Mundo Obrero Estado Español

ENTREVISTA DELEGADOS MOVISTAR

“La revolución en los sindicatos es llegar a esa masa de trabajadores sin representación”

Entrevistamos a Luis y Javier, delegados del Comité de Empresa de Cotronic (Movistar) en Zaragoza.

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Sábado 9 de abril de 2016

Entrevistamos a Luis y Javier, delegados de Cotronic en Zaragoza, una de las subcontratas más importantes de Movistar.

Hace unos meses llevaron a cabo una huelga histórica para sorpresa de muchos. Hoy nos contaran su experiencia y sus lecciones. Algo que puede servir como ejemplo para muchos trabajadores que empiezan a cuestionar el futuro negro que la patronal nos prepara.

Movistar es famosa en todo el estado por sus altos niveles de subcontratación como forma de precarizar a niveles extremos las condiciones de los trabajadores ¿cómo se da esto en Zaragoza? ¿Qué demandas fundamentales tenéis?

Luis: En términos cuantitativos la subcontratación en Zaragoza, según los datos que aporta la propia patronal es de más de 200 técnicos en subcontratas y unos 50 en la plantilla propia de Cotronic. De estos 200 aproximadamente 70 son falsos autónomos. En términos cualitativos esta precarización y encogimiento de la plantilla principal tiene como efectos jornadas de sol a sol, gravísimos incumplimientos de la normativa de PRL y la pérdida de derechos fundamentales, como la remuneración de las horas extraordinarias, la representación sindical, el cumplimiento del convenio del metal.

Nuestra demanda, por chocante que parezca a algunos, no es más que un trabajo digno para todos los trabajadores del sector (no solo aquellos de plantilla de Cotronic) y acorde con la norma básica que es el convenio provincial del metal. Queremos devolver la dignidad a nuestro trabajo y que dejen de existir trabajadores condenados a vivir por debajo de la línea de la pobreza si no trabajan 10 o 12 horas. Un autónomo instalador de fibra óptica que trabaja 40 horas semanales no llega a ganar 600€.

Javier: Movistar no es la única empresa que utiliza la subcontratación como forma de precarizar la mano de obra. Es una práctica que se da en gran parte de la empresas, que les sirve tanto para dividir a las plantillas (“divide y vencerás”) pero también como forma de ajustar las conquistas ganadas por los trabajadores. La ofensiva neoliberal desde los ´80 viene siendo a través de la novedad de las ETT´s, la externalización, la subcontratación, el trabajo en negro o los convenios segregados. Desgraciadamente también avalado por las direcciones sindicales. Por eso, a la vez que luchamos por que se respeten los convenios (como el del Metal) y la monstruosa cantidad de niveles de subcontratación que existe, peleamos por el pase a la plantilla fija de Telefónica/Movistar. No es posible cuestionar la precariedad laboral sin exigir estas demandas fundamentales, al igual que vosotros exigís, en Telepizza, el pase al Convenio de Hostelería. Sabemos que es una tarea difícil, pero todo depende de la lucha y de lo organizado que estemos los trabajadores (y somos muchos). Y eso es precisamente lo que estamos haciendo. Y sea como sea, marcarnos ese objetivo nos permite ser mas exigentes, y no acomodarnos en la lógica de algunos sindicalistas apoltronados que dicen como hemos tenido que oír que “la huelga indefinida es una locura” que “si las leyes permiten la subcontratación esto es lo que hay”, o la idea de “el mal menor”, que siempre acabamos pagando y naturalizando los trabajadores precarios.

El año pasado, y rompiendo la lógica de que los técnicos de Movistar “no son clase obrera”, realizasteis una histórica huelga de técnicos. ¿Que consiguió esta Huelga?

Luis: Desde la primera victoria de Aznar en las generales hasta entrada la crisis nos han intentado hacer creer (consiguiéndolo en buena medida) que la lucha de clases y la propia existencia de la clase obrera, formaban parte de una mitología de la izquierda anticuada y sobrepasada. Nos hicieron creer que éramos algo así como “trabajadores-consumidores-inversores-ciudadanos”. La crisis del sistema capitalista de 2008 nos devolvió a la realidad de la peor de las maneras posibles: devaluando el valor de la mano de obra hasta convertirnos de nuevo (como clase obrera) en trabajadores pobres. Trabajadores pobres, endeudados de por vida, con infratrabajos como falso autónomo, en el caso de Movistar y otros sectores, y con infratrabajos en ETT´s, allí donde la figura del falso autónomo es difícil hacer encajar legalmente (como la industria, por ejemplo).

