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Los datos del CIS refuerzan Catalunya como epicentro de la crisis del Gobierno

Catalunya sigue siendo uno de los puntos más calientes de la política de todo el Estado. La última encuesta del CIS y las reacciones a esta así lo demuestran, abriendo una brecha en el bloque monárquico.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Federico Grom

Barcelona

Miércoles 9 de mayo | 18:26

FOTO: EFE / Chema Moya

El Tribunal Supremo trabajando a todo ritmo sumado a una encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) que posicionaría a Ciudadanos por primera vez por encima del PSOE y pisando los talones al Partido Popular, deja como resultado una bomba de relojería con la que han empezado a jugar Rivera y Rajoy.

El CIS presentó esta semana su última encuesta en intención de votos que contrapone dos tendencias claras, la caída libre del Partido Popular y el ascenso de Ciudadanos. Choque de trenes nada más y nada menos que en la derecha liberal del Estado español.

El PP baja a una intención de voto del 24% (en las elecciones de 2016 recibió el 33%), mientras que Ciudadanos se sitúa ahora con una intención de voto del 22,4% (esta alcanzaba solo el 13,1% si miramos los datos del 2016). Según estos datos la formación naranja acecha al Partido Popular a la vez que supera por primera al partido socialista.

Unidos Podemos, en plena crisis en Madrid, se mantiene como cuarta fuerza perdiendo un punto y medio, del 21,1% en 2016 al 19,6% según la última encuesta del CIS.

Estos resultados han dado alas a la formación de Rivera que hoy en la sesión de control al Gobierno ha atacado al Ejecutivo de Mariano Rajoy, el cual se ha defendido como ha podido, en una batalla por ver qué partido de los dos es el más reaccionario, especialmente en lo que al procés se refiere.

La gestión de Moncloa frente a la reforma por parte del Parlamant de Catalunya de la Ley de Presidencia ha sido el pistoletazo de inicio del combate, dejando claro que Catalunya es el epicentro de debilidad del Ejecutivo.

Rajoy decidió en su momento no presentar recurso frente al TC por la citada reforma, algo que suscitó críticas en la formación naranja en su momento. Frente a la que se le venía encima desde los sectores más reaccionarios, el presidente del Gobierno ha buscado tomar medidas, al parecer, sin mucho éxito.

Rajoy presidió ayer miércoles una reunión del Consejo de Ministros para aprobar la presentación de un recurso al Tribunal Constitucional contra la reforma de la ley que permitiría investir a Puigdemont a distancia. La sola admisión del recurso significa la suspensión automática de esta ley. La misma fue aprobada el viernes pasado en el Parlament catalán con los votos a favor de JxC, ERC y la CUP.

Sin embargo esto no impidió que, amparados en la tardanza de esta presentación por parte del Gobierno, Ciudadanos expresara ayer en la sesión de control al gobierno que quitará el apoyo al gobierno en la aplicación del 155 en Catalunya después de amenazar varias veces con esta medida. En palabras del propio Secretario General de la fuerza naranja "No vamos a apoyar políticamente la aplicación blanda del 155".

“Aprovechategui”, así ha sido como Rajoy ha calificado a Rivera tras recibir las críticas de la formación naranja. El presidente le ha afeado a Ciudadanos que jugara con un tema tan importante como el procés y que buscara sacar provecho electoral.
Y es que Catalunya no está para muchos juegos electorales, pensará Rajoy, pues la ofensiva judicial encabezada por Llarena sigue adelante.

El juez Llarena, después del escándalo que significaron las declaraciones de Montoro afirmando que no había habido pagos desde las cuentas de la Generalitat intervenidas por el organismo que encabeza, pone el acento ahora de cara a la justicia alemana en la “tentativa” de malversación.

El miembro del Tribunal Supremo en un nuevo escrito presentado a la justicia alemana el 23 de Abril sostiene que "En la eventualidad de que se entendiera que la obligación de pago asumida por la Generalidad de Cataluña no está consumada, por no haberse llevado a término (quizás solo parcialmente) los trabajos que determinaban la contraprestación del pago, los hechos se muestran como una eventual tentativa del delito de malversación"

Por otro lado, después de desestimar los recursos presentados contra el auto de procesamiento dictado por el mismo en la causa abierta por el procés, el Tribunal Supremo confirma el procesamiento de Puigdemont y el resto de investigados en la causa por delitos de rebelión, malversación y desobediencia.

Incluso Llarena reconoce que en el caso de que no se acreditara la violencia -lo que permitiría imputar a los procesados el delito de rebelión- ello no llevaría a archivar las actuaciones, ya que los hechos no excluyen la acusación por un delito de “sedición” ni tampoco según él, de “conspiración para la rebelión”.

La ofensiva represiva del Régimen, política, policial y judicial contra el procés catalán y que tiene ecos en todo el territorio del Estado, viene sumando algunos reveses sonrojantes, especialmente en la arena de la justicia internacional. Aunque el final no está escrito aun.

La cuestión es que el CIS y su encuesta de intención de voto ponen ahora sobre el tapete de la cuestión catalana la disputa electoral de los dos partidos de derecha en el Estado español. Lo que está abriendo las primeras brechas en el bloque monárquico.

Lo que en octubre fue motivo de unidad y cierre de filas con el gobierno central, a fecha de hoy se ha convertido en un arma arrojadiza más contra un gobierno que tiene que lidiar no solo con Catalunya, sino también con los casos de corrupción, con los pensionistas y con el bochorno del caso Cifuentes.

La única luz de esperanza parecía llegar de tierras de Euskadi con el apoyo del PNV a sus presupuestos. Ahora su disputa con Ciudadanos por Catalunya puede volver a poner en peligro este aspecto fundamental de la legislatura.

Ni todos los jueces ni sus sentencias, ni todos los policías, ni todas sus leyes represivas pueden esconder que el ejecutivo de Rajoy, desde sus inicios, se levanta “sobre pies de barro”. Solo la organización y la movilización de la clase trabajadora y los sectores populares tanto en Catalunya como en resto del Estado podrán acabar con este “gigante”.






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