Política Estado Español

CRISIS POLÍTICA POST 20D

Las nubes de tormenta en el PSOE y el deseo político del establishment

Desde que el pasado 20D cerraran los colegios electorales los ritmos políticos en el Estado español son de vértigo. Día tras día se conocen nuevas ofertas de pactos, presiones y rechazos que profundizan la crisis política. En medio de esta “jungla”, Pedro Sánchez busca sobrevivir y el establishment no esconde su deseo de que se forme un “gobierno estable” que garantice sus intereses.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Jueves 28 de enero de 2016

Foto: EFE

El complejo puzzle político generado a raíz de los resultados de las pasadas elecciones generales del 20D provoca que día tras día se agrave la crisis política, que hoy pasa por la configuración de pactos con resultados inesperados. Como si de una temporada de House of Cards se tratara, las luchas de poder y las presiones políticas se suceden entre actores que, tras la profunda crisis del régimen político español, buscan un nuevo encaje que les permita sobrevivir al terremoto.

El último en romper la (mínima) calma ha sido Rodríguez Villalobos, nada más y nada menos. Villalobos, presidente de Federación andaluza del partido socialista (la de mayor influencia del partido) y hombre de máxima confianza de Susana Díaz, ha deslizado este miércoles en un debate televisivo de la cadena Onda Luz que “ahora mismo como está el patio el PP es el partido con más votos y escaños y si no llega a un acuerdo el PSOE tiene que ir a la oposición", añadiendo que para ello el PSOE deberá optar "por lo que haga posible la gobernabilidad en este país, sea una abstención o un voto en negativo".

Esta afirmación no sorprende por su contenido en sí mismo. Aunque el líder sevillano se apresuró en puntualizar que esta reflexión era “a título personal” ya que él se debe a un “organismo federal”, es de sobras conocido que, tanto dentro del partido como desde su entorno, se especula desde hace ya varias semanas con esta posibilidad, preferida a la “aventura” de formar un “gobierno del cambio” con Podemos. De hecho, la reflexión del presidente del PSOE de Sevilla coincide con la expresada por Felipe González, Alfonso Guerra y otros ex ministros socialistas que han salido al paso estos últimos días para mostrar su rechazo al posible pacto de su partido con la formación liderada por Pablo Iglesias.

En la misma intervención Villalobos afirmaba su “no rotundo” a cualquier negociación con la formación de Pablo Iglesias, lanzando a su vez una frase que evidenciaba su distanciamiento del actual candidato socialista: “Posiblemente no hubiese hecho las cosas como Pedro Sánchez”.

Las palabras de Villalobos vienen a dar un nuevo toque de atención a Ferraz para que se ajuste a las órdenes del Comité Federal. Mientras Susana Díaz guarda silencio desde hace ya más de dos semanas, sus lugartenientes son los encargados de transmitir los mensajes necesarios para seguir presionando a Pedro Sánchez.

Por ahora, desde Ferraz se ha dado marcha atrás a través de su número dos, César Luena, que el martes dejó claro que la última decisión la tomará el Comité Federal, buscando calmar la tormenta que de todos modos sobrevendrá en el siguiente encuentro de los líderes regionales el próximo 30 de enero. El propio Pedro Sánchez está manteniendo encuentros bilaterales con los diferentes líderes regionales para evitar la situación del pasado Comité Federal, cuando tuvo que lidiar con todos los barones críticos sentados delante de él.

Por si los problemas no ocuparan demasiado espacio en la agenda de Pedro Sánchez, el candidato socialista observa como el entorno del PSOE, ese cementerio de elefantes viviendo al cobijo de grandes fortunas, siguen aumentando la presión. Y fue justamente el máximo exponente de ese circo, Felipe González, el último en salir a hacerlo, nada menos que desde la portada de El País.

En una entrevista exclusiva, el ex presidente y ex secretario general del PSOE defiende sin cortapisas que “Ni el PP ni el PSOE deberían impedir que el otro gobierne”, a la vez que alerta sobre los riesgos de un pacto del PSOE con Podemos, partido del que afirma que pretende “liquidar el marco democrático de convivencia y, de paso, a los socialistas”.

