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Las becas remuneradas en la UAM: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Una de las estudiantes afectadas por la desaparición de las becas extracurriculares remuneradas de la UAM nos explica los motivos que se esconden tras esta decisión, así como la gestión y el tratamiento que han recibido por parte de la Universidad durante todo el proceso.

Miércoles 15 de noviembre | 19:07

‘’ Sabemos que las buenas palabras
son el maquillaje más habitual utilizado
por la mentira para de este modo mostrarse atractiva’’
Habeas Corupus – A las cosas por su nombre

La Oficina de Prácticas Externas (OPE) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha decidido suprimir las prácticas extracurriculares remuneradas, comúnmente conocidas por ‘’becas de la OPE’’ y a partir de enero de 2018 sólo se van a ofertar plazas de prácticas curriculares remuneradas. Esta decisión debe entenderse como consecuencia de una Inspección de Trabajo (ITSS) que se realizó entre mayo y junio de 2017 y las pertinentes conclusiones firmadas por la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS).

El discurso oficial de la OPE se ha basado, precisamente, en desacreditar al trabajo de los funcionarios que trabajan para la ITSS y la TGSS. Textualmente, según la última comunicación (vía web, con fecha 15 de noviembre): “la Universidad no tiene otra opción que adaptar el programa a los criterios establecidos por la Inspección de Trabajo mientras no haya una resolución definitiva”.

Debemos entender que a su vez la Inspección que tuvo lugar el verano de 2017 se origina a raíz de unas denuncias por parte de estudiantes en prácticas. Finalmente, la TGSS acabó por notificar de manera oficial este 4 de octubre a la UAM que las prácticas remuneradas, en muchos de los casos, estaban cubriendo funciones que no tenían nada que ver con los objetivos formativos y de apoyo y, por tanto, rozaban el incumplimiento del Real Decreto 592/2014. En otras palabras, que algunos estudiantes estaban cubriendo puestos de trabajo que debería realizar personal interino y no estudiantes por míseros 300€ y 600€ de remuneración. Hablamos, por tanto, de precariedad laboral constatada.

Puede que algunos se pregunten, llegados a este punto, ¿qué tiene de malo que lo que comúnmente se conocían como ‘’prácticas remuneradas’’ se conviertan ahora en ‘’prácticas curriculares’’? Superficialmente, podría parecer que esto supone un avance, pero la realidad dista mucho de esta presunción. Al convertir las prácticas extracurriculares en curriculares, para empezar, muchas de las becarias que estábamos actualmente trabajando (‘’formándonos’’, dirían ellos) en alguna de las unidades de servicios de la UAM, quedamos excluidas de poder optar a solicitar de nuevo las prácticas, porque no en todos los casos -por los Grados de los que provenimos o por estar en Posgrado (Máster o Doctorado)- son aptos a una convalidación curricular académica.

Pongamos un supuesto caso de una estudiante de Grado en Educación Primaria que está trabajando en la Biblioteca de Ciencias. Esta alumna, aunque estuviera en 3er curso y pueda optar a matricular actualmente a la asignatura ‘’Prácticas externas’’ para seguir manteniendo esa remuneración que percibía hasta el momento (y que -no olvidemos- se le había ‘’prometido’’ durante 10 meses), quedará fuera de la posibilidad por tres razones: a) los objetivos académicos no son compatibles entre el Grado de Educación Primaria y las tareas a desempeñar en cualquier biblioteca; b) los estudiantes de la Facultad de Profesorado, la EPS, la de Ciencias y la de Psicología, tienen que elegir a principio de curso los destinos de las prácticas curriculares y a estas alturas ya están en prácticas activamente o a punto de empezarlas, y; c) deducimos que, la mayoría de ellos, estarán interesados siempre en hacer prácticas relacionadas directamente con su especialidad académica (magisterio, psicología, ingenierías…) y no en los servicios de la UAM.