Con estos antecedentes la huelga, o al menos la chispa que la prendió, tuvo unas características desconocidas en esta etapa de la historia.

Sencillamente pasó que 400 técnicos precarios, sin estructura sindical ni asociativa, se juntaron en un parking en asamblea y decidieron dejar de trabajar en las condiciones que les venían impuestas por Movistar a través de las “empresas pantalla” que en realidad son las contratas. Esta Huelga, se extendió a través de asambleas provincia a provincia como gasolina ardiendo y en dos semanas la actividad se encontraba paralizada en mayor o menor medida en 24 provincias.

Ocho meses después de los 80 días de huelga CCOO y UGT han firmado un acuerdo con la patronal, que a todas luces viene impuesto a las empresas por Movistar (que se encontró con una huelga contra ella y sin un interlocutor) para regularizar la subcontratación en el sector de las empresas que trabajan para ella. Este acuerdo limita la cantidad de subcontratación con un máximo del 30% para 2018 y establece para el final de 2016 un máximo de un escalón de subcontratación.

Javier: Es como dice Luis. Nos han vendido que los “técnicos” no somos trabajadores. Incluso en las estadísticas de organismos estatales nos catalogan como “técnicos de las ciencias”, como una categoría de “alto standing” y fuera de las “clases trabajadoras”. Pero es ridículo. En realidad lo hacen para menoscabar la gran fuerza potencial que tenemos estos sectores en la economía real ¿quién sino arregla y pone los cables de telefonía?¿Quién hace posible el soporte material de las comunicaciones?. La gente no es consciente de lo que puede pasar cuando se estropea o se corta una cable. Esas ideas solo tratan de invisibilizarnos. En contra de esa idea, como explica Luis, los “técnicos de las ciencias” irónicamente nos vimos en la necesidad de recuperar los instrumentos de combate de la clase trabajadora (huelgas, cajas de resistencia, asambleas, coordinación con otros trabajadores en lucha, solidaridad con los movimientos sociales, etc, etc...). Pero no solo por esta huelga...a muchos parece olvidárseles la histórica huelga de nuestros antiguos compañeros de Telefónica (Sintel) en el 2001, que antes que se inventase la ocupación de las plazas estos ya lo hicieron durante 187 días en el Paseo de la Castellana (“Campamento de la Esperanza”) que fue un hito y consiguió la solidaridad de toda la ciudadanía. La responsabilidad de esta derrota no fue del ahínco de los trabajadores de telefónica, sino de las direcciones sindicales que acabaron aceptando los despidos y la consiguiente subcontratación y precarización laboral que llega hasta nuestros días. Esta huelga ha permitido visibilizar lo que realmente vivimos, pero también una mayor organización de un sector que nadie defiende ni organiza, y por supuesto, una mayor experiencia en la lucha y ser más conscientes del rol que juegan las direcciones de los llamados “agentes sociales”. Que hoy estemos hablando de que en este primer “round” contra la patronal del sector le hayamos podido arrancar que se limite la subcontratación que viene en alza desde 2001 ha sido gracias a recuperar la fuerza y organización de los trabajadores.

Este triunfo en la organización de los trabajadores. ¿Qué problemas tuvo que enfrentar? ¿Cuál fue el papel de las direcciones sindicales?

