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CATALUNYA

La verdadera hoja de ruta de Junts pel Sí

Tras varias reuniones secretas y la votación a favor de Ana Pastor para presidir el Congreso ahora nos enteramos que el Gobierno en funciones amplía la financiación de Catalunya.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Viernes 22 de julio de 2016 | 18:29

Foto: EFE

La semana pasada fue Francesc Homs quien, fuera de cámaras y micrófonos, se reunió con Mariano Rajoy. Reunión que ha tenido como primer resultado los votos a favor de algunos diputados de la antigua Convergència a favor de Ana Pastor. La contrapartida inmediata: grupo propio en el Congreso, 3 millones y minutos en la cámara para el partido de las sedes embargadas.

En ésta semana, otra reunión “misteriosa”. Esta vez fue el Conseller d’Economia, Oriol Junqueras, junto a la vicepresidenta española (en funciones), Soraya Sáenz de Santamaría y el Ministro Montoro. Y, como resultado de la misma, el Gobierno en funciones se comprometió a cubrir 1600 millones de deuda que la Generalitat tiene en julio y agosto. De ésta manera, Catalunya evita un default y la deuda pasa a un plazo mayor.

Además de ese enorme balón de oxígeno, el tándem Junqueras-Homs se lleva la autorización para emitir deuda por más de 600 millones de euros. Esto significa ampliar aún más los 7500 millones de euros y continuar en posición de rodillas respecto del ejecutivo español. El Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) dicta la política de Junts pel Sí. Homs y Junqueras no solo han dejado de hablar de independencia, sino que preparan un 11S descafeinado.

Muy probablemente, éste acuerdo alcanzado no sea algo episódico. No se puede olvidar que el PP y CDC ya habían pactado en otras legislaturas con el Partido de Popular. No es para nada descartable que Puigdemont trate de ganar la moción de confianza de setiembre usando la abstención de los diputados populares de Parlament, en el caso de no llegar a algún acuerdo con la CUP. Mientras el PDC pacta con la derecha españolista, Puigdemont tuvo el descaro de acusar a la CUP de desgarrar el proceso soberanista vía twitter.

Una hoja de ruta contra el derecho a decidir

Cada vez más se ve cuál es la verdadera hoja de ruta de Junts pel Sí. Ahora se entiende a qué se refiere el famoso acuerdo del 9N cuando hablaban de “negociar con el Gobierno español”. Ahora se entiende porqué Artur Mas en otro 9N puso urnas de cartón y escondió la cabeza bajo tierra, como un avestruz. Cada vez se entiende más porqué Junts pel Sí no quiere convocar un Referéndum de autodeterminación.

Lo cierto es que Convergència (ahora Partit Demòcratic de Catalunya) nunca creyó en la autodeterminación catalana. Por eso se sumó tarde y a regañadientes para evitar quedar completamente relegada. Esquerra Republicana (ERC) tiene un historial más claramente independentista en su discurso, aunque cuando compartió el poder con los socialistas dejó completamente abandonada la reivindicación durante más de 7 años.

La verdadera hoja de ruta de ambas formaciones es completamente opuesta a los deseos de amplias franjas populares de Catalunya (más del 80% en su momento) para celebrar un verdadero referéndum. El CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) ha publicado en estos días que el 47,7% de los catalanes quieren la independencia respecto del 42,4% que está en contra. Es decir, que aquellos que quieren la independencia superan en 5 puntos porcentuales al resto. En realidad, los diputados del PDC y de ERC solo buscan mayores beneficios para las grandes empresas catalanas.

Por ello no dudan en pactar con el PP, el “gran” enemigo (en el discurso). Por ello han votado unos recortes brutales en presupuestos de otros años contra la educación y la sanidad públicas, mientras privatizan los sectores que dan ganancias a los capitalistas “amigos”. Por ello presentaron unos presupuestos tan intragables, que ni la CUP los ha podido votar.

El PDC, mientras grita contra Madrid y el Tribunal Constitucional, se sienta con Rajoy y sus ministros. Mientras los trabajadores y el pueblo padecen la peor crisis en décadas con paro, miseria y precariedad, Puigdemont consigue unas prebendas para las grandes empresas a base de cargar más deuda al erario público. Aunque cambie la etiqueta, no pueden ocultar que contienen el mismo contenido de clase.






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