Dicen aquellas personas con traje y corbata encargadas de tomar estas decisiones que las prácticas seguirán siendo remuneradas porque seguirán teniendo ese ‘’carácter social’’ que ya tenían las prácticas extracurriculares remuneradas. Me gustaría, desde aquí, transmitirles que en su discurso se palpan una serie de contradicciones:

  •  La UAM, en teoría, es una de las universidades españolas con más inversión en I+D. Por lo tanto, debería apoyarse -también desde una perspectiva social- al personal investigador. Esto es, las doctorandas. ¿Por qué se les niega, ahora, la posibilidad de optar (o seguir optando) a unas prácticas remuneradas que se ofrecían, anteriormente, como alternativa a las becas FPI – FPU – MINECO (etc.)? ¿Y qué pasara con los Másteres que no puedan ser modificados (o deban forzosamente modificarse)?
  •  ¿Si las prácticas -desde siempre y actualmente, y supuestamente en un futuro- deben tener un carácter social, me pregunto por qué -sabiendo que muchas de nosotras, en su día, solicitábamos estas prácticas por la remuneración- no se nos ha dado, ni si quiera, un aviso o comunicación oficial por parte de la OPE y de la UAM? Si necesitábamos el dinero entonces, lo seguiremos necesitando, porque los 300€ no nos han hecho ni mucho menos ricos, sino que nos han ayudado a sobrevivir. No estaría de más un aviso oficial con antelación para poder así buscar otra fuente de ingresos.
  •  Por no hablar de que, aunque sigan siendo remuneradas las prácticas a partir de 2018, la OPE aún no se ha puesto de acuerdo si seguirá manteniendo la misma cantidad de remuneración o será menor debido a que el número de horas variará según los créditos ECTS que conlleve cada una de las asignaturas de prácticas.

    Las decisiones de los altos cargos en la UAM nos afectan a todos, tenemos que tenerlo presente. Desde Rectorado, OPE y Empleabilidad han intentado ridiculizar nuestras ansias de protesta. Nos dicen que deberíamos saber que siempre han tenido un carácter formativo e intentan desvirtuar a aquellas personas (excompañeras) que han denunciado a la UAM. En este sentido, no estaría de más recordar el artículo de Howard Brown, en el cual se ilustraba perfectamente que la precariedad laboral sí existe en alguno de los servicios de la UAM (aunque no en todos) y que algunos casos han acabado con victorias de las estudiantes en los tribunales judiciales.

    Las denuncias no son una novedad. Todo lo contrario: sabemos que (aunque intenten esconderlo), ha existido insatisfacción desde prácticamente el nacimiento de las prácticas. Si hacemos una búsqueda por Internet, nos encontraremos que en el periódico 20minutos, el 19 de Octubre del 2006 se publicaba una ‘’carta’’ firmada por Beatriz de la Rosa en la que, entre otras cosas, se dice textualmente: “Espero que mi trabajo sea reconocido, o bien subiendo el sueldo de las becas, o al menos dándonos de alta en la Seguridad Social, ya que hacemos un trabajo y cubrimos unas necesidades que la Universidad no soluciona con personal fijo”. No es la única reclamación o queja que reciben, como hemos dicho, de hecho se ha ganado alguna en tribunales.

    Si consultamos los anuarios de la Universidad Autónoma de Madrid veremos que las becas concedidas durante el curso 2015/2016 llegaron a 381. Recordemos que la normativa vigente entonces contemplaba la posibilidad que las prácticas pudieran concursarse en un límite de hasta dos años, la actual contempla un límite de 10 meses (por lo que podríamos estar hablando de cifras similares o más elevadas). Por otro lado, algo está funcionando mal cuando en algunas unidades tienen más apoyo por parte de estudiantes en prácticas que del propio PAS. Debería reflejarse un equilibrio numérico y no es así siempre. Según el boletín de presupuestos para el PAS laboral, sabemos que, en alguna unidad se encuentran mayor número de funcionarios que de becarios.

