Economía

CAPITALISMO ESPAÑOL

Los “atípicos” beneficios del Ibex 35

Las nuevas cuentas del Ibex 35 muestra un “año atípico” para las grandes corporaciones españolas, que a pesar de los tiempos que corren ganaron un 22, 63% más que el año anterior.

Asier Guerrero

Zaragoza

Sábado 14 de noviembre de 2015

Foto: IBEX 35, EFE/Emilio Naranjo

Después de que el FMI, la Comisión Europea, el Banco de España, y finalmente el ministro de economía en Alemania dieran un varapalo al gobierno español tras revisar a la baja el crecimiento económico, las compañías en Bolsa ganaron 26.638 millones de euros hasta septiembre. Un aumento del 22, 63% respecto al año anterior. Este se convertiría en el tercer trimestre consecutivo de ganancias.

Sin embargo, esta nuevas cifras hay que “cogerlas con pinzas” si se enmarcan dentro del contexto internacional, o si se toman las nuevas previsiones de crecimiento económico que apuntan de hecho a una importante desaceleración del 3,1% al 2,7% del PIB (y 2,4% para el 2017) como pronostican todos los organismos internacionales. Eso siempre y cuando todo vaya en línea recta y nuevos fenómenos del negocio internacional no agraven la situación. A lo que se añaden los nuevos datos publicados este viernes por Eurostat, que establece un frenazo al Producto Interior Bruto de la eurozona desacelerándose al 0,3% entre julio y septiembre.

Entre los factores internos de este aumento del volumen de beneficios de los capitalistas del Ibex 35 se destaca el ataque a la masa salarial y física de los trabajadores como lo atestiguan los principales diarios económicos.

Esto va unido a un aumento de los ingresos derivados de la desinversion a través de la venta de parte de los negocios de las empresas. “En un primer momento, las compañías españolas, para mantener el nivel de beneficios, recortaron gastos, plantilla e inversiones. Posteriormente, echaron mano del desapalancamiento a través de las desinversiones”, plantea Albert Enguix, gestor de fondos de GVC Gaesco. Que ha permitido a las compañías una especie de “apalancamiento operativo” con una estructura de costes que crece menos que los ingresos.

Con estos ajustes a nivel interno, también ha colaborado un contexto internacional con luces y sombras, por el momento, coyunturalmente favorable. Por un lado, las grandes inyecciones de liquidez del BCE (los famosos “Quantitative Easing” -QE-), en paralelo a una depreciación del euro respecto al dólar que ha consolidado las cuentas de las sociedades del Ibex en el exterior. A lo que se suma una caída de precios en la factura energética. Por otro lado, el aumento de la demanda interna del mercado español, en un momento en el que el tirón de los ingresos, principalmente de Latinoamérica, empieza a dar visos de desaceleración.

Pero a pesar de los grandes beneficios que se están llevando los capitalistas, esta orgía de beneficios cada vez tiene un valor más especulativo (subida ficticia de acciones, compra-ventas de parcelas de negocios, etc...) y como no va unido a una inversión en la economía real, están enmarcados en una tendencia a la baja de la economía.

El sector exterior, las exportaciones del Estado español, que dirige fundamentalmente a Europa (automovilística, metal, química, etc.) están empezando a dar malos resultados, en un contexto de desaceleración en la eurozona.

Y aunque cada vez más se da por sentado que Draghi a finales de año tendrá que hacer un nuevo plan de inyecciones del BCE para evitar mayores males, por otro, Alemania sigue sin ver con buenos ojos que sean los capitalistas alemanes los compradores de las exportaciones del resto de países de Europa, y sigue en la estrategia de hacer cargar la crisis sobre sus competidores, lógicamente.

Pero la situación es mucho más compleja. No solo porque se prevé una desaceleración de más de 6 dígitos sin tener en cuenta las consecuencias de algún fenómeno exógeno de importancia (efectos de las inyecciones Draghi, la subida de tipos de interés de la FED o la evolución de China y los emergentes), sino porque esa supuesta demanda interna no tiene expectativas de mejorar, más cuando la burguesía se está preparando para un nuevo round contra las conquistas de los trabajadores que les permita mantener los niveles de deuda publica en estado óptimo.

A pesar de que el Gobierno español se convirtió en el alumno predilecto de la Merkel, y después de enormes esfuerzos para conseguir los objetivos del déficit fiscal, el nivel de paro alcanza más del 20% y no ha variado significativamente, lo que demuestra lo débil de la tendencia estructural a “recuperarse”.

Por todo esto, los últimos datos de un aumento de más del 20% de beneficios multimillonarios de los capitalistas españoles no parecen señalar un “camino de rosas” para los capitalistas, sino que se producen en un contexto de dificultades crecientes, y la necesidad de mayores ataques a los trabajadores.

Así, una de la ultimas editoriales de El Economista planteaba que “el incierto devenir de las tensiones en la economía internacional y, en clave interna, la desaceleración prevista del PIB español (e incluso el avance de las incertidumbres políticas) dificultan que se pueda repetir un avance tan vigoroso de las ganancias”.






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