Javier: Como en todas las huelgas, muchísimos problemas. Pero con la diferencia que es un sector con poca tradición y organización. Lo que nos creó más dificultades. Además en cada ciudad el proceso fue diferente. Madrid, Barcelona o País Vasco fueron centrales en la movilización, pero en otras ciudades como Zaragoza fue diferente. Sobre todo fuimos incapaces de revertir la situación de miedo en la gente, la dirección de nuestra empresa en pleno siglo XXI , dejo literalmente en el paro a varios falsos autónomos que trabajaban para las subcontratas por el mero hecho de asistir a una asamblea informativa . Esta medida consiguió de un plumazo desarmar la posibilidad de secundar la huelga en la provincia, tal y como ocurrió en otras . Además, a diferencia con Barcelona y Madrid, al llevar 5 años de adelanto en la implantación de la FTTH (fibra optica) con respecto a Zaragoza , el nivel de precarización estaba ya en su estadio más alto ya ,que la mayoría de los trabajadores eran y son falsos autónomos. Aun así en Zaragoza nos propusimos un plan para apoyar a los compañeros en huelga. No solo cediendo parte de nuestro sueldo, sino impulsando distintas actividades; desde una manifestación masiva para el 1º de mayo, como organizando charlas con distintas organizaciones sindicales o programas de radio para dar difusión a la huelga con el fin último de llenar las cajas de resistencia. De esa manera hicimos vermuts y recogida de dinero a la puerta de las empresas, como en la OPEL, que fuimos muy bien recibidos.

Pero el otro escollo al que se enfrentó la huelga, no fue ya no solo la nula repercusión en los medios de comunicación que se negó a sacar absolutamente nada de la lucha aun cuando esta estaba en su mayor auge . El papel de las direcciones sindicales mayoritarias fue nefasto.

Lo primero que me gustaría decir como delegado de UGT es que hay que diferenciar mucho entre las direcciones sindicales formadas y gobernadas, en definitiva por burócratas o la gente que directamente su modo de vida es el aparato sindical y no el trabajo que desempeña en la empresa, y por otra, los trabajadores que nos afiliamos para luchar por mejorar nuestras condiciones de trabajo. Personalmente, no tengo queja alguna , al contrario , de nuestros asesores en nuestro regional , ya que gracias a ellos , tras muchas denuncias a la inspección y a los juzgados hemos conseguido con gran esfuerzo que nuestras condiciones laborales por lo menos cumplan o estén dentro de la legalidad que marca el convenio del metal . Ha sido cuando hemos empezado a cuestionar la precariedad en profundidad, no solo la nuestra si no la de los trabajadores de las subcontratas y autónomos al fin y al cabo compañeros nuestros, cuando nos hemos visto frenados o apartados desde las cúpulas estatales del sindicato. Hemos llegado a escuchar que estos compañeros autónomos son empresarios y que poco se podía hacer por ellos, a sabiendas de que estos compañeros en la mayoría de los casos son los que dentro del escalafón de la subcontratación que peores condiciones laborales tienen .

Y esto lo hemos visto en la propia huelga. Si han salido acuerdos favorables han sido por la movilización desde abajo, y las direcciones sindicales se han visto obligados a aceptarlas por presión. Así lo vimos el año pasado cuando ya llevábamos más de un mes de huelga, el 5 de mayo las direcciones de UGT y CCOO, a espaldas de los trabajadores, firmaron un acuerdo inaceptable y desconvocaron los paros que tenían propuestos para el 6 y 7 de mayo. Esto a sabiendas de que la huelga ya había comenzado el 28 de marzo ni más ni menos. Lógicamente, el 7 de mayo y cuando los trabajadores se enteraron, en Barcelona los compañeros organizaron protestas a la puerta de los sindicatos con el lema “Nosotros luchamos, nosotros negociamos” y “No nos representan”. A pesar de esta maniobra por frenar la movilización y descafeinar las reivindicaciones de la protesta, los trabajadores seguimos en huelga, y no aceptamos estos acuerdos. Aquí se vio la disparidad total que existe entre las comisiones negociadoras, organizadas por las direcciones sindicales que no quieren luchar, y las asambleas de trabajadores. Evidentemente era necesaria la mesa de negociación, pero lo único que reclamábamos los trabajadores es poder negociar directamente los trabajadores que luchamos, independientemente de la afiliación sindical, y no gente ajena a la lucha. Es el derecho a a reconocer a nuestros propios representantes en una mesa de negociación, los cuales solo pueden ir con el mandato de la asamblea. Y evitar así nuevos sustos o traiciones.

