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NEGOCIACIONES CUP Y JXSÍ

Las elecciones en marzo ganan puntos: ¿cómo las afrontará la CUP?

El último intento de negociación entre la CUP y JxSí acaba sin sorpresas, sin acuerdo aunque se mantendrán los contactos. El ocaso de Mas abre la guerra dentro de JxSí. ERC ya ha iniciado su campaña. La CUP deberá decidir si su “No” a Mas se limita a él o a la política de “mano extendida”.

Santiago Lupe

Barcelona | @SantiagoLupeBCN

Viernes 8 de enero de 2016

Foto: twitter @assemblea

La recta final de las negociaciones entre la CUP y JxSí dio ayer una jornada muy intensa pero con un final previsto. El miércoles se conocía la noticia de que, por la intermediación de la ANC, Omnium y la AMI, ayer jueves a las 15:00 se realizaría un último intento de llegar a un acuerdo sobre la investidura del próximo President.

Las posiciones de partida no habían cambiado. La CUP, después del “No” a Mas del pasado domingo, insistía en mantener su disposición a llegar a un acuerdo en base a un candidato de consenso. La propia Anna Gabriel había vuelto a ofrecer los 10 votos de la CUP si el candidato era Junqueras, Romeva o incluso la convergente Munté. CDC por su parte se mantenía firme en continuar con Mas como candidato. Algo que confirmó ayer mismo JxSí en la reunión matinal de su grupo parlamentario.

Las novedades de la jornada vinieron de otros sujetos que, solo en apariencia, se muestran como ajenos a esta discusión sobre la investidura. El primero la propia ANC. Su presidente, Jordi Sànchez, después de abrir la veda a los ataques contra la CUP tras su decisión del domingo, trató de volver a un papel -en el sentido teatral del término- de centralidad. Primero mediando para que la reunión de ayer se diera y después convocando concentraciones -la más importante en la Plaza de la Catedral de Barcelona con cerca de 1000 asistentes- exigiendo a la CUP y a JxSí que llegasen a un acuerdo. Una mal disimulada neutralidad que no aguanta las manifestaciones públicas de los principales miembros de la ANC en favor de Mas, incluido el ridículo encierro de una decenas de ellos el sábado para “presionar” sobre la decisión de la CUP.

La otra novedad la trajo ERC. El casi silencio de estos tres meses, avalando por completo las líneas rojas marcadas por CDC y Mas, lo rompió Junqueras el martes en una rueda de prensa histriónica, en la que llamaba a la “responsabilidad” a la CUP y CDC, a la vuelta a la mesa de negociación y se ubicaba abiertamente como la fuerza que puede garantizar “centralidad” y “transversalidad” al “proceso”, por su posición entre los dos “extremos” que lo están bloqueando.

Se puede decir que esa rueda de prensa fue el pistoletazo de salida de las elecciones anticipadas de marzo que serán convocadas, con mucha seguridad, el lunes. ERC, y Junqueras en particular, aspiran a heredar el bastón de mando de un Mas desprestigiado, con un partido en camino a una refundación incierta y unas previsiones electorales pírricas, como se vio el pasado 20D.

Como parte de esta pre-campaña, ayer apareció en escena la organización Súmate. La vinculación de esta entidad, que agrupa a castellanoparlantes independentistas, a ERC es más que evidente. El mismo cabeza de lista de ERC el 20D, Gabriel Rufián, fue hasta hace poco una de sus principales caras públicas. Súmate, en la que también milita el dimitido Antonio Baños, presentó por la mañana una propuesta a la CUP y a JxSí más tarde, que tenía muy pocas novedades respecto a las ofertas de consenso puestas sobre la mesa estos meses: un gobierno colegiado en el que estaría Mas, pero no como presidente.

Si bien Junqueras no quiere “sacar los pies del plato” oficialmente, y se mantiene fiel a los “compromisos fundacionales” de JxSí -incluido el candidato a President-, deja correr la idea de que ERC está trabajando entre bastidores para convencer a Mas a dar un paso al costado. Bien sea por medio de la organización de Rufián, o por los tuits de su también diputado en Madrid, Joan Tardà. Se trata de separarse sin romper, de momento, con CDC. Otro episodio en este sentido fue el “ofendido” rechazo de Junqueras a la propuesta convergente (más bien ocurrencia) que le hizo Mas ayer de integrase en el gobierno en funciones hasta las elecciones, que tachó de “fraude democrático”.

Al final, a última hora de la tarde, y después de una reunión de más de cuatro horas en un lugar “secreto”, se conoció la noticia esperable, no hubo acuerdo. Eso sí, se emplazaron una vez más a seguir reuniéndose en los próximos días para encontrarlo. Por la noche el mismo Mas fue entrevistado en TV3, pero para no decir nada nuevo que la cantinela de las semanas anteriores. Un intento más de vincular su candidatura a la preservación de un proceso que pueda seguir sumando transversalmente a todas las corrientes del bloque soberanista. Por todo ello, y como el mismo Mas reconoció, lo más probable es que haya elecciones en marzo.

Las formaciones políticas de la burguesía y la pequeño burguesía catalana, CDC y ERC, se preparan ya para la batalla electoral. Está por verse si JxSí sobrevivirá, si lo hará manteniendo la hegemonía de CDC como quiere pelear Mas o si en marzo ERC se la jugará a ir en solitario para intentar un sorpaso que permita a Junqueras salir investido President, con los votos propios, convergentes y, esta vez sí, los cupaires.

Lo que también queda por definir en cómo se planteará la CUP la nueva etapa. El “No” del domingo ha generado expectativas en muchos jóvenes y trabajadores de izquierdas, votantes de la CUP y otros que no los han votado nunca, pues se vio como un cambio de rumbo respecto a lo hecho en los últimos tres años. En muchos de los que se les atragantó, y de que manera, el famoso abrazo entre David Fernández y Mas el 9N. La política de la “mano extendida” que ha enarbolado el mismo Fernández , ahora en silencio total desde el domingo, quedaba aparentemente cuestionada. Sin embargo la reincidencia de sus diputados en el discurso de lograr el acuerdo y el candidato de consenso, reducen este giro a una cuestión de grado: “con CDC sí, con Artur Mas es demasiado”.

El problema es que igual que el proceso no acaba en Mas, las direcciones dispuestas a desviarlo a un proceso de negociación con el Estado o los proyectos de regeneración del Régimen del 78 de la mano del PSOE (Podemos), tampoco acaban con una posible muerte política de Mas.

Que Junqueras se vea como President en marzo tiene tanto que ver con el ocaso de Mas, como con las propuestas de los cupaires que lo presentan como una “alternativa” aceptable desde la izquierda y los sectores anticapitalistas. La ERC del Tripartit, la que ha sido el sostén parlamentario del gobierno de los recortes y la corrupción, la que sólo se diferencia en lo nacional en los grados del discurso, pero comparte la esencia de la negociación con el Estado central... ha sido presentada como una buena opción de “consenso”.

Por ello ese “No” no puede quedarse en el rechazo a un personaje, sino que es necesario profundizarlo y hacerlo extensivo a toda una estrategia que amenaza con conducir el movimiento democrático catalán a un callejón sin salida, la de la unidad con los representantes políticos de la burguesía y pequeño-burguesía catalana.

Es necesario que la izquierda independentista, junto a las organizaciones de la izquierda anticapitalista, apueste por una estrategia opuesta a la de la “mano extendida” sostenida hasta ahora por la CUP y a la de “pacto por arriba” que propone Pablo Iglesias. Que exija a Podemos y En Comú Podem que el compromiso con el derecho a decidir que levantaron en campaña debe traducirse en impulsar la movilización social por él en todo el Estado, y no dejarlo en manos de unas negociaciones con el PSOE.

Es urgente articular una alternativa de independencia de clase, que rompa definitivamente todo acuerdo político con JxSí y sus partidos miembros, que apueste por la vía de la movilización en Catalunya y el resto del Estado para conseguirlo y que pelee por abrir procesos constituyentes que permitan realmente poder discutir y cambiarlo todo.






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