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Más privatizaciones y precariedad: muere un trabajador en la construcción del hospital de Ayuso

Mientras Ayuso y su gobierno ahondan en la privatización de la sanidad con un nueva derivación de pacientes a la privada, sindicatos y trabajadores denuncian las presiones, los ritmos de trabajo y la falta de medidas elementales de seguridad, que ya se cobraron la vida de un trabajador en la construcción del hospital Isabel Zendal.

Miércoles 4 de noviembre de 2020 | 17:06

Ayuso y su gobierno siguen ahondando en la privatización de la sanidad pública. En medio de la segunda oleada y siendo Madrid la CCAA con mayor presión asistencial en hospitales y UCIs, desde el gobierno autonómico la receta ha sido derivar, nuevamente, pacientes de la sanidad pública a la privada.

Tal y como adelantaron diferentes medios, el gobierno de Ayuso ha suscrito un acuerdo con la clínica privada Beata María Ana por nada más y nada menos que 867.480 euros. Lo hizo hace escasas semanas ante una situación “de alto riesgo”, como la definen desde el gobierno.

Esta derivación vuelve a ser todo un negocio para la sanidad privada. Del contrato se extrae que las partes acuerdan “un coste de 626 euros por enfermo y día en el caso de los agudos. Esa cantidad se incrementa hasta los 1.272 euros por paciente y día en el caso de los enfermos críticos”.

Las políticas de Ayuso y su gobierno no solo se centran en el desmantelamiento de la sanidad pública en el peor momento de su historia, sino que además sigue profundizando en la precariedad laboral. Y no solo del propio personal sanitario.

La “gran” decisión del gobierno autonómico frente a los duros meses que están por venir fue la construcción “en tiempo récord” de un hospital en Valdebebas que no contó desde el inicio con ningún apoyo del colectivo sanitario.

Pero además de su ineficacia e impacto mínimo en la descongestión de la presión asistencial, como adelantan las y los trabajadores sanitarios, colectivos y sindicatos, la construcción del hospital Isabel Zendal ha sido una nueva muestra de precariedad absoluta.

Un hombre de 44 años, que trabajaba para la subcontrata ANRO, muere al caer de una altura de 7 metros en la obra de este hospital. Por contrato, las empresas tenían que haber terminado la obra el pasado 31 de octubre pero no lo estará hasta diciembre e incluso enero.

Los trabajadores denuncian una presión para trabajar contrarreloj hace meses que ha calado en las condiciones laborales desde hace semanas, pero que desde mediados de este mes de octubre esta presión por acabar la obra ha sido límite. Lo que ha llevado a la denuncia de los sindicatos por el incumplimiento de las medidas de seguridad más elementales como el uso de líneas de vida para el trabajo en altura, así como muchas otras medidas como la jornada máxima por convenio para el sector. Denuncian además, que ni la Comunidad de Madrid ni el Ayuntamiento de Madrid "pongan medios para que se cumpla la normativa.

Sin embargo, esto no es lo único que rodea al proyecto del Hospital Isabel Zendal, que tendrá una extensión equivalente a la de seis campos de fútbol.
Valorado inicialmente en 51 millones de euros y encargado a más de una decena de empresas de la construcción, el coste final se puede disparar hasta 46 millones más, y todo esto (tanto precio inicial como el sobrecoste) sin tener aún ninguna dotación instrumental, laboratorios o aparatos de diagnóstico.

Otra de las decisiones polémicas, es que no habrá contratación de sanitarios para este hospital, sino que serán derivados de otros centros. Medida que ya ha sido criticada por los sanitarios madrileños porque podría debilitar aún más las dotaciones de otros centros ya en mínimos.

El secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Julián Ezquerra, ha declarado frente a la “inminente” inauguración del hospital que "Genera muchas incógnitas. Primero, la necesidad de este hospital. ¿Realmente era necesario gastar 50, 60 o 70 millones, no sé al final lo que costará, para hacer este hospital cuando teníamos absolutamente abandonada toda la atención primaria y la contratación de rastreadores o el refuerzo de todas las plantillas?”

Sin dudas este mega “proyecto” de Isabel Días Ayuso, que parece más pensado para beneficiar a sus amigos de las constructoras que para atender las necesidades sanitarias de esta crisis, seguirá dando que hablar. La última ocurrencia de la misma persona que pretendía alimentar a los jóvenes de Madrid, con comida basura en el anterior confinamiento. La misma, que desde su gobierno, ordenó excluir de la atención de las UCI a los ancianos. La que hizo la vista gorda frente a él crimen social que significaron las centenares de muertes en las residencias.






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