“A nadie le extrañará que a estas alturas de mi vida prefiera que haya un Gobierno, con programa acordado para España, porque lo necesitamos, incluso si no es el Gobierno que más me guste a mí personalmente”, agrega González. O lo que es lo mismo, que el PSOE se abstenga para que gobiernen el PP y Ciudadanos. Y sí, a nadie le extraña.

La desesperación del PP y los deseos del establishment

Pero mientras en Ferraz ya no saben de dónde le llueven las piedras, desde Génova el Partido Popular intenta aprovechar la crisis de los socialistas para seguir lanzando órdagos a Sánchez. Si hace dos días Pablo Casado aseguraba que el PP no iba a hacer más ofertas al Partido Socialista, ayer Mariano Rajoy tendió una vez más la mano al PSOE. El líder popular aseguró que estaría dispuesto a que su formación facilite el gobierno en CCAA y ayuntamientos donde los socialistas gobiernan con el apoyo de Podemos, siempre y cuando el PSOE elija la formula necesaria para que Rajoy habite la Moncloa 4 años más.

Rajoy y los suyos buscan subirse a la ola de presión que desde el establishment económico se lanza a Sánchez para que elija el camino de la “coherencia”. Pero sus llamados suenan cada vez más desesperados, mientras las portadas de toda la prensa retratan a un partido que ha demostrado ser una verdadera asociación ilícita, cuya su ex plana mayor en Valencia acaba de ser enviada a la cárcel por un nuevo escándalo de corrupción.

Mientras tanto, el establishment europeo y español se pone nervioso. Si la semana pasada se sucedieron las primeras muestras públicas de preocupación por la inestabilidad en el Estado español desde la Troika, esta semana ha sido la Fundación España Constitucional.

Esta fundación, una amalgama de ex ministros tanto del PP como el PSOE y UCD, han lanzado un comunicado en el que abogan por un “gobierno de estabilidad”, una ecuación que obviamente no contempla en ella a Podemos. El comunicado de la fundación tiene el objetivo de agitar todos los fantasmas posibles que esta inestabilidad provoca. Retoman el miedo al “desafío soberanista”, el temor a una nueva recaída económica, a una paralización en la (escasa y precaria) creación de empleo, etc. Un ejemplo más de que cada día el establishment encuentra nuevos agentes y portavoces para presionar la formación del próximo gobierno, ya sean ex ministros, empresarios o burócratas sindicales.

Sus deseos, dando por descartada la gran coalición a la alemana PP-PSOE, pasan por un gobierno PP-Ciudadanos que aporte la estabilidad necesaria para aplicar los ajustes que aún están por llegar. Por ello apuestan por una coalición de centro derecha que al menos dure dos años.

PSOE: divergencias de poder, no de políticas

El PSOE vive una guerra abierta que nadie sabe cómo acabará y en qué estado de salud dejará a la formación socialista. Pero si bien las divergencias internas son públicas, también queda claro que lo que hay sobre la mesa no son proyectos políticos demasiado divergentes. Lo que hay sobre la mesa son carreras políticas que buscan obtener la mejor posición (o al menos sobrevivir) en la “segunda transición” pactada que se está cocinando en las altas esferas del Régimen.

Busca retomar su ADN, aquel que le llevó a ser pieza fundamental del Régimen del ‘78, a levantar el mercado laboral español bajo los pilares de la precariedad, a encerrar las demandas nacionales de vascos, catalanes y gallegos en la cárcel de la Constitución del ’78. El mismo partido que alaba a la Monarquía y que ha gestionado la crisis a favor de los capitalistas condenando a más de 4 millones de trabajadores al paro mientras salvaba a los bancos.

En el PSOE no existen diferencias frente a la defensa de la “unidad de España” contra la reivindicación democrática nacional en Cataluña; no existen diferencias frente a las políticas de ajustes antipopulares; no existen diferencias frente al rol imperialista de la UE o de la participación en instituciones como la OTAN. La pelea pasa por el futuro de las carreras política de Pedro Sánchez, Susana Díaz y el resto de los barones.

Con ese partido Pablo Iglesias quiere formar un “gobierno del cambio”. ¡Vaya cambio!






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