Durante el conflicto vuestros compañeros en Barcelona tomaron la tienda de Movistar y exigieron a Ada Colau el cumplimiento del “Compromisos de la escaleras” y la negativa a firmar el negocio especulativo de Mobile World Congres (MWC) en caso de no aceptar vuestras demandas. ¿Cumplieron con estas promesas?

Javier: Después de fracasado el intento de negociación, la huelga continuo. Y los compañeros decidieron ocupar la tienda central de Movistar en Barcelona, exigiendo unos puntos mínimos como garantías para poder desalojar. Esto también sirvió para visibilizar aún más la lucha, y llamar a todos los movimientos sociales a apoyar la lucha y a ser un altavoz para expresar sus propias reivindicaciones, lo que generó una mayor alianza y apoyo solidario. En este momento, se firma el llamado “Compromiso de las escaleras” con las nuevas candidaturas y organizaciones políticas. Hay que recordar que todo esto pasaba en mitad de la campaña para las municipales. ¿Por qué era clave ese compromiso? No solo porque los partidos ponían en su agenda política el problema de la precariedad en Movistar, sino porque era una maniobra importante que permitía, en el caso de que alguno de ellos llegase al poder, tener un frente abierto con el que doblegar a la multinacional. Un frente muy importante. Pues el compromiso trataba de quitarle a la multinacional los acuerdos y negocios que tenían con el ayuntamiento en el caso de que siguiera persistiendo la precariedad. Algo que garantizaba un éxito casi asegurado para los trabajadores. Lamentablemente, esto no fue así, y Barcelona en Común, no solo volvió a renovar contrato con Telefónica sin condición alguna, también garantizo el macro evento del Mobile World Congress (MWC) este verano.

Actualmente ¿Cuál es vuestra valoración de la Mesa Paritaria?

Luis: Personalmente creo que la mesa paritaria no existe. Es una forma legal para que Movistar pueda, de acuerdo con los agentes sociales, imponer unas normas a sus empresas colaboradoras con carácter de ley. Yo pienso que es un teatrillo del que hemos recogido un acuerdo beneficioso para todos, teniendo en cuenta las condiciones de inicio, pero es en absoluto el órgano que dice ser. Yo no soy miembro de la mesa, por lo que debo decir que esta es una impresión personal sobre el tema desde mi perspectiva.

Javier: Decirte que mi valoración de la Mesa Paritaria coincide mucho con la que se publico en el el blog de “Teleafonica”. Primero hay que decir que esta Mesa controlada por las federaciones de UGT y CCOO nunca se ha reactivado hasta que los trabajadores de las provincias más activas en el desarrolllo de la huelga se han movilizado, tanto en el mes de mayo, como recientemente cuando se volvieron a movilizar con el desarrollo de la iniciativa del Correscales y la manifestación al MWC. Aunque consideramos que los acuerdos tienen enormes límites y contradicciones como se explica en el blog (no incluye nada sobre el tema de la represión contra los trabajadores más activos en la huelga) han sido fruto de la presión constante de la movilización de los trabajadores, como es el tema de reducir la subcontratacion al 30% y quedar en un solo nivel de subcontratación en 2018. Sabemos que estos acuerdos son meramente unos acuerdos formales que están siendo utilizados por las direcciones sindicales mayoritarias para lavarse la cara, quitarse responsabilidad y decir que la Mesa ha conseguido grandes conquistas, obviando a los que sudamos sangre y sudor para imponer aunque sea unos mínimos. Su fin último como hemos podido comprobar recientemente tras la publicación por ambas federaciones de unos trípticos informativos sobre el acuerdo alcanzado no es otro que el de conseguir nuevos afiliados, para de esta manera frenar la sangría continua de trabajadores que en los últimos años están abandonando sus filas.

Aun así, por nuestra parte, el comité de empresa de Cotronic (formada por delegados de UGT y CCOO) no vamos a esperar que los acuerdos queden en papel mojado y en manos de algún burócrata, visto lo visto. En Zaragoza nos proponemos lanzar una campaña masiva para que los puntos progresivos del acuerdo sean cumplidos por las subcontratas, y podamos ir recogiendo los frutos que hemos cosechado los luchadores.

Como comentabas, la “casta sindical” es el principal escollo para que la lucha de los precarios se desarrolle hasta el final, ¿Crees que habría que revolucionar los sindicatos? ¿Qué pasos habría que dar?

Los sindicatos mayoritarios (yo milito en CCOO hace 16 años) se jactan de tener el 75% de la representatividad en el conjunto de España, lo cual es cierto, pero cometen un error de bulto al dar las cifras. Ese error es que España tiene un 92% de empresas en la categoría de PYMES, esto es: de menos de 250 trabajadores. De esas empresas la cantidad de empresas de 3 a 15 trabajadores es enorme y aglutina a cientos de miles de trabajadores. Trabajadores que no tienen representación sindical (a los que hay que sumar precarios, eventuales y falsos autónomos que ni por asomo se acercarían a un sindicato por temor a ser despedidos de inmediato). La revolución de los sindicatos tiene que pasar por llegar a esa masa de trabajadores sin representación. Desde las cúpulas de las organizaciones sindicales hay que trabajar en los derechos de esos compañeros y compañeras que no pueden alzar la voz.

El primer paso ha de ser la autogestión. Ningún sindicato debería financiarse de los presupuestos generales del estado, porque se vuelven afectos al sistema, formando parte de él. Es sencillo: financiación con las cuotas de los afiliados.

El segundo paso es retomar la combatividad. No hablo sólo de usar la huelga como herramienta legítima. Me refiero a plantear a esta patronal de bandidos una oposición cada día, cada minuto en todos los frentes. Transmitir con los hechos a los trabajadores que los sindicatos luchan día a día por los derechos de quienes nunca han podido votar en unas elecciones sindicales y no sólo por los de sus afiliados o allí donde pueda haber un caladero de votos en las próximas elecciones sindicales.
Paradójicamente, en los precarios está el futuro.

Javier: Como dice Luis la revolución en los sindicatos pasa por organizar a los que no tienen voz (los falsos autónomos, los subcontratados, externalizados, temporales, inmigrantes, etc, etc). Hay que romper con la división de los trabajadores, y para ello hay que luchar por el pase a plantilla fija de todos esos sectores (como exigimos en Movistar y Telepizza) así como todas las divisiones que hacen a través de tablas “b” y los contratos basura, entre otras. Estos sectores tienen que formar parte de la lucha y las asambleas para empezar a coordinarse a pesar de las diferencias que nos impone la patronal. Pero esto dentro de las empresas. Fuera, hay que establecer coordinadoras de trabajadores en lucha que no aíslen los conflictos, les den apoyo y extiendan la organización capa por capa de trabajadores, como estamos haciendo en Zaragoza junto a los conductores, los forestales, los pizzeros, etc...

Por otro lado, hay que empezar a cuestionar el actual régimen sindical, que tiende a burocratizar las organizaciones obreras. Un paso, empezando por acabar con las subvenciones estatales, como dice Luis. Otro paso, luchar por un modelo basado en las asambleas, en la revocabilidad de todos los representantes y delegados de los comités de empresa. Que sea obligatorio que acaten las decisiones de las asambleas de trabajadores, como reivindicamos en la lucha en Movistar. Y dentro de los sindicatos luchar por que las asambleas no sean meras formalidades sino el principal órgano de decisión, que se garantice el derecho a la libertad de expresión y tendencias internas libres, y que los cargos puedan ser revocables en todo momento, que no repitan cargos y que vuelvan a su puesto de trabajo cuando finalice su mandato de un año.

Además, hay que romper con la tónica general del sectarismo y la fragmentación sindical, y luchar constantemente por el frente único de todas las organizaciones sindicales independientemente de sus siglas, y con el objetivo de organizar a los que salen a luchar cuyas direcciones sindicales se niegan apoyar en la mayoría de los casos. Todas estas propuestas no van a salir de las cúpulas sindicales por que tomarlas significaría su propia desaparición. La tienen que tomar los trabajadores combativos en sus manos y empezar a sentar un germen alternativo a la casta sindical. Decir que esto no va a ser ni rápido ni fácil, pero que el objetivo es cada día dar pequeños pasos para su consecución.






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