Mundo Obrero Estado Español

RACISMO Y EXPLOTACIÓN

Las jornaleras inmigrantes en pie de guerra contra los abusos y la explotación

En varias ciudades del Estado español se convocaron concentraciones en solidaridad con las jornaleras marroquíes de Huelva. Las trabajadoras denuncian abusos sexuales por parte de los empresarios y capataces de la fresa.

Martes 12 de junio | 18:22

Las denuncias las realizaron en un primer momento un grupo de 8 jóvenes marroquíes. Rápidamente fueron sometidas a todo tipo de presiones y acusaciones por parte de la patronal y sus voceros, argumentando que solo se trataba de una maniobra para poder quedarse en el país. Sin embargo, después de esto varias decenas de jornaleras también dieron el paso de denunciar su situación de abusos y explotación.

No se trata de algo nuevo. Desde hace años es un secreto a voces que en los campos españoles, en donde anualmente durante tres meses contratan mucha mano de obra inmigrante, se producen todo tipo de abusos. De esta manera las condiciones laborales a las que son sometidos los jornaleros cada año son de un nivel de explotación escandaloso. Los salarios rondan alrededor de 40 euros diarios, por jornadas que pueden ser superiores a las diez horas. En muchos casos son obligados a vivir en barracones sin las mínimas condiciones de habitabilidad y bajo un régimen carcelario impuesto por los capataces.

A esto se le suma que en las últimas décadas una parte importante de los trabajadores del campo son inmigrantes contratados en origen y en sectores como la fresa la inmensa mayoría son mujeres marroquíes. Estas son elegidas bajo el criterio de un determinado tipo de condiciones: que tengan hijos, que sean pobres y provengan de zonas rurales. De esta manera es más fácil atraparlas en el círculo infernal de explotación que impone la patronal del campo.

Con esta denuncia valiente se ha develado una de las caras más oscuras del capitalismo español, la de la impunidad de los empresarios agrarios. En concreto, en Andalucía muchos de ellos son grandes terratenientes que históricamente han controlado con puño de hierro la vida económica y política de la zona. Estos empresarios reciben cada año subvenciones millonarias de la Unión Europea. Se trata por tanto de uno de los sectores mas privilegiaos por parte de las autoridades estatales y europeas, con beneficios millonarios. Pero estos solo se consiguen sobre la base de todo tipo de abusos y explotación a la que la patronal somete a los trabajadores. Es la versión del siglo XXI de los antiguos señoritos andaluces, acostumbrados a tratar a sus empleados como a los siervos de la gleba. No en vano muchos de estos terratenientes tienen efectivamente títulos nobiliarios.

Son precisamente las trabajadoras inmigrantes, en su mayoría procedente de Marruecos, las que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad. Aunque sea ahora cuando salta el escándalo de las jornaleras de Huelva, desde hace muchos años que muchas de estas trabajadoras tienen que soportar acoso, abusos sexuales e incluso violaciones. Es que a estas trabajadoras no solo se les quiere explotar laboralmente, sino que, por el hecho de ser mujeres e inmigrantes, los patrones consideran que también sus cuerpos son susceptibles de ser explotados. Es la alianza criminal de capitalismo, machismo y racismo en su máxima expresión: que condena a la miseria y arrebata la dignidad de miles de trabajadoras cada año, ante la mirada atenta de las autoridades políticas que nunca han tenido la más mínima intención de hacer nada al respecto.

Por eso cuando hace varios años un diario alemán denunciaba este tipo de situaciones, desde las instituciones no solo había un silencio arrollador, sino que avalaban la teoría de la patronal que consideraba las denuncias como una campaña de sus competidores europeos. Es por tanto un racismo y machismo profundamente institucionalizado que garantiza por encima de todo las ganancias de las grandes empresas. Para esto utilizan leyes como la reforma laboral, la ley de extranjería y las políticas represivas.

En el caso de las jornaleras inmigrantes de Andalucía, el actual partido que está en el Gobierno central, el PSOE, tiene una gran responsabilidad en lo sucedido. Esta formación lleva gobernando Andalucía desde hace décadas, siempre apoyándose en los grandes terratenientes y los caciques locales. Este es el resultado de casi 40 años de gestión “socialista”, en donde el problema de la tierra sigue siendo una de las grandes cuestiones pendientes, en donde los grandes empresarios agrícolas tienen una impunidad escandalosa y los jornaleros se ven totalmente avocados a sufrir la explotación y los abusos de la patronal, especialmente sus sectores más vulnerables.

La salida a luz pública de esta situación que viven las jornaleras inmigrantes ha causado una gran indignación. Pero es necesario comprender que no podemos depositar ninguna confianza en este Régimen y en este Gobierno amigo de los terratenientes. El PSOE es un partido con un amplio historial de políticas xenófobas y antiinmigrantes en sus anteriores etapas de gobierno.

Solo por medio de la solidaridad de los trabajadores, las mujeres, las inmigrantes -todos los que ven en esta situación aberrante un reflejo de sus propios padecimientos-, transformada en autoorganización contra este Régimen y este sistema se podrá empezar a vislumbrar una salida para los explotados y oprimidos.






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