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Madrid: fin de año con 300 trabajadores de la limpieza menos

Entre 250 y 300 trabajadores de limpieza menos para hacer frente a la celebración del fin de año en la ciudad de Madrid. Así parecen haber concluido por el momento las recientes reuniones entre Ahora Madrid y las empresas OHL y Valoriza-Sacyr.

Miércoles 30 de diciembre de 2015 | 23:18

Las negociaciones del ayuntamiento con las empresas adjudicatarias de limpieza viaria de la capital comenzaron poco tiempo después de la formación del nuevo consistorio, y fueron realizadas dentro del más estricto secretismo. En un principio se alcanzó un acuerdo con estas empresas según el cual se paralizaba el ERTE de 2013, acuerdo que se basaba en “la buena voluntad de las empresas” – en palabras de Sabanés y la propia Carmena– pues no contaba con ninguna clase de compromiso por escrito y que fue anunciado como un éxito por parte del consistorio.

Sin embargo, sendas empresas han decidido retomar los ERTEs a partir del mes de abril y han coaccionado al ayuntamiento retirando hasta 300 trabajadores entre los días 23 a 31 de diciembre. Toda una medida de presión en unas fechas de enorme concurrencia en las calles del centro que se suman a la todavía significativa presencia de las hojas caídas durante el otoño.
La impotencia de la alcaldesa es tal que su única respuesta ha sido que “los ERTE son legales y el Ayuntamiento poco puede hacer" además de insistir en la inviabilidad de la remunicipalización de la limpieza y jardinería de la capital por motivos jurídicos y económicos tal y como manifestó en su reunión con la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

De esta manera, se agrava la situación de la limpieza viaria en la ciudad de Madrid, profundamente degradada tras las privatizaciones acometidas por el consistorio de la anterior alcaldesa Ana Botella, que han hecho perder a la capital aproximadamente un 40% del total de barrenderos en los últimos dos años.
Concretamente se ha pasado de una plantilla de 6.315 trabajadores a los actuales 3.904 en activo, siendo los fines de semana la cobertura del servicio todavía más escasa, quedando tan solo 1.185 barrenderos para toda la ciudad.
Estos números explican el deplorable estado de limpieza de las calles de Madrid, consecuencia directa de las políticas neoliberales llevadas a cabo por el Partido Popular destinadas a favorecer a las empresas adjudicatarias – en este caso Ferrovial, OHL, Sacyr y FCC – y sus propietarios, pasando por encima de las condiciones laborales de los trabajadores de la limpieza, la salubridad de la ciudad y el estado de sus parques y jardines que llegan a poner en peligro la seguridad de los viandantes.

Esta política de limpieza sin embargo no es exclusiva de los gobiernos conservadores en la capital, sino que en la práctica continúa bajo la dirección de Manuela Carmena al frente de la nueva alcaldía, la cual se ha considerado parte de los llamados “gobiernos del cambio”.
Un cambio que ha quedado solo en buenos deseos y promesas rotas por parte del nuevo consistorio que abandonó la cuestión de la remunicipalización –una de las “sugerencias” del programa de Ahora Madrid– en favor de una gestión responsable de los acuerdos con las empresas privadas. Un viraje que fue justificado dentro de la priorización de una ciudad con calles limpias y que, por el contrario, ha resultado en basura amontonada en las esquinas, una alfombra de resbaladizas hojas caídas y árboles y parques descuidados.

Las malas condiciones de limpieza de la capital han llevado a la alcaldesa a proponer las más extáticas medidas para resolver la situación. Manuela Carmena –para la cual lograr la remunicipalización o terminar con los ERTES es imposible desde un punto de vista legal– ha aspirado a reinstaurar el Servicio Universitario de Trabajo o a organizar concursos de recogida de colillas entre los infantes de la capital.
Hace unos meses se comprometió a contratar 500 nuevos barrenderos a coste cero para el ayuntamiento. Puestos que están siendo ocupados por personas en riesgo de exclusión social, bajo peores condiciones salariales que las del resto de barrenderos, como parte de los contratos de formación que impulsa la Agencia Para el Empleo de Madrid y que “ya estarían operando en barrios como Vallecas”, según informa un trabajador de la limpieza viaria de Madrid a este diario.

Las consecuencias de este episodio demuestran los límites de la estrategia de Ahora Madrid y del resto de “ayuntamientos del cambio” a la hora de resolver en profundidad los problemas más acuciantes de las localidades que dirigen. Dicha estrategia, basada en la negociación con los empresarios parasitarios de los servicios públicos, se muestra impotente ante el respeto escrupuloso al marco legal capitalista y la debilidad de dichos gobiernos al no contar con una fuerza social organizada que los sustente.

La solución a la situación de la limpieza, pero también de la vivienda, el transporte, la sanidad, etc. no pasa por la degradación de las condiciones laborales de los trabajadores ni por la negociación con los empresarios responsables de tales problemáticas. Requiere de la movilización de la clase trabajadora y el pueblo contra los intereses particulares de dichos empresarios en lucha por la remunicipalización de los servicios públicos como parte de un programa anticapitalista y de clase.






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