Política Estado Español

DESMEMORIA HISTÓRICA

Manuela Carmena propone renombrar el Valle de los Caídos como el “Valle de la Paz”

La alcaldesa de Madrid propone el cambio de nombre de dos monumentos franquistas de la capital en nombre de la “paz” y “democracia”. Una posición continuista con el espíritu de la Transición, que atenúa u omite los crímenes sobre los que se erigen dichos monumentos.

Lucía Nistal

@Lucia_Nistal

Martes 5 de abril de 2016 | 19:45

En una reciente entrevista aparecida en el medio digital Le Miau Noir, la alcaldesa de Ahora Madrid, Manuela Carmena, al ser preguntada por la memoria histórica ha defendido que el Valle de los Caídos, el monumento franquista situado en San Lorenzo del Escorial, debería pasar a llamarse el “Valle de la Paz”, así como que el Arco del Triunfo de Moncloa pase a ser el “Arco de la Concordia” o “Arco de la Democracia”.

Hace dos meses, el ayuntamiento llevó a cabo un tímido y fallido intento de aplicar la Ley de la Memoria Histórica en Madrid, con el cambio de nombre de algunas calles y retirada de ciertos monumentos que quedaba en un gesto simbólico y fue finalmente suspendido ante las protestas suscitadas. La implementación de la Ley planteada entonces por el consistorio madrileño, no dejaba de limitarse a lo discursivo, sin atacar ni las raíces de la Dictadura ni la impunidad de los crímenes franquistas sobre las que se edifica el régimen del 78.

Pero la nueva propuesta o “reflexión en alto” de la alcaldesa va un paso más allá; al proponer cambiar el nombre del monumento franquista donde están enterrados el dictador Franco o Primo de Rivera, sustituyéndolo por una versión edulcorada, esconde los crímenes, las torturas y asesinatos sobre los que se erige.

Carmena advierte, muy en la línea del discurso utilizado por la derecha más conservadora para atacar la memoria histórica, que no pretenderá “enjuiciar la conducta de las personas que se alzaron en un momento concreto de la historia, porque ¡eso es algo pasado!”, sino que lo que pretende es “dotar a la ciudad de Madrid de una serie de elementos positivos, como puede ser la cultura democrática”.

Sin embargo, se sitúa en el mismo eje de propaganda del propio régimen tardofranquista, con Manuel Fraga como estandarte, que dejó de hablar de “victoria” para emplear el término “paz”, nombrando así calles, avenidas, hospitales, conmemorando los años de “paz” en sellos, tratando de meter los asesinatos, torturas, persecuciones y negación de derechos democráticos debajo de la alfombra. Lo mismo que hace poco volvió a hacer la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre con la edición de una serie de monedas con la efigie del rey Felipe VI en traje militar con la inscripción "70 años de paz", omitiendo los más de 35 años de franquismo. Incluso, la propia idea de llamar a la fosa común de El Escorial “valle de la paz”, ya fue enunciada por el dictador genocida Franco, que quiso titular así un documental de Samuel Bronston sobre el monumento.

La última ocurrencia de Manuela Carmena es un claro ejemplo del espíritu de las nuevas formaciones reformistas, que con un fallido discurso de la reconciliación buscan editar una “segunda transición”, olvidando los crímenes franquistas y legitimando el régimen del 78 en un ejercicio de continuismo, mientras se proponen –como quiere hacer Podemos- aupar en el gobierno a una de las patas del régimen, el PSOE.

En lugar de edulcorar los nombres de los monumentos de la dictadura, despolitizando la memoria, se debería comenzar por identificar los más de 12.000 cuerpos anónimos enterrados en el Valle de los Caídos, prohibir los homenajes franquistas que se realizan periódicamente en la zona, además de desclasificar los archivos de la dictadura, realizar una condena explícita del Régimen de Franco, sacar a los muertos de las cunetas y permitir el entierro digno que sus familiares exigen, y sobre todo, juzgar a los culpables.






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