Juventud

INFORME UNICEF

Más de 260 millones de niños sin escolarizar en todo el mundo

Según los datos de Unicef un total de 263 millones de niños se encuentran aún sin escolarizar.

Aníbal Maza

Zaragoza

Viernes 9 de diciembre de 2016 | 18:06

Foto: EFE

Unicef acaba de publicar estas desorbitantes cifras de niños sin escolarizar a nivel global. También ha demandado recursos para poder llevar a cabo la escolarización total de la humanidad, como se recoge los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos para 2030.

Sin embargo, las declaraciones de la directora del Instituto de Estadística de Unicef, están cargadas de un optimismo poco creíble: "El sistema de educación a nivel mundial se está preparando para dar un gran paso y lograr cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de cara a 2030. Necesitamos recursos y apoyo para que los profesores puedan realizar su trabajo". No olvidemos que de grandes objetivos incumplidos son expertos la ONU y sus organismos, solo por nombrar los dos más recientes los del Milenio o los del 2010. Es lo que tiene ser la agencia del consorcio de naciones capitalistas del mundo, gobernada además por las principales potencias.

Asimismo, ha incidido en la necesidad de docentes y aulas no masificadas: "El sistema será tan bueno como tan buenos sean los docentes. El proceso a nivel global depende de si hay profesores y aulas a las que puedan acceder un número razonable de niños, no 60 o 70, como sucede en algunos lugares”.

En esta línea la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha dado la voz de alarma sobre la necesidad de profesorado: se necesitarían al menos 69 millones de docentes en todo el globo para poder garantizar una educación primaria y secundaria de calidad.

Serían necesarios unos 24,4 millones de maestros para educación primaria y 44,4 millones para secundaria. Todo ello dentro de los susodichos Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030.

La Unesco ha conmemorado el 50 aniversario de la recomendación de 1966 sobre el status del profesorado y los directores de la Unesco (Irina Borkova). Por su parte, la OIT (Guy Ryder) y Unicef (Anthony Lake) han realizado unas declaraciones en un documento conjunto en el que instaban a mejorar la “consideración” del profesorado, destacando sus “contribuciones ilimitadas”: "Los profesores no sólo ayudan a dar forma al futuro de millones de niños. También crean un mundo mejor para todos. ¿Cómo podemos lograr que más personas se formen para desempeñar este trabajo si muchos de ellos están siendo menospreciados?".

Cabe preguntarse si las políticas educativas de los distintos gobiernos capitalistas del mundo se están realmente preparando para ese “gran paso” del que hablaba la directora del Instituto de Estadística de Unicef. Veámos hacia donde se dirige la tendencia.

Las mayores brechas educativas se dan en las regiones clásicas sometidas al colonialismo y hoy a las políticas de expolio de los grandes países imperialistas.

En el África subsahariana: el 70% de los países de la región necesitan un mayor número de profesores de educación primaria y el 90% de secundaria. Sumando una necesidad de 17 millones de profesores.

El sudeste asiático presenta la segunda brecha educativa, especialmente en el caso de la educación secundaria. Según datos de UNICEF, poco más del 60% de los jóvenes en la zona están escolarizados.

A éstas se sumarían brechas educativas regionales causadas por conflictos bélicos generados por las tensiones interimperialistas y sus necesidades de rapiña: como Siria (petróleo), Irak (petróleo) o Afganistán (gaseoductos, opio, piedras preciosas etc). O los países reducidos a la miseria absoluta y el colapso ecológico por la presión mperialista en América, como en el caso de Haití donde poco más del 50% de los hombres y del 40% de las mujeres están alfabetizadas.

Por el contrario, podemos ver cómo en los países imperialistas los capitalistas están impulsando la destrucción de los sistemas de educación pública (especialmente la media y la superior). Vedan el acceso a las masas trabajadoras de forma sistemática, tal y como planteaba el ideólogo neoconservador Leo Strauss y los think-tank neoliberales que le han venido sucediendo hasta la actualidad, como un medio para reducir las aspiraciones de las masas trabajadoras.

En el caso del Estado Español, los problemas han ido más allá, dando lugar a una verdadera situación de miseria material en algunos centros escolares públicos donde no alcanzaba el presupuesto para calefacción, comedores escolares, material escolar o papel higiénico.

Al lector inteligente no se le escapará que estas contradicciones del sistema capitalista a nivel global están evidenciando no sólo su incapacidad para completar la tarea de la escolarización y alfabetización global iniciada ya en el siglo XVIII. Sino sus tendencias autodestructivas en el campo de la educación al mercantilizar servicios públicos básicos para lucrar a una patronal cada vez más ávida de beneficios inmediatos, dejándonos la factura de las carencias educativas o de alfabetización para que la paguen las generaciones actuales y venideras. Todo debe ser sacrificado por el bienestar del capitalista.

Otra cuestión a plantear es la siguiente: En vista de estas deficiencias y tendencias autodestructivas del capital ¿Los trabajadores pueden dejar en sus manos el establecimiento de los objetivos del sistema educativo, los métodos de trabajo en los centros escolares, las inteligencias y aptitudes de los alumnos que serán valoradas por el sistema, o la libertad de alumnos y profesores? ¿Es sensato dejar un bosque cada vez más seco como es la educación de las clases populares bajo el control de un “pirómano descontrolado” llamado capitalismo?. Decidan ustedes.






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