    Retomando el tema de la duración de las prácticas cabría decir que, a muchas de nuestras compañeras contratadas en septiembre aún se les seguía vendiendo la moto de los 8, 9 y 10 meses (datos que aparecían en la web a la hora de solicitar las prácticas extracurriculares). En su momento, desde la OPE se decía: ‘’firmáis hasta diciembre, pero es por cuestiones presupuestarias y burocráticas, os renovaremos para enero’’. Algunas compañeras, tenemos constancia, incluso llegaron a rechazar otros empleos y becas para poder cursar las de la UAM, ya que buscaban una mayor comodidad a la hora de compatibilizarlo con sus estudios universitarios.

    El PAS es una de las otras partes mayor afectadas, algo que ya se señalaba en el artículo de Howard Brown. Debemos recordar que algunas compañeras del PAS no pueden cumplir con sus objetivos laborales eficientemente debido a una serie de políticas de recortes que se lleva imponiendo desde Rectorado y su gestoría desde el año 2010 y, sobre todo, a partir de 2012. No se han abierto bolsas de empleo público desde entonces, primando solamente las promociones internas.

    No es casualidad que exista desequilibrio numérico como el que citábamos anteriormente. De hecho, se enmarca en este contexto de ajustes constantes de presupuestos (en cuanto a contratación del PAS se refiere). Por si fuera poco, el ministro Cristóbal R. Montoro, hacía público unos días atrás, en su Plan Presupuestario del 2018, que la inversión pública en Educación y Sanidad alcanzará mínimos históricos. Estamos hablando de otro recorte en materias educativas que, sin duda, se reflejará también en el conjunto de universidad públicas de España.

    Las estudiantes hoy afectadas por las modificaciones en las prácticas remuneradas OPE, creemos que esto podría haberse evitado con un mayor control (por parte de la OPE/UAM) a aquellas unidades en las que se iban ocasionando conflictos entre alumnado e incumplimiento de las normativas. De no haber sido, de alguna forma ‘’protegidas’’ por la universidad, no estaríamos pagando hoy en día todas estas consecuencias. Igualmente, queremos con esto concienciar de la gravedad del problema a la totalidad de la comunidad universitaria: las consecuencias las vamos a sufrir estudiantes, becarios, PAS y PDI; ya que, debido a la modificación de horarios y servicios, la calidad de éstos se verá claramente perjudicada.

    Con esto quiero aclarar precisamente que no ‘’cargamos’’ contra la institución simplemente por cargar, sino porque creemos que son, en parte, responsables. Y al igual que la UAM como institución pública tiene su parte de culpa innegable, no eximimos de culpas a las instituciones públicas encargadas de la inspección, pero dejar claro que no la tienen todas las unidades de servicios. Habrá que examinar cada uno de los casos individualmente, pero ello no nos libra la validez que tenemos para denunciar una precariedad laboral que se engloba y afecta a la mayoría de becarios (y no sólo los de la UAM).

    Muchas de nosotras no vamos a poder convalidar las antiguas extracurriculares con las nuevas curriculares. Por tanto, nosotras nos sentimos indignadas al vernos obligadas a buscar otra fuente de ingresos económicos para poder pagarnos el alquiler (y de forma súbita) el mes de enero.

    Veremos cómo afronta la UAM el mes de enero sin estudiantes en prácticas, en plena temporada de exámenes. De momento, queremos transmitir cohesión entre estudiantes (y también mucho ánimo al PAS), así como agradecer que algunas agrupaciones estudiantiles y sindicatos nos den su apoyo. Las posibilidades de modificar lo ya decretado son prácticamente nulas, pero entendemos que no por ello debemos quedarnos callados. De hecho, gracias a nuestros primeros pasos, ya tenemos hoy 15 de noviembre una primera comunicación por parte de la OPE (en web).

    Considero personalmente que debemos poner de manifiesto los errores estructurales que se han venido cometiendo desde tiempo atrás, denunciar la política de recortes de la UAM y preparar el terreno para las próximas estudiantes en prácticas curriculares que pueden entrar a partir del mes de febrero de 2018. A las que vienen: no olvidéis quiénes sois ni vuestros derechos y no olvidéis tampoco que estamos con vosotras, ni cuáles deben ser vuestros límites.






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