empezar a hacer respiradores - esto es, más o menos, “business as usual”. El gobierno emitirá contratos, es decir, usará los impuestos para pagar por los bienes producidos. Esos contratos tendrán incentivos para la cooperación y la participación en la producción de lo que el gobierno considere necesario. Y un grupo de capitalistas líderes se sentará en la mesa, tomando las decisiones.

¿Qué podría salir mal? No es como si los dueños de las fábricas hicieran algún tipo de sacrificio nacional. Esto no se trata de una especie de nacionalización, su propiedad y la obtención de beneficios están aseguradas. Podrán mantener a algunos trabajadores empleados, pero puedes apostar que pedirán al gobierno más dinero que les permitan reducir los salarios, beneficios y otras protecciones a sus intereses.

Después de todo, se trata de una emergencia nacional, y la DPA también autoriza al presidente a imponer controles salariales y resolver conflictos laborales. ¿De qué lado crees que caerá Trump en un enfrentamiento entre los trabajadores y los jefes? Si los bares estuvieran abiertos, podría haber un nuevo juego de beber: tomar un trago cada vez que uno de los compinches de Trump consiga un contrato de la DPA del gobierno.

Así que, aunque definitivamente necesitamos estar en "pie de guerra" contra la pandemia, nacionalizando toda la asistencia sanitaria, haciendo los esfuerzos de producción necesarios para asegurar los suministros, esto debe hacerse bajo el control democrático de la clase trabajadora. ¡Y esta orden ejecutiva no es eso!

Apuestas terribles

El 18 de marzo, el New York Times informó que el gobierno federal había mostrado a sus reporteros un plan de 100 páginas que establece "un sombrío pronóstico" para una pandemia que "durará 18 meses o más" que vendrá en "múltiples olas". Predice una escasez generalizada que pondrá a prueba a los consumidores y al sistema de salud de los Estados Unidos.

Además de la escasez de equipos médicos que la declaración de la DPA pretende abordar, llama la atención sobre los "impactos en los salvavidas a nivel estatal/local", incluyendo alimentos, combustible, transporte, etc. Es el primer documento oficial del gobierno de EE.UU. que pinta una imagen tan descarnada de lo que está en juego.

El plan también dice: "Los gobiernos estatales y locales, así como la infraestructura crítica y los canales de comunicación, estarán sometidos a presión y serán potencialmente menos fiables. Estas tensiones también pueden aumentar los problemas de obtener mensajes actualizados y coordinar la orientación a estas jurisdicciones directamente".

En otras palabras, el gobierno proyecta que incluso el canal en el que está leyendo este artículo, en Facebook o en la web, puede dejar de estar disponible o verse seriamente comprometido, junto con la radio, la televisión, los sistemas telefónicos y todas las demás formas en que nos mantenemos en contacto y obtenemos la información que necesitamos.

Los marxistas piden la nacionalización de las industrias porque este paso tiene como objetivo organizar y racionalizar la producción en aras del bien de la sociedad y no con el fin de concentran las ganancias en las manos de la patronal. La propiedad pública de los servicios esenciales -sanidad, educación y transporte público, por ejemplo- es especialmente importante, porque el acceso a esos servicios es fundamental para la vida humana y no debe estar regido por las fuerzas del mercado.

En una crisis de vida o muerte, la nacionalización adquiere un nuevo significado y urgencia. Necesitamos lo que la promulgación de Trump de la DPA pretende entregar -materiales médicos muy necesarios que escasean-, pero no hay nada que ganar para la clase obrera en el enfoque capitalista, que se centra en asegurar que los trabajadores todavía puedan ser explotados para dar dinero a los capitalistas. Lo que cambia nuestra situación no sólo es lo que producimos, sino cómo se organiza ese trabajo.

Hacen falta medidas radicales para combatir el virus, pero los trabajadores deben llevar las riendas. El control de la producción por parte de las y los trabajadores es la única manera de asegurar que las medidas de emergencia que se están promulgando ante la pandemia del coronavirus sirvan a los intereses de la clase obrera y no a los capitalistas.

Traducción: Roberto Jara






Temas relacionados

Coronavirus   /   Crisis en salud   /   Política EE. UU.   /   Donald Trump   /   Crisis de la salud pública   /   Salud   /   Economía Internacional   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO