Internacional

CORONAVIRUS

Serán los Estados, y no las farmaceúticas, quienes paguen las futuras indemnizaciones

La velocidad por encontrar una vacuna contra la covid ha puesto a las farmacéuticas y a los gobiernos en una tesitura sin precedentes. Tanto unos como otros tienen como objetivo conseguir la primera vacuna que les reporte beneficios y prestigio en la arena internacional. ¿Los costes? Como siempre, para la clase trabajadora y los sectores populares.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 16 de septiembre | 16:42

Instalación del laboratorio AstraZeneca. EFE/EPA/DAN HIMBRECHTS/Archivo

El coronavirus ha vuelto a poner de manifiesto la degeneración del sistema capitalista aunque a una velocidad mayor y unas consecuencias más profundas que en otras ocasiones.

Ante una pandemia que roza el triste umbral del millón de muertos en el mundo, asistimos al macabro juego de las farmaceúticas, que de igual modo que corren contrarreloj en busca de conseguir una vacuna que comercializar, buscan apresuradamente un marco legal que les proteja de tener que hacerse cargo de indemnizaciones futuras.

Pero vayamos por partes, ¿por qué la urgencia para las grandes farmaceúticas de construir un marco legal con los Estado que les proteja de futuras demandas? Aunque existe una legislación muy variada, en zonas como la Unión Europea rige un mecanismo legal sobre el cual si tras la comercialización de un fármaco se reportan efectos secundarios no descritos durante el proceso de investigación y desarrollo, la farmaceútica se deberá hacer cargo de las indemnizaciones.

Recordemos el caso de Bayern con el fármaco “Lipobay”, que destinó en indemnizaciones más de 900 millones de euros tras las demandas de los afectados. En EEUU, por citar otro ejemplo, la legislación exime a las farmaceúticas de cualquier de cualquier responsabilidad tras la comercialización del fármaco.

Ante este panorama, los consejos de administración de las farmaceúticas han decidido blindarse, especialmente en regiones como la Unión Europea. La EMA (Agencia Europea del Medicamento) deja en manos de los Estados miembros la negociación de los contratos con las multinacionales, y es especial, el apartado referido a las demandas e indemnizaciones.

Como es habitual, los detalles de las negociaciones con las farmaceúticas están bañadas de secretismo máximo, pero lo que sí ha trascendido que tanto el Gobierno central, como el resto de ejecutivos de la Unión Europea, abonarán los costes de las posibles indemnizaciones a las que se tuvieran que enfrentar las farmaceúticas.

Esta protección exigida por los laboratorios viene enmarcada en una actitud depredadora de estas multinacionales. Además de esta fórmula legal de protección, varios de los grandes laboratorios ya han advertido que comercializarán la vacuna a coste de mercado.

"No venderemos al costo", aseguraba Stephen Hoge, presidente de la compañía de biotecnología Moderna. "No, no venderemos a precio de costo", afirmaba Julie Gerberding, de Merck.

A esta actitud criminal se le suma el hecho que estos, y otros laboratorios, han recibido millones de dinero público para potenciar la investigación y el desarrollo de la vacuna. Por ejemplo, Moderna recibió hasta 483 millones de dinero público de EEUU sin tan siquiera establecer un mínimo acuerdo de suministro.

Nos encontramos ante la paradoja farmaceútica: millones de inversión de dinero público para desarrollar un tratamiento que no llegará a millones de personas que pusieron dinero de sus bolsillos. Al igual que la banca, en este sistema, las farmaceúticas siempre ganan.

Estas empresas gigantescas casi siempre tienen su sede en paraísos fiscales y producen en países donde los costes de la mano de obra son mucho menores.

En muchos casos financian campañas electorales, comprando literalmente a los gobernantes, para obtener leyes ad hoc a sus intereses.

Por otra parte, la investigación privada se diseña en exclusiva en función de los mercados de venta, y la maximización del beneficio. No se usan criterios como la prevalencia de enfermedades simplemente porque en muchos Estados, ni los gobiernos ni las personas tendrían dinero para comprar sus productos.

En esta situación de emergencia por el coronavirus se hace más presente que nunca la necesidad de nacionalizar las compañías farmacéuticas sin indemnización y poner todas las líneas de investigación médica bajo control de los profesionales y técnicos, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades sanitarias provocadas por la actual pandemia.






Temas relacionados

Nueva normalidad   /   Pandemia   /   Coronavirus   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO