Política Estado Español

28N #NOENNUESTRONOMBRE

Manifestaciones en varias ciudades contra el terrorismo, la islamofobia y la guerra

Este sábado 28 de noviembre tendrán lugar manifestaciones en una quincena de ciudades del Estado convocadas por la iniciativa #NoEnNuestroNombre. Entre los firmantes se encuentran Podemos y algunos de los llamados “alcaldes del cambio”, como Ada Colau, Manuela Carmena, Xulio Ferreiro, Pedro Santiesteve o José María González “Kichi”.

Diego Lotito

Madrid | @diegolotito

Viernes 27 de noviembre de 2015

“Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable.”

Así comienza el manifiesto #NoEnNuestroNombre, una iniciativa lanzada hace pocos días por diferentes organizaciones, colectivos y personalidades del mundo de la política, la cultura y los movimientos sociales, con el fin de “mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, los bombardeos contra la población civil siria, a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y a la política exterior belicista iniciada por el Bush-Blair-Aznar”.

Como parte de esta iniciativa, éste sábado tendrán lugar distintas manifestaciones en algunas de las principales ciudades del Estado. La concentración de Madrid tendrá lugar a las 12 horas en la plaza del museo Reina Sofía, mientras que en Barcelona será a las 17 horas en la plaça Universitat. En Sevilla se realizará a las 12 horas en la plaza Nueva y en el mismo horario tendrá lugar en Zaragoza, en la plaza de España. También habrá concentraciones en Cádiz, Valladolid, Valencia, Mérida, Xixon, Burgos, León, Zamora y Coruña, mientras que los convocantes invitan “al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares”.

El manifiesto de convocatoria de las manifestaciones afirma que los brutales atentados del pasado 13N en París afirma que “el fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces”, por lo cual los firmantes –que hasta la noche del jueves eran ya casi 30 mil- se niegan a “participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Iraq o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo.”

Entre los primeros firmantes del manifiesto se encuentran algunos de los llamados “alcaldes del cambio”, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, el alcalde de Zaragoza, Pedro Santiesteve, el alcalde de La Coruña, Xulio Ferreiro, o el alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, todos ellos vinculados (o integrantes) a Podemos. También se han sumado a la partida personalidades del mundo de la cultura como Pilar Bardem, Juan Diego Boto, Alberto San Juan o Pepe Viyuela; escritoras como Belén Gopegui, Marta Sanz, Isaac Rosa o Bahia Mahmud Awah o activistas como Yayo Herrero, Mohamed Merabet, Ali Salem Iselmu o Gerardo Pisarello, así como colectivos y organizaciones como 15M Bruselas, Bienvenidos Refugiados España, Musulmanes por la Paz o el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos.

Discurso y política

En el marco del clima guerrerista, liberticida y xenófobo que se extiende por Europa desde los atentados del 13N, al mismo tiempo que condena los brutales atentados de París y Líbano, el manifiesto #NoEnNuestroNombre tiene la virtud de pronunciarse contra el “fanatismo racista europeo” y contra “la islamofobia y contra sus guerras”, asegurando que “ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz”.

Lo llamativo, sin embargo, es que entre sus principales impulsores hay formaciones y líderes políticos que defienden políticas contradictorias, como poco, con este discurso.

Ayuntamientos como el encabezado por Ada Colau en Barcelona, persiguen y reprimen a los trabajadores migrantes manteros, mientras en Madrid, la alcaldesa Manuela Carmena no es capaz de tomar medidas elementales de ayuda a los refugiados, más allá de haber puesto un bonito cartel solidario que cuelga de la fachada del Ayuntamiento.

Pero el caso más notorio es sin duda el de Podemos. Poco antes de los atentados de París, Podemos defendía vivamente los acuerdos del Estado español con la OTAN, nada menos que la punta de lanza del imperialismo norteamericano y europeo para someter, ocupar y masacrar a los pueblos oprimidos del mundo. Y días después, Pablo Iglesias anunciaba el fichaje del ex JEMAD de Zapatero, el general Julio Rodríguez, un acérrimo defensor de la OTAN, con amplia experiencia militar por haber dirigido los bombardeos y la ocupación terrestre de las fuerzas armadas españolas en Libia y Afganistán. Una verdadera impostura política.

En este marco, lo que no resulta llamativo es la ausencia en el manifiesto de cualquier mención al “pacto antiyihadista” promovido por el gobierno del PP, al que ya se han sumado el PSOE, Ciudadanos y otros partidos. Puesto que, aunque aún no se ha sumado, Podemos viene coqueteando con él, como lo demostró la participación de Rafa Mayoral este jueves en una reunión con el gobierno y la oposición en la que propuso nada menos que “sumar a los movimientos sociales” al “pacto”. Mencionarlo en el manifiesto hubiera sido algo así como nombrar la soga en la casa del ahorcado.

Democracia y barbarie capitalista

El manifiesto defiende “la democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia” como “el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos”. Pero justamente en nombre de los “valores” de la democracia y los derechos humanos, o su clásica expresión francesa de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, es que hoy el gobierno francés redobla su ofensiva militar en Oriente Próximo, impone un “estado de excepción permanente” contra la población y profundiza su xenofobia e islamofobia. Viejas definiciones abstractas que esconden una ideología imperialista, guerrerista y xenófoba. Como decía Marx… “Infantería, Caballería y Artillería”.

Las manifestaciones que tendrán lugar el próximo 28N, a pesar de las contradicciones entre el discurso y la política de muchos de sus convocantes, pueden ser un paso que permita avanzar hacia el surgimiento de un amplio movimiento contra la guerra imperialista, el racismo y la defensa de las libertades democráticas.

Un movimiento que debe partir necesariamente de la denuncia de la barbarie terrorista, así como de la xenofobia y el guerrerismo imperialista de los gobiernos europeos, que son los mismos que atacan los derechos y las condiciones de vida de los explotados, cercenan las libertades democráticas y practican su propio “terrorismo” contra los inmigrantes y refugiados que huyen del horror y la guerra. Pero ese es sólo el inicio.

En casa tenemos planteada una lucha concreta contra el guerrerismo imperialista. El Ejército español mantiene activas 14 misiones en el extranjero en países como Afganistán, Turquía, Iraq o el Líbano –donde ahora se propone reforzarla-, que se enmarcan en distintas campañas imperialistas realizadas por la OTAN o en acuerdo con otras instituciones imperialistas como la UE o la ONU. Por ello hace falta retomar la lucha por el retiro inmediato de todas las misiones militares y en contra de la OTAN y la utilización de las bases como retaguardia de las campañas militares de EEUU, Francia y la Alianza Atlántica.

Y al mismo tiempo, es necesario impugnar la defensa abstracta de los “valores democráticos europeos”, que no son más que la defensa de los intereses de la Europa del capital. Para ello hace falta desarrollar la unidad de la clase trabajadora y los sectores populares, más allá de nuestros orígenes y confesiones, para luchar contra nuestro enemigo común: la barbarie capitalista en todas sus